Paso siguiente: anular el ‘brexit’

En el escándalo y la sorpresa de los resultados del referéndum, algunos no se están dando cuenta de lo que ha pasado realmente. Y que se resume en «nada». De momento.

Repasemos un par de puntos o tres:

  • El referéndum organizado por Cameron ha sido consultivo, no vinculante. Ni Cameron ni su partido se han comprometido nunca a actuar sobre él.
  • El Tratado de la Unión regula detalladamente el proceso de salida (digan lo que digan algunos, sí, está regulado) en su artículo 50. Ese proceso empieza con la notificación formal y oficial del Gobierno que quiere salir a las autoridades de la UE. Una notificación que tiene que hacer el Primer Ministro… y que Cameron ha retrasado al menos hasta octubre al dimitir inmediatamente. No es casual: él mismo ha dicho que esa es la primera consecuencia de la dimisión. La notificación tendrá que enviarla quien le sustituya (se supone que con la aprobación de su Parlamento, aunque no está claro). Y da igual lo que diga Bruselas y la prisa que pretenda meter: sólo los británicos pueden pulsar ese botón.
  • El referéndum ha sido muy anómalo. El partido en el poder estaba congelado, con media dirección apoyando cada causa y el Premier queriendo no ofender a los euroescépticos de su partido. Los Laboristas estaban en contra del brexit pero su líder (un anacronismo con barba) estaba a favor y su campaña ha sido de lo más difusa. Los populistas de Farage han mentido abiertamente (reconociendo tras el voto que datos de sus principales folletos eran «un error»).

Ahora sumemos tres cosas más:

  • El rival de Cameron en el Partido Conservador ha dicho que «tampoco corre prisa» activar el artículo 50. Porque no quiere una salida completa ni radical.
  • La población que no se animaba a apoyar la permanencia está en estado de histeria. En apenas horas desde que se conoció el resultado, una petición en opengov.uk para hacer que el Parlamento prohíba al Premier activar la salida ya tenía un millón de firmantes. Un día después ya hay casi millón y medio.
  • El susto mayúsculo que está recibiendo el británico medio cuando le cuentan que Escocia, Irlanda del Norte (y mosquitos como Gibraltar) están radicalmente en desacuerdo y pueden activar sus propias secesiones. Véase las declaraciones de Sturgeon en Bruselas.

Si no son pistas suficientes, apuntemos tres más:

  • Dinamarca es solo el más civilizado de los países que han tenido que rehacer referéndums para lograr la aceptación de lo que sus gobiernos acuerdan con Bruselas. Grecia apenas cuenta.
  • Lo que quieren los británicos, y lo que han pedido los nacionalistas moderados como el exalcalde de Londres no es tanto «salir» como tener un régimen lo suficientemente independiente como para que Bruselas no pueda decretar impuestos sobre sus servicios financieros (por ejemplo, y como amenazaron con hacer).
  • Las instituciones de la Unión, en vez de templar gaitas, se han lanzado a subir la apuesta y pedir a los británicos que aceleren la salida y despejen su mesa cuanto antes.

¿En conclusión? Aunque es posible que el brexit se consolide tal como sueña Farage, da la impresión de que al menos existe una seria posibilidad de que estemos ante el inicio de una fase de reflexión británica y negociaciones a cara de perro con Bruselas. Porque quien suceda a Cameron tiene el órdago listo para echarlo («mi gente no acepta estar en la Unión así») y los eurócratas no quieren ceder un paso por miedo a que la UE empiece a diluirse.

Y que, pasados esos meses, y después de serias subidas y bajadas de la libra y de los mercados, y de mucha incertidumbre en la industria tecnológica y en la financiera (que vendrán muy bien a Berlín y a Irlanda), el Reino Unido se quedará en la Unión. Sentado al fondo de la clase y con cara agria, si lo hacen mal… pero quizá, quizá, como delegados de la clase, si consiguen usar esto para cuestionar tanto las competencias como los objetivos y métodos de la Unión, y forzar esa revisión que todos sabemos que hace falta.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.