Masanobu_Fukuoka

Permacultura digital

Hace un tiempo leí varios artículos sobre permacultura, agricultura sostenible, y sobre cómo aplicarla a los grandes cultivos en nuestro país. Eran sobre todo artículos muy centrados en el cultivo del olivo en el sur de España.

Recientemente, trabajando en mi micro huerto, un amigo —que sabe mucho de plantas— me dijo: «La palabra mágica es permacultura». Y de nuevo, volví a leer sobre el tema, buscando increíbles combinaciones que finalmente hicieron de un metro cuadrado y 200 litros de sustrato un vergel de vegetales y hortalizas.

La palabra permacultura (en inglés ‘permaculture’) es una contracción, que originalmente se refería a la agricultura permanente, pero se amplió para significar también cultura permanente, debido a que se ha visto que los aspectos sociales son parte integral de un sistema verdaderamente sostenible, inspirado en la filosofía de la Agricultura Natural de Masanobu Fukuoka. —Wikipedia

Para terminar la pequeña historia sobre cómo llegué a sentarme a escribir esto, me remito a una conversación aún más reciente, sobre la cultura del Egipto de las grandes dinastías, en la que mi contertulia me preguntaba: ¿Cómo pudo desaparecer toda esa cultura? No voy a entrar en cuál fue mi respuesta, pero sí que me asaltó un terrible miedo: ¿Es sostenible el crecimiento cultural? ¿Es permanente toda la cultura que se está generando? Esto que estoy escribiendo, ¿perdurará?

Alguna de esas preguntas quizá sea algo rara, y seguro, compleja de contestar, pero no pude dejar de dar vueltas al tema y pensar cómo de efímeras son las cosas en esta modernidad líquida en la que vivimos.

La red probablemente sea el catalizador que ha disparado el avance, esta modernidad líquida, en la que todo parece voluble, frágil y sobre todo, demasiado efímero.

Trabajas durante meses en una relato, lo subes a la red, lo compartes en tu blog y redes sociales y te sientas a esperar, ansioso, ese deseado feedback, que te ayude a seguir, que te dé algo de moral, o que simplemente te confirme que hay alguien al otro lado y merece la pena seguir con el blog y no volver a la libreta de papel.

A los 25 minutos, 3.000 gatos, 976 rusos, 27 accidentes y otras 200.000 cosas increíbles, que «de ninguna manera nadie debería perderse», han aplastado tu texto, enterrado en un enorme vertedero de información, donde solo los más perseverantes, lograrán encontrarlo algún día.

A los tres o cuatro meses, ya nadie recordará ese texto.

En unos años la plataforma web donde lo publicaste habrá desaparecido, y si no tenías copia de seguridad, ese será el fin de ese contenido. Algunos podrán recordarlo, y decir «que magnífica prosa, que visionario, daba gusto leer todo lo que hacía», pero es muy probable que aunque no haya desaparecido totalmente, en la práctica no sea posible encontrarlo. Es contenido muerto, cultura muerta.

Planificación, implementación y mantenimiento componen el proceso de diseño permacultural, el cual se enfoca tanto en una optimización sucesiva del sistema para las necesidades de ahora, como también en una futura productividad, abierta para ser desarrollada y refinada por las generaciones que vienen. —Wikipedia

La anterior cita de Wikipedia creo que nos guía un poco en el camino del diseño de una red mejor, más planificada, y en la que no se piensa solamente en el uso actual, sino también en un futuro en el que ese material cultural debería estar a disposición de las próximas generaciones de la forma más abierta y accesible posible.

La brecha entre quien puede leer un libro y quien no cada día es mayor y asegurar una cultura libre para el futuro debería ser una prioridad de la humanidad, pero este no es un camino fácil. Las personas han de estar concienciadas, y ya no solamente de la importancia de esta cultura, sino más allá de eso, de algunos principios básicos que de nuevo la permacultura nos enseña.

  • Cuidar de las personas: En este caso no hay diferencia entre la permacultura agrícola y la cultural. Este componente social es indispensable para que la gente pueda acceder a la cultura de forma igualitaria es necesario, hoy día, el acceso a medios digitales, redes de datos y equipos informáticos. Quizá sea mucho pedir cuando la gente se muere de hambre, así que cuidemos a las personas.
  • Cuidar de la cultura (la tierra en permacultura): Es totalmente necesario dar a la cultura la importancia que merece, siendo conscientes de que somos lo que somos gracias a la cultura en la que nos hemos criado, y por la cultura que nos ha influenciado a lo largo de nuestra vida. No solamente en nuestro desarrollo como seres humanos, sino incluso como motor económico de una sociedad en la que, aunque no lo parezca viendo los presupuestos de los gobiernos mundiales, la investigación es el mayor motor de desarrollo, y especialmente de desarrollo sostenible.
  • Redistribución de la cultura. La cultura no es comida, se puede reproducir fácilmente, y la copia, sacia tanto el hambre de saber como el original. Esto es uno de los mayores avances de la humanidad. Cuando aprendimos a escribir, comenzamos a dejar constancia de lo que sabíamos, para que otros pudieran aprovecharlo. Debemos impulsar la distribución de la cultura entre todas las personas, debemos buscar cómo llegar a los que no tienen dinero, a los que no pueden leer, a los que no oyen. No debería haber ninguna barrera para acceder a la cultura.

Y hasta aquí, pocas soluciones, y es que algunos de los problemas no parecen tener fácil respuesta, pero eso no es excusa para no intentarlo. Yo no tengo esa respuesta, aunque no dejo de buscarla, y seguro aparecerán varias, pero os invito a hacer vuestra la reflexión y proponer, respondiendo a las distintas cuestiones planteadas a lo largo del artículo y estas últimas que me gustaría compartir con vosotros, junto a breves ideas de mi opinión al respecto.

¿Cómo podemos conservar la cultura en la sociedad actual? ¿Repositorios similares a los científicos? ¿Bibliotecas digitales? Y esto… ¿quién lo financia?

¿Cómo hacer que la cultura llegue a todo el mundo? Las licencias abiertas son el primer paso, aunque no garantiza el acceso, al menos, lo permite.


Publicado originalmente en pxmagazine.com el 18 de agosto de 2015.