Photo: Howard Ignatius on Flickr

Por los derechos de los niños, una anti-poesía hecha canción

Pichanga —Poesía a falta de ecuaciones

No todo el mundo tiene en sí esa chispa de genialidad o la suerte de ser llamado para crear una obra atemporal, infinita. Aún así, la literatura y la música están plegadas de genios que han logrado trascender el tiempo a través de sus obras.

Difícil es encontrar, sin embargo, casos en los que la literatura junto con la música, tomándose de la mano, logren trascender el tiempo, convirtiéndose en inmortales. Uno de estos escasos ejemplos es la colaboración entre Nicanor Parra, el anti-poeta, y el grupo de fusión musical latinoamericana Congreso. La genialidad de la obra producida es admirable, la atemporalidad de la misma es triste.

En 1993, ‘Congreso’ estrenó la obra ‘Pichanga —Poesía a falta de ecuaciones’, la cual fue encargada por la UNICEF. La música es de Sergio González, principal compositor de la banda, y está basada en anti-poemas escritos por Nicanor Parra, inspirados en la Convención internacional de los derechos del niño.

¡Importante!

Las dudas que puedan surgir en el transcurso de estas canciones, serán aclaradas telefónicamente.

Llamar al 273–17–37, en horas de oficina. Preguntar por el anti-niño.

Más información en soneto que está por publicarse.


Con razón de conmemorarse los cien años del natalicio de Parra, Congreso ha re-editado el disco ‘Pichanga’. Veinte años después, la necesidad y la validez de los anti-poemas cantados es la misma—o quizás aún más grande—que hace dos décadas atrás. Esta nefasta atemporalidad es lo que hace que esta obra sea punzante, dolorosa, urgente, densa, laboriosa para la conciencia; es una invitación a repensar nuestros niños, sus derechos, sus necesidades, las injusticias a las que son expuestos a diario y nuestro rol en cambiar el mundo para devolver la dignidad a nuestros infantes.


Y que respeten los derechos del niño
o tendremos nosotros que hacerlos respetar.
El derecho a tener padre y madre,
el derecho a aprender a leer y escribir,
el derecho a no morirnos de hambre,
el derecho a crecer y desarrollarnos
en un país tan lindo como este.

Somos seres humanos se da la casualidad — de que también nosotros somos seres humanos se da la casualidad.
¡No se nos mande a mendigar a la calle!

Prostitución infantil: ¡nunca más!


La violencia a la cual muchos niños son sometidos, tanto en zonas de guerra como en países pacíficos, lleva a que, de acuerdo a la ONU, cada cinco minutos un niño muera en alguna parte del mundo. Contrario de lo que uno creería, la mayoría de las muertes ocurren en zonas no afectas a conflictos bélicos.

De a acuerdo a lo informado por Reuters, “Millones de niños están vulnerables a abusos físicos, sexuales y emocionales, en sus casas, escuelas y comunidades.”

En zonas afectas por guerras u otro tipo de conflictos armados, la situación es simplemente peor. ‘Afortunadamente’, de acuerdo al informe de la ONU, el intento de asesinato en contra de Malala Yousafzai en Pakistán, y el rapto de más de 300 niñas en Nigeria, por el grupo terrorista Boko Haram, ha finalmente hecho al mundo consciente de la resistencia a la que muchos niños se ven enfrentados por parte de aquellos que están dispuestos a asesinarlos con tal de impedir que reciban una educación.

Aún peor, de acuerdo a la organización War Child, más de 250.000 niños han sido usados como soldados alrededor del mundo. Y de acuerdo a lo expresado por la misma Malala durante el concierto en su honor y de Kailash Satyarthi, en el contexto de la entrega del Premio Nobel de la Paz 2014, más de 57 millones de niños no tienen acceso a educación alrededor del mundo.


Banksy

Tuve un sueño mamá
soñé que había pasado mucho tiempo,
que estallaba una guerra
y que los hombres se mataban unos a otros.

Y yo era uno de ellos.
y que volvía a esta casa
con las manos rojas de sangre
y te encontraba hecha una viejita,
y este jardín ya no era jardín,
era una lápida de cemento.
Y el pussikatten, y los pajaritos,
y los árboles ya no estaban aquí.

Tuve un sueño mamá,
soñé que había pasado mucho tiempo.

Tengo miedo mamá,
yo no quiero crecer,
yo no quiero dejar ser niño.


Del mismo modo en que Talibán intentó hacer callar a Malala Yousafzai, en muchos otros países ha sucedido que luchadores sociales, artistas y personas comunes, las cuales han expresado sus opiniones y luchado por un mundo más justo e igualitario, han sido desaparecidas, asesinadas o enviadas al exilio voluntario o involuntario.

En Chile, durante la dictadura militar, muchos artistas se encontraron en esta situación.


Días atrás un árbol me preguntó
¿qué pasará con los señores pájaros?
Tiempo que no los oigo cantar.

Y yo le dije:
no se preocupe
que los pájaros cantautores
andan en gira artística por ahí.

Para que se deje de preguntas estúpidas,
sabe mejor que nadie
que en este país
ya no quedan pájaros,
ni mariposas,
ni ‘chanchitos de tierra’.


Recuerdo hace unos días comentaba con uno de mis mejores amigos en Chile acerca de lo lejos que ambos hemos llegado, especialmente gracias al hecho de que ambos pudimos tener una buena educación que nos ha ayudado a tener una mejor vida y a ver el futuro de forma positiva. Si lo comentábamos es porque no era obvio que sería así. Ninguno de los dos proviene de una familia adinerada, y muchos de nuestros amigos de infancia no han tenido la misma suerte que nosotros.

Recuerdo muy claramente las historias que escuchaba cuando niño acerca de las dificultades económicas a las que muchas de las familias de mis amigos se veían enfrentadas durante mi época de infancia. También recuerdo las historias de maltrato intrafamiliar, tanto contra mis infantes amigos como de parte de los padres contra las madres de ellos.

Tristemente, mis recuerdos de infancia no son muy distintos de los recuerdos que muchos de los que son niños hoy tendrán en 10 años más. La miseria económica y la violencia dentro de muchos hogares del mundo sigue siendo un flagelo en las sociedades modernas, y no están solamente ligadas al nivel económico de un país, sino que más bien a las políticas públicas aplicadas en estos.

Muchos países desarrollados llevan a cabo políticas que promueven la desigualdad social y la inequidad económica, lo que estanca el desarrollo y transmisión de capital humano, y promueve el surgimiento de pobreza infantil. Un ejemplo de esto es el Reino Unido. De acuerdo a la organización ‘End Child Poverty’ (Termina la pobreza infantil), 1 de cada 4 niños vive en situación de pobreza en dicha nación europea, aún cuando el Reino Unido es la sexta nación del mundo en términos de producto interno bruto (PIB).


Niño número 1 — No teníamos agua potable.
Niño número 2 — Carecíamos de servicios higiénicos.
Niño número 3 — Andábamos descalzos.
Niño número 4 — Hambre era lo único que teníamos
Niño número 5 — (y piojos y baratas a granel).
Niño número 6. Niño número 7. Niño número 8. Niño número 9. Niño número 10. Niño número 11…

La mamá no podía salir a la calle. (¡Cómo si hubiese un par de zapatos!)
El papá le pegaba a la mamá; se curaba todos los días,
al medio día ya estaba borracho.
La mamá se ‘encatraba’ con cualquiera.
Recuerdos de infancia.


Mientras tanto, como siempre, los medios de comunicación mantienen a la gente distraída con una realidad paralela, anhelada pero ajena, con cuasi-arte y cuasi-verdades.


♫ Te dijeron ya, hay buen rock&roll esta noche
Te dijeron ya, hay buen rock&roll esta noche
Voy a llevar a mi chamaca a ‘rockanrollear’
pues yo quiero estar con ella y gozar.
Te dijeron ya, hay buen rock&roll esta noche.

Nos vemos al ratito, allá en el salón,
ponte pantalones que vamos a gozar.
Trae a tus amigos y amigas también
ya verás que todos ellos lo van a gozar.
Te dijeron ya, hay buen rock&roll esta noche. ♫


Cero problema —me fugué de la cárcel en un velero que dibujé en la muralla

Como si fuese un clarividente, Parra relata lo que sería en su opinión un desastre social total. No muchos años después, su visión se vería realizada, y el desastre sería aún —quizás— mayor de lo que se imaginó cuando escribió:

Photo: Swiss.frog on Flickr. Kabul.

Ya no sueño, ya no sueño árboles (como antes)
ahora sueño con partidos de fútbol y países enfermos de cólera.

Ya no sueño, ya no sueño árboles (como antes)
ahora sueño con sesiones, plenarias y despliegues de tropas en el desierto.

Desastre total!

A eso se reducen mis sueños ahora
—a miserables programas de televisión (incluídas las pausas comerciales).

Desastre total!


𝄞

Ahora vamos a jugar al cómo le hace:

¿Cómo le hace el hombre cuando nace?
—Así le hace el hombre cuando nace.

¿Cómo le hace el hombre cuando crece?
—Así le hace el hombre cuando crece.

¿Cómo le hace el hombre cuando hace el servicio militar?
—Así le hace el hombre cuando hace el servicio militar.

¿Cómo le hace la mamá a la guagua?
—Así le hace la mamá a la guagua

¿Cómo le hace el hombre cuando muere?
¿Cómo le hace el sol a la luna?
¿Cómo le hace el mar a la tierra?
¿Cómo le hace el gallo a la gallina?

𝄞

Y hablando de desigualdades e injusticias, ¿a quién no le ha pasado que cuando niño (o cuando adolescente) un profesor te acusara de haber hecho algo que en realidad uno no hizo, o al menos no tuvo la intención de hacer?

Me acuerdo que cuando niños siempre hablábamos de que los profesores tenían alumnos favoritos, y alumnos que no eran mucho de su agrado. ¿Será un mito o una realidad? Sea como sea, no sólo en la escuela niños son hechos responsables por acontecimientos que están fuera de su poder o capacidad de entendimiento, como si fuesen adultos o mal intencionados.

Especialmente las niñas del mundo son puestas bajo mucha presión social y cultural, siendo en muchos países forzadas a llevar estilos de vida arcaicos que van en contra de sus derechos y de sus aspiraciones. Aún es común en ciertas sociedades que las mujeres sean hechas responsables por ser abusadas sexualmente, o de provocar a los hombres a tener ciertos comportamientos.

En el juego de la culpa siempre pierden los más débiles de la sociedad.

Picture: Kai Screiber on Flickr. // I lrn a lot in scool. I lrn a lot! lot! lot! it is so mach fan. —What do you like doing best at school?— I dont no

Me expulsó de la sala de clases por haberme agachado a recoger un lápiz
que —según ella— dejé caer intencionalmente,
con el objeto de mirarle las piernas.

Falso de falsedad absoluta

¡Yo era el alumno más chico del curso! ¡Yo no tenía ni la menor idea!
¡Injusticia más grande no hay!


No se diga que somos hispanoamericanos
somos mapuche — gente de la tierra.
Por favor, un poquitito de sentido común,
esto se llamó siempre Mapu.
¿Con qué derecho cambiamos el nombre a las cosas?

Huinka tregua kiñe ñuke mary chaw

¡Depredadores, manga de langostas!


—Entonces fue cuando le preguntaron si se acordaba de nuestro Señor Jesucristo…

¡Las preguntas de ustedes! —contestó el Padre Eterno—
Por muy viejo que esté ¿cómo no me voy a acordar?
Un hijo único no se olvida tan fácilmente!

—¿No le hubiera gustado tener una niñita?


Y los abusos no son sólo en contra de niños y mujeres —tanto en Chile como en muchos otros lugares del mundo, los pueblos originarios se han visto humillados, aniquilados, disminuidos, atropellados por los intereses de empresas que buscan explotar las tierras ancestrales que les corresponden a nuestros indígenas por derecho propio.

Pero no todo termina ahí. El daño que muchas de estas empresas hacen al medio ambiente, a la ecología de las zonas en las que se instalan, es muchas veces irremediable. La prepotencia que les da el tener el poder económico les hace olvidar que, en realidad, nosotros no somos más que invasores en tierras que nuestros ancestros arrebataron.

Como si esto fuese poco, en Chile se aplican leyes imparciales, que atentan en contra de los derechos humanos, a aquellos que luchan por recuperar lo que les pertenece —la herencia de sus ancestros.


Photo: Marcelo Urra on Flickr

El error consistió en creer que la tierra era nuestra
cuando la verdad de las cosas es que nosotros somos de la tierra.

Cuando los árboles aún no tenían la forma de muebles,
y la gallinas circulaban cridas por el paisaje.

El error consistió en creer que la tierra era nuestra.


Los niños de Chile

Los niños de Chile, entendemos por ecologismo un movimiento socio-económico basado en la idea de armonía de la especie humana con su medio; que lucha por una vida lúdica, creativa, igualitaria, pluralista, libre de explotación, y basada en la comunicación y colaboración de grandes y chicos.

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