Publicidad

Elige
y decide

el que escribió soy yo

y lo dice
el que escribe

que soy yo.

Incluso rimé
y tildé

en ión.

Publicite
quien publicite

siempre hay una explicación

que la decide
y la repite

como información.

Aunque mires
que no miente

mintió, que miente no rimó

aunque lo asevere
y lo reinterprete.

Ahora ya se lió,

y sigue
y sigue…


La hora de la luna,
dibuja aquí,
que dibuje la luna
espumas
desde el fondo del barril.

Publicitamos
y publicitamos
y publicitamos
publicidad.

Incluso volveremos a publicitar
más publicidad
porque así nos lo dirán.
¡Qué mejor que un anuncio publicitario
para vender tu anciano armario!

¡Publicidad y ya está!
Le meterás el armario en el desván
a un pobre diablo
que no quería comprar a plazos.

Ya escribí más arriba
que el que así lo quería
tenía una explicación.
Después de la birra.
¡Cómo no!

Aprovecha y busca un banco en la fotografía
que esperar en pie ha de cansarte la sonrisa.

Hay unas cuñas que los que no ven
no leen
por estar escritas dentro de las fotografías.
A continuación van repetidas.


Publicidad,
un mundo
por explotar
de tan explotado que está.

Publicidad.
Poco ha de faltar
para agotar
el ir a más
en el abusar.

Publicidad.
Poco ha de faltar
para cansar
ese hurgar
en mi vida
y en la de los demás.


La luna
anuncia
espuma
futura.

Publicidad
tal cual.


Incongruencia

mágica.

¿La encuentras?

Es publicidad.


El que ve ya abandonó.
Para ti que no ves un saludo, campeón,
escrito con tinta como si fuera sangrada del corazón.