¿Qué es lo que quieres saber?

Hace ya mucho tiempo, no sé si ahora ocurre lo mismo, era típico el post que contenía una serie de preguntas que debías de contestar y una vez acabado retar a otro blogger que conocieras para hacer lo mismo. Esta cadena tenía su gracia porque las preguntas eran a veces extraordinariamente estúpidas —la ocasión se lo merecían— y otras tantas tenían esa apariencia pero contenían una carga de profundidad.

De estas cadenas recuerdo dos preguntas con claridad, ¿a quién te gustaría conocer? Y ¿que te gustaría saber? Como la modestia no es un signo característico de mi signo zodiacal yo contesté: a Dios y Todo. Con un par, esto de medias tintas y falsa modestia no va conmigo, si hay que mojarse mejor poner toda la carne en el asador.

Por desgracia para mis ambiciones a día de hoy es complicado conocer a Dios —al menos desde un punto de vista científico o como mínimo como para hacerle una entrevista— y el abanico conocimientos es tan amplio que uno tardaría más de una vida en poder saber de algo para darse cuenta que se ha quedado automáticamente desfasado.

Esta máxima de la especialización y el tener que estar constantemente estudiando tiene un precio, que creo que cada vez es más alto, y es que perdemos la vista del bosque. Un experto en bioquímica del páncreas es incapaz de tener una visión completa del organismo, de hecho, ahora que he puesto el ejemplo podemos acudir a la medicina donde en vez de tratar a personas cada especialista es experto en patologías. De este modo, si tienes apendicitis vas a uno y si tienes un hueso roto te toca ir al traumatólogo, pero ninguno tiene una visión global del paciente y sus interacciones y si así es, me da a mí que es más producto de su propia inquietud de aprender y de la experiencia.

Creo que el conocimiento definitivo, el que nos queda por conquistar es el abandonar la hiperespecialización y conectar todo lo que sabemos. Ahora tenemos información extraordinaria sobre campos muy específicos, principalmente los relacionados con las ciencias: física, química, etc. Pero estamos más perdidos que nunca en lo que se refiere al ser humano y a pesar de pecar de soñador creo que existe un puente entre ambos mundos que conecta al hombre con la ciencia básica.

Puede que peque de ser un lector de revistas como Quo o de blogs de dudosa reputación, pero estos pasos se están empezando a dar y la conexión entre nuestra mente y la realidad empieza a desvelarse de forma que creíamos imposible. Este salto, este cambio de percepción y de conciencia es lo que a veces me anima a tener esperanzas en la raza humana, porque las personas, de forma individual, siempre me ha parecido un producto maravilloso y llenos de magia que los hace a cada uno de ellos especiales y únicos.

Con lo que la pregunta de mi post, ¿qué es lo que quieres saber? Es fácil de contestar: sigo respondiendo todo, pero creo que cada vez estamos más cerca de correr el velo que separa nuestra ignorancia como especie biológica y la existencia a la que estamos atados.

El problema va a estar que en este viaje vamos a ver demasiados falsos gurús, falsas promesas y una dificultad importante para distinguir el grano de la paja. Existirá miedo en conocer lo que realmente somos y presiones para olvidarlo y quedarnos adormilados delante de la televisión renunciando a un poder que ha sido nuestro desde que tenemos uso de razón.

Como fan de Pandora, tengo la esperanza que al final la verdad nos hará libres, pero me temo también que el precio para adquirirla no va a ser gratis ni a cambio de que nos registremos en la web de turno.


Publicado en Exelisis

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