¿Qué va a quedar de ti?

Es inexpugnable el hecho de que la humanidad estaría en este momento gozando de una realidad completamente distinta si cada uno de nosotros nos preguntáramos con la seriedad, importancia, y honestidad debida el siguiente interrogante: ¿Cuál es el mensaje de mi vida? Sin embargo, me gustaría dejar a un lado este tipo de suposiciones oníricas para que la hipótesis se convierta en un hecho; no porque Fredo Velázquez te lo esté sugiriendo, porque si es así, no estás viendo la necesidad de indagar en el mensaje que tu vida está proyectando al mundo, o en otras palabras, de lo que estás compartiendo al resto de la humanidad de la cual eres parte.

Desde pequeños estamos aleccionados, y con mucho énfasis, en que no nos vamos a llevar nada después de la muerte. Tal parece que ese mensaje ha carecido de importancia, ya que dedicamos casi toda nuestra vida en acumular; ya sean bienes materiales, información, puntos de vista, o cargas psicológicas y emocionales. No estoy negando la veracidad del mensaje, que absurdo sería, pero creo que hace falta fortalecer esa misiva para que dejen de ser solo estructuras verbales y se vuelvan palabras vivas que sean como un espejo para que puedas ver con claridad la realidad de la vida que estás llevando y, sobre todo, del legado que estás dejando; ya sean un montón de objetos, recuerdos, o logros personales que desintegrarán los gusanos junto con tu cuerpo, o un mensaje de amor que se mantendrá siempre vivo y seguramente inspirará a otros corazones a seguir una vida con sentido.

Creo entonces que el mensaje revelador hacia la humanidad lo partieron a la mitad y todo lo que no es completo carece de fuerza y vitalidad. Por lo tanto, estoy seguro que el mensaje que nos tuvieron que haber compartido desde siempre es que «aunque no nos llevemos nada al morir, sí podemos dejar mucho». Si eres un ser humano a quien realmente le importe trascender, llevar una vida con sentido, que se toma su existencia con seriedad, y que tiene la sensibilidad para reconocer la munificencia de la vida (a pesar de lo injustos que puedan parecer nuestros insignificantes problemas efímeros), serás entonces capaz de ver la vitalidad e importancia de este mensaje. Te obligará, sin lugar a dudas a exhumar al artista que llevas dentro porque solamente convirtiendo tu vida en un arte serás capaz de explotar tu inherente potencial humano; y solo de esta manera puede quedar vivo el mensaje de tu existencia que innegablemente inspirará a otros seres humanos a convertirse en artistas también.

Cabe mencionar que el ser humano es capaz de expresar el arte de vivir solo al entreverarse con lo más hermoso de la expresión de la vida. Así mismo, el arte nace de la más profunda y honesta inspiración, el arte nace de la generosidad, de la inocencia, de una mente ligera y de un corazón fresco; pero sobre todo, y lo que más importancia tiene para la humanidad, es que el arte se comparte, es para todos. Nuestra vida puede y debe ser un arte, de otro modo estamos desperdiciando el potencial de un artista que pudo ejemplificar en su relación con el mundo, la magia de vivir.

Por favor amigo mío y ser humano, date cuenta de cuál es el mensaje de tu vida en este momento, hoy. Si no eres un artista entonces lamento decirte que tu vida será al final un baúl lleno recuerdos, de creencias, de conocimiento, de emociones, de añoranzas, de deseos, de títulos y de algunos cuantos logros personales que serán enterrados dentro de ese pesado baúl. Si no tuviste la humildad de convertir tu vida en un arte, entonces me apena también compartirte que no fuiste reciproco con la generosidad de la vida.

Espero que este escrito no se quede en una mera sincera exhortación de mi parte y que pueda más bien enfrentarlos al tan enriquecedor reto de observar con honestidad el mensaje de vida que están compartiendo en este momento, esperando como he ya mencionado en otras ocasiones, que su vida pueda ser una hermosa melodía que puedan seguir disfrutando otros corazones aún estando nosotros ausentes.