Los personajes de la vecindad.

¿Qué nos deja Chespirito?

Era una fría noche de invierno en Rotterdam, Países bajos, me refugié en un bar y pedí una tradicional bebida caliente hecha a base de vino tinto y naranja. Ahí, se encontraba un joven de apariencia latina y me animé a entablar conversación. Pasamos horas hablando respecto a las diferencias y similitudes entre nuestros países, yo mexicano, él de Colombia.

Para mi sorpresa, el colombiano sabía mucho sobre nuestra cultura, nuestra historia, y manifestó tenerle un profundo respeto y cariño a mi país. “Colombia ama a México, el Chavo del 8 logró que México sea visto como un país hermano en todo Latinoamérica”. Y continuamos horas hablando y recordando los capítulos más memorables para ambos, fue una noche sumamente amena y divertida.

Torre Colpatria. Bogotá, Colombia.

Desde ayer, la Torre más alta de Colombia rinde tributo al comediante más importante que ha tenido México y cuyo talento ha sido exportado a varios países del mundo.


Todos sabemos lo que Don Roberto Gómez Bolaños representa para los mexicanos, rompiendo barreras generacionales, de clases sociales, haciendo reír a millones de personas a través de situaciones irónicas, sarcásticas, pero que tristemente no rayan en la exageración.

El genio Chespirito tuvo el atrevimiento de criticar el sistema político, económico y social de su época, y logró que todo un continente encontrara en medio de la desgracia, una razón para reír y vivir como solemos hacerlo los latinos: alegres y festivos.

Hoy, a causa de su fallecimiento el viernes, todo mundo habla sobre él.

Las opiniones.

Esta mañana he leído dos artículos muy interesantes; por un lado, el publicado por El Universal, una entrevista con el doctor en sociología y profesor investigador titular de la UNAM, Raúl Rojas Soriano, quien opinó que el Chavo del 8 “carece de valores sustanciales para mejorar la convivencia humana”, además critica el lenguaje y comportamiento de sus personajes, afirmando que “en lugar de dar un ejemplo, de generar conciencia y solidarizarse para mejorar sus condiciones de vida, todos se atacan verbal o psicológicamente, incluso al propio Estado […] es una crítica sutil, pero duele”.

Por otro lado, el crítico de televisión y periodista Álvaro Cueva, hace una reflexión a través de su columna en el periódico Milenio y expresa, que la razón por la que muchos se han volcado a criticar severamente los contenidos de Chespirito es porque tienen miedo.

“…Chespirito nos da miedo porque nos dice cosas de nosotros que no nos gustan, que no queremos ver, que quisiéramos que no fueran ciertas. Como nuestro profundo clasismo, como nuestra indiferencia hacia la miseria que nos rodea, como el abandono en que tenemos a nuestro niños, como el odio con el que tratamos al diferente, como el universo de máscaras y apariencias en el que nos movemos”.

A cuatro décadas del estreno del Chavo, ¿ha cambiado la televisión mexicana? ¿Qué nos enseñan las telenovelas? ¿Qué nos enseña Laura Bozzo y Rocío Sánchez Azuara? ¿Qué nos dice el entorpecimiento de la noble labor de los comunicadores gracias a los conflictos de intereses entre propietarios de los medios y los políticos? ¿Vale la pena apedrear a Chespirito si la televisión de ahora es peor que antes?

Es cierto, los programas del Chavo de 8 no fueron creados para educar a nuestros niños, fueron creados para únicamente causar gracia y hacer reír a los adultos. 1 hora a la semana, una hora que como familia disfrutábamos juntos, cada lunes a las 8.

Es claro, Chespirito no es ningún héroe nacional, Don Roberto Gómez Bolaños fue un genio del humor, que sigue vigente y del que todos podemos ponernos de pie y guardar un minuto de carcajadas en su memoria.

El que sí es un héroe, es el Chapulín Colorado, y su astucia permanecerá para siempre.

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