Querer no es sinónimo de poder

Después de dos años con mensajes subliminales ahora mis hijos han aceptado seguir la tradición que empezó mi hermano, después yo mismo, continuó mi sobrino y tomó el testigo mi sobrina. No he conseguido todos mis objetivos, porque tenía la vana esperanza de convencerles de que usaran el número trece y catorce respectivamente pero han optado por usar el ocho y el nueve, nada es perfecto pero con que jueguen a baloncesto estoy más que satisfecho.

Hay muchas y varias razones por las que quiero que mis hijos practiquen un deporte de equipo y es una pregunta que me han formulado un par de ocasiones, ¿por qué no uno individual?, ¿por qué no que se apunten a teatro o a música?

No tengo nada en contra de las artes, ya sean escénicas, plásticas o musicales, pero hay una serie de factores en los deportes de equipo que he tenido la suerte de poder vivirlos en persona y que creo firmemente que ayudan a definir y afianzar la personalidad de los que lo practican. He estado relacionado con este deporte durante casi diez años, unas como jugador, otras como ayudante, y he visto muchos entrenos y muchos tocar líneas¹ para ver patrones que se repiten de forma constante.

El deporte de equipo parte de una base fundamental, el talento individual. Hay personas que lo tienen y otras que son simpáticas y agradables. Da igual lo demócratas que nos pongamos, hay constituciones que favorecen a unas personas y no a otras para practicar un deporte y no hay mucho que se pueda hacer al respecto.

Otro factor que es determinante es la actitud, da igual que tengas o no talento, sino tienes actitud para esforzarte en los entrenos, a sudar y sufrir, tampoco vas a llegar muy lejos. El deporte exige un esfuerzo constante, ya sea para mejorar tu técnica individual como para no perderla. Cualquiera que haya jugado no puede pretender ponerse a tirar triples después de un año de rascarse la barriga y esperar mantener el mismo porcentaje de acierto que tenía antes de dedicarse al levantamiento de quinto en la barra del bar.

Y el último factor que sería propio de cada individuo es el de conocer sus límites, intentar expandirlos y adaptar su juego a sus capacidades. Si me dieran un euro por cada vez que alguien me ha dicho: si midiera lo mismo que Pau Gasol seguro que jugaba en la NBA. No sé si es parte ignorancia o parte envidia, pero gente tan alta como Pau Gasol hay unos cuantos y solo dos —curiosamente hermanos— están en la mejor liga del mundo. Saber explotar tus virtudes, reducir tus carencias y ponerlo todo en práctica a la vez, requiere de una inteligencia y de una capacidad de aceptación que no siempre tenemos.

Saltando del individuo pasaríamos al contexto, y el más importante y definitivo sería el entrenador. Puedes tener mala suerte y que te toque un claro ejemplo del principio de Peter.² El entrenador va a ser el que guíe de forma individual a cada uno de los miembros del equipo para maximizar su potencial, y a su vez —y esta es la parte más complicada— hacer entender que el equipo está por encima de las individualidades. El ejemplo clásico es que un jugador puede meter cincuenta puntos y los otros cuatro pueden meter cinco cada uno, pero si en el equipo contrario cada uno de ellos es capaz de meter quince puntos te ganarán y lo peor de todo es que no tendrás a un jugador al que hacerle un dos contra uno porque todos son capaces de decidir y resolver.

En resumen, que no sirve de nada ser el máximo anotador, reboteador, taponador y defensor de la liga si tu equipo no gana, y es responsabilidad del entrenador —si le cae un jugador con ese talento— hacerle entender que ha de trabajar para que su equipo brille con él, hacerles jugar y que todos se conviertan en una extensión del uno del otro para conseguir, en vez de reconocimientos individuales, reconocimiento como grupo.

Por último, el contexto. El saber que jugarás con otro equipo y que tendrás un señor vestido de gris que va a decidir que es legal y que no es legal. El equipo contrario va intentar usar las tácticas que crea más oportunas: ser agresivo, hacerte un trap a la primera de cambio, etc. y puede que no te guste que no sea como un entreno, que te den golpes, te hagan faltas y que nadie pite nada. Has de aprender que el mundo es un lugar complicado y que la justicia es una palabra que suena muy bien, pero todos tienen significados diferentes para ella, y si te toca un arbitro que deja jugar es más que probable que acabes el partido con unos cuantos moratones.

Aceptar que a pesar de que existen normas hay gente que se las va a saltar —exproceso o por ignorancia— y que el que se supone que ha de repartir justicia esté mirando la luna de valencia es un proceso duro y complicado. De hecho, a mí me han llegado a pitar una técnica por hacer una finta, así que imaginaros como está el patio. Reconocerlo, aceptarlo y adaptar el juego y la predisposición mental es una parte importante del aprendizaje de todo deporte y del paso de la infancia a la vida adulta.

Finalmente, todo se reduce a aprender a desarrollarse en un grupo de personas que necesitas en un contexto reglado que no siempre cumple con sus propias normas guiado por un entrenador que intenta ayudarte a ser mejor profesional y uniendo a todos bajo el mismo lema: equipo.

A partir de aquí, reconozco que después de diez años solo he conocido a dos niños que llegaran a la ACB y como todos, tengo un amigo que lleva más tiempo que yo en esto —se metió a arbitro— y creo que tampoco ha visto a muchos más que yo. Con lo que el objetivo no es convertirse en profesional, sino aprender a que vivimos en una sociedad con unas normas que no siempre se cumplen, aprender a adaptarse, y levantarse cada vez que nos caigamos porque quedarse en el suelo quejándose solo hace que tu equipo se quede solo con cuatro para defender.


  1. Si has jugado a baloncesto sabrás lo que es, y si no, pues haber jugado. :)
  2. Torrijos Gijón, Pilar «Ascenso e incompetencia: el principio de Peter». El blog del mando intermedio. 2014–03–40

Publicado en Exelisis

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.