Quiérete y luego ve de rebajas

—El entrenador Graham ha sido muy duro contigo ¿verdad?
A penas logré musitar un sí.
—Eso es bueno […] Cuando la cagas y nadie te dice nada es porque te consideran un caso perdido. […] Cuando ves que estás haciendo algo mal y nadie se molesta en decírtelo, tienes un problema. Tal vez no quieras escucharles, pero a menudo tus críticos son los que están diciendo que todavía te quieren, que se preocupan por ti y desean que mejores.
—Randy Pausch, La última lección.

Algo así siento cuando intento enseñarle algo de esta vida a mi hermana pequeña. Siempre acaba en frustración. Normalmente no me escucha, como la mayoría de adolescentes de su edad. Pero prefiero pensar que en realidad una pequeña parte de todo el rollazo que le suelto no le entra por una oreja y le sale por otra sino que en un futuro no muy lejano, cuando se encuentre en una situación similar, recordará lo que le dije y aplicándolo saldrá airosa.

Lo mismo intento con todas aquellas personas que quieran unirse a viajar conmigo ya que con una que experimente y sufra es suficiente. Me gusta creer que si alguien me hace sólo un poquito de caso se evitará cometer los mismos errores que yo. Eso es. Pretendo que aprendan de mis errores. Aunque a veces es necesario aprender de los de uno mismo para no volver a cometerlos y, aún así… se cometen, ¿verdad? Pero lo digo siempre, es la única forma de aprender, y aprender es bien, así que equivocarse no está tan mal.

Hemos hablado muchas veces de aprender a aceptar críticas… este no va a ser el tema de hoy. Pero si quieres un consejo ahí va uno: no te lo tomes a mal, no es algo personal, no pretenden criticar sino hacerte mejorar. Están de tu lado (a menos que sean los abusones del cole y no sepan lo que es una crítica constructiva, jaja).

Lo que quiero transmitiros en este post es que no es fácil mantener vivo este blog.

Este blog no se apoya en fotazas de looks perfectos de chicas preciosas. No se apoya en consejos para cocinar el mejor arroz del mundo o en trucos de maquillaje. Yo no puedo apoyarme en grandes marcas de productos.

No es una crítica. Ni siquiera constructiva. Me encantan todos los posts de todos los blogs que sigo gracias a BMS porque precisamente de esos temas a los que me refiero y que ellas tratan yo no tengo ni idea y me ayudan muchísimo.

Precisamente lo que digo es que los suyos son muchísimo más vistosos, llaman más la atención. A la gente le gusta sentirse guapa, por eso buscan consejo en este tipo de blogs para saber cómo vestir, cómo maquillarse, cómo alimentarse… ¡Y eso está genial! Pero también creo que existe otra parte muy importante que no se tiene tan en cuenta como se debería y es la que yo trato en el blog: quererse a uno mismo. Incluso desnudo, sin ropa, sin maquillaje y comiéndose una pizza de tropecientas calorías. No sé si me explico…

Considero que todos los consejos que pueden aportar mis compañeras no sirven de nada si tú anímicamente no estás bien. «No pero es que cuando compro me siento genial» Seriously? Dependes de hacer algo o de alguien para estar bien, eso no es estar bien. Yo me refiero a estar bien de verdad, sin necesitar nada, absolutamente nada. Pero eso implica un esfuerzo constante y bastante más costoso —de tiempo, quizás dinero (si buscas a un profesional)— que el hecho de pasar la tarjeta de crédito por el lector. También implica reconocer cosas difíciles, que quizás duelan, que no te gusten… ese tipo de cosas que están mejor guardadas en un cajón, ésas que salen sin tu permiso cuando pasada la euforia del consumismo te da un bajón porque, a pesar de las 50 camisetas y 30 pantalones que te has comprado te falta algo.

Es difícil de entender… Ese es otro handicap de este tema, que es difícil de explicar y mucho más de entender, por lo que la gente no se para a reflexionarlo. Realmente me encantaría encontrar la manera de hacerlo más simple pero aún no lo he logrado.​

Mis modelitos de las rebajas de este año
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