Recordarte, mi vicio

Pensar en vos
cuando las luces se apagan
y la noche se sume en el silencio,
es un vicio 
del que nunca pude escapar, 
ni siquiera después de tanto tiempo.

Nos desencontramos.
Los días que yo estuve,
vos ya no esperabas nada.
Los días que no busqué,
estuviste ahí para mí.
Sin saberlo
el destino nos jugó 
una mala pasada,
y no fuimos.

No fue justo que toda
mi alegría terminara con vos.
No estuve preparado para caer,
y ahora no puedo levantarme.
Desde abajo te ves tan hermosa junto a la luna, 
tan elegante,
que temo lograr pararme 
y mirar hacia otro lado.

Escribirte,
cuando ya no hay
nada de que hablar,
y la noche se presta para recordarte, es mi vicio.
Es mi forma de afrontar la realidad:
no fuimos hechos para pertenecernos.

Cuando todo fue perfecto,
no debimos insistir en más.