Resiliencia Venezuela, resiliencia…


"Nuestra responsabilidad moral no es detener el futuro, sino darle forma, encauzar nuestro destino en direcciones humanas y aliviar el trauma de la transición" (Alvin Troffler)

Diariamente escucho a los economistas y politólogos coincidir en que los venezolanos estamos entrando a una de las peores crisis de nuestra historia, y ciertamente no hace falta ser un genio para sacar esta simple cuenta: ya que el petróleo se vende a futuro, significa que hoy en día estamos recibiendo en divisas, el equivalente al precio que tenía hace tres meses, es decir, 75 dólares por barril aproximadamente. Así que ésta que tenemos hoy, llena de conflictos, escasez, inflación y persecuciones es la Venezuela con un petróleo a 75 dólares el barril. Entonces cabe la pregunta ¿Cómo va a ser la Venezuela dentro de tres meses, cuando lo que recibamos en flujo de caja sea el equivalente a un barril de petróleo a 38 dólares?

Lo único cierto en esta historia es que cualquier cosa que vaya a suceder en el futuro cercano, es inevitable. Con eso tendrá que, de alguna forma, sobrevivir el país. Y todo el mundo siente que hay que prepararse, que hay que abastecerse, los auto-mercados parecen la antesala del apocalipsis, y ciertamente hay razones válidas para ello. Pero es importante entender que estas son las circunstancias históricas que nos toca vivir. Por eso, al igual que nos preparamos en lo económico y lo político, es imperativo que preparemos nuestros pensamientos, emociones y creencias para enfrentar y superar las dificultades que se avecinan, y es allí donde entra en juego la resiliencia.

La positividad no pretende ignorar la realidad ni las adversidades que nos rodean, muy por el contrario, invita a verlas con detenimiento, analizarlas y aceptarlas, pero reinterpretándolas bajo el enfoque de lo que realmente somos, lo que tenemos y lo que podemos hacer los venezolanos para dar la cara, atravesarlas y hasta salir fortalecidos de ellas. En psicología, la resiliencia es “la habilidad natural de los individuos de afrontar, resistir e incluso aprender y crecer en las situaciones más adversas”. Hay muchísimos ejemplos de resiliencia en el mundo, pensemos por un momento en el holocausto judío, las bombas atómicas sobre Japón, la devastación de Europa luego de la segunda guerra mundial, la Sudáfrica de Mandela o las torres gemelas para solo nombrar algunos episodios difíciles de la humanidad. En todos estos casos, los individuos y sus sociedades, han logrado superar esos entornos de extrema conflictividad y adversidad, y más aún, hoy en día son ejemplo de desarrollo y crecimiento en el mundo.

Pero ¿qué podemos hacer para ser más resilientes? La buena noticia es que la resiliencia puede ser aprendida y desarrollada, y su crecimiento está muy relacionado con la manera en la que cada uno de nosotros usa su voluntad para cultivar ciertas fortalezas del carácter que son clave para ello y que detallo a continuación:

La Creatividad: Es una de las fortalezas del venezolano por excelencia, nos invita a crear nuevas ideas y nuevos caminos para facilitar la adaptación a las circunstancias y al contexto en el cual nos desenvolvemos, con ella, florece el ingenio para buscar la manera de que las dificultades nos afecten en el menor grado posible.

La Perseverancia: Aquí radica el sentimiento que nos impulsa a seguir erguidos y dando la cara ante la adversidad, superando los obstáculos, la frustración y el desaliento que surja de la realidad, se apoya en la tan necesaria esperanza, que nos invita a “esperar lo mejor, temiendo lo peor”.

La Inteligencia Emocional: Está relacionado con reconocer, entender, controlar y saber expresar nuestras emociones en un momento y situación determinado para garantizar desenvolvernos en un contexto seguro. Quizás es uno de los aspectos que más nos cuesta a los venezolanos ya que implica autocontrol y a la vez empatía, de manera de esquivar el conflicto y la confrontación que nos lleven a resultados no deseados para nadie.

La Capacidad de Perdonar: El perdón, visto como un proceso muy personal y una herramienta liberadora que nos permite sanar nuestro interior de la ira, el rencor y los sentimientos de revancha, es fundamental para obtener una sensación de serenidad y que nos conectemos con una mayor resiliencia. Claramente sin que ello implique dejar de pedir justicia ni que suponga a priori una reconciliación.

La Gratitud: Es la expresión del reconocimiento de que alguien ha hecho algo bueno por nosotros y por lo tanto nos sentimos agradecidos (no en deuda como piensan los políticos, ya que es muy diferente) con esa persona. La gratitud, nos permite conectarnos a un nivel emocional con otros de manera positiva, fortaleciendo los lazos que nos ayudan a superar los obstáculos y los problemas.

Estas fortalezas, ayudan a forjar el camino de la resiliencia, pero específicamente los venezolanos poseemos dos elementos adicionales que juegan un papel muy importante en la forma en la que enfrentamos las adversidades como sociedad. La primera son las relaciones interpersonales o redes de apoyo. Somos por idiosincrasia, una sociedad que valora, cultiva y se apoya muchísimo en las relaciones personales tanto con nuestros familiares como con nuestras amistades. Así podemos apreciar como por cualquier medio nos mantenemos en constante comunicación, conectados a nuestra red de apoyo para sortear las dificultades de cualquier índole que se nos presentan. La segunda y una de mis favoritas, es el humor. Algunas veces subestimado, en una primera instancia, el humor nos permite obtener momentos de relajación que influyen significativamente en nuestro estado de ánimo, incluso en situaciones de conflicto, pero en una segunda instancia, y como ha sido estudiado por la ciencia, el humor como emoción positiva nos provee de herramientas que nos permiten ampliar el espectro de posibilidades y alternativas, además de permitir construir soluciones alternas al conflicto y el enfrentamiento.

Finalmente recomiendo como una forma más de colaborar en la construcción de esa fortaleza interior llamada resiliencia, acudir a nuestros espacios más íntimos y procurar allí la experiencia de emociones positivas. Una dosis diaria de alguna de ellas como por ejemplo orgullo, diversión, serenidad, alegría, inspiración, gratitud, interés o simplemente amor, tienen el poder de colocar los ladrillos que construyen nuestra resiliencia personal.

Los problemas económicos, políticos y sociales están allí, y siempre estarán en mayor o menor grado, son las circunstancias que nos toca transitar, pero el cómo lo hagamos está muy dentro de la voluntad de cada uno de nosotros. El cómo nos vamos a enfrentar a esas adversidades y cómo las vamos a superar, reside en nuestras fortalezas del carácter, y allí dentro sin duda, somos todopoderosos.

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