Rompiendo la secuencia lógica

Algunos nos hemos percatado de que algo anda mal con el hecho de fomentar una sociedad en la que personas y organizaciones compiten constantemente por ser «diferentes», pasando por alto la realidad. La realidad que percibo es que ese conjunto de seres diferentes ya está muy saturado, lo que hace que se sobrevalore y también causa que el mundo reciba siempre lo mismo, personas sin fundamentos verdaderos por existir y con intenciones poco éticas pero que responden a conceptos mentira como el del «valor agregado».

Las empresas modernas que salen al mercado y pretenden hacer creer que están aportando un valor agregado con cada producto vendido y en realidad solo vienen a crear más merma que daña indirecta o directamente a todo una comunidad. Intentan vender como valor agregado un beneficio para el medio ambiente como reforestar ciertas zonas por cada producto vendido, empaquetando el producto con materiales biodegradables o haciendo una modificación insignificante a un producto que estaba funcionando bien, pero como todos le dijeron a esa empresa que debe ser diferente y quiere competir no tiene más remedio que también unirse a la gran mentira.

En contraste a lo anterior, la gran realidad es que conceptos como el valor agregado ya no son útiles, al menos en el contexto en el que se están dando en la actualidad. Los beneficios que una empresa o una persona otorga al medio ambiente a través de sus actividades ya no deben ser una opción para ganar más mercado, debe convertirse en una obligación para poder operar y no un requisito para buscar ser «diferente».

La diferencia real está en ofrecer precios justos sin afectar la calidad de productos, la diferencia está en planear la logística perfecta para que los productos lleguen en el momento y lugar indicado a las manos de los clientes, la diferencia está en proponer mejoras efectivas a productos existentes que no promuevan más la existencia de este grupo de seres diferentes si no que busquen simplificar la vida de los clientes y la sociedad en general. Esto me lleva a otra cosa, las empresas no solo existen para maximizar utilidades, hay que dejar huella. Pensemos en que hacemos que suceda y comenzamos a ser más las personas auténticas que las que dicen ser innovadoras. ¿Qué sigue? Es lógico que si nos alejamos del concepto mentira del valor agregado nos acerquemos a buscar beneficio colectivo y no solo el propio, se trata de no solo tocar a nuestros clientes, si no llegar a tocar a los que por otra razón no pueden o quieren adquirir nuestros productos.

Como dice Ralph Waldo Emerson, «Ser uno mismo en un mundo que está constantemente tratando de hacerte alguien diferente es el mayor logro».

Sé valiente, pesimista, revolucionario o tímido pero no seas «diferente», sé tú mismo. Hay que fomentar la cultura autentica, esa es la que propondrá la verdadera disrrupción que nuestro planeta necesita y no la que aporta más de lo mismo.

#CreaPorElBienComún



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