¿Sabías que la mayoría de tus problemas se origina por situaciones que tú mismo facilitas?

Proyección. Psicología reflexiva



Quizás ahora no me lo creas, pero espero que al final de este artículo logre convencerte de que propicias gran parte de tus males y entonces serás capaz de modificar tus pensamientos para mejorar tu entorno.

Para comenzar quisiera que leyeras el siguiente cuento popular.

En una fábrica todos los trabajadores tenían por costumbre reunirse para comer juntos en el descanso del mediodía. Regularmente, Sam se quejaba en cuanto desenvolvía su bocadillo. — ¡Caramba, otra vez emparedado con mantequilla de cacahuete y mermelada! ¡Detesto la mantequilla de cacahuete y la mermelada!
Día tras día, Sam se lamentaba de sus emparedados. Las semanas pasaban y su actitud empezaba a molestar a los demás obreros. Finalmente, uno de ellos le dijo — ¡Bueno Sam!, si detestas tanto la mantequilla de cacahuete y la mermelada, ¿por qué no le pides otra cosa a tu esposa? — ¿Mi esposa? No estoy casado. Soy yo el que prepara los emparedados.

Es probable que en este momento no te hayas identificado con Sam. Su dilema de los emparedados parece absurdo, ¿verdad? Para darle un poco más de realismo a este tema relataré el dilema de un paciente que alguna vez traté.

Este paciente se quejaba porque sus deudas financieras se habían incrementado al doble desde que se mudó a vivir con su pareja. Tenía sentimientos encontrados pues una parte de él pensaba que su pareja lo había hecho gastar en exceso por sus caprichos del hogar, lo que lo hacía sentirse molesto. Por otra parte, sentía culpa porque no deseaba sentir ese enojo hacia su pareja. Creía que debía gastar lo que fuera necesario para hacerla feliz porque la amaba.

¿Crees que la historia de Sam y la historia del paciente tienen algo en común? ¿Te identificas o al menos logras empatizar con alguno de ellos? Parte de su dilema se origina por el aprisionamiento que les provoca la defensa psíquica de la proyección.

La proyección es una defensa que utilizamos de manera inconsciente para responsabilizar o atribuir a una persona u objeto algo de lo que nosotros somos responsables pero nos es difícil aceptar conscientemente. Generalmente se observa como un rasgo que negamos de nuestro temperamento, pero es tan latente que lo detectamos fácilmente en otra persona y lo comunicamos a veces en forma de queja o problema.

“Fritz Perls [creador de la terapia Gestalt] solía decir que el 80% de toda nuestra percepción del mundo es pura proyección… Y cuentan que después de decirlo miraba a los ojos al interlocutor y agregaba “… y la mayor parte del restante 20%… también”
Jorge Bucay

Algunos enfoques terapéuticos consideran a las defensas psíquicas como una barrera que se debe vencer para lograr estados equilibrados de consciencia. Otros enfoques consideran a estas defensas como un lenguaje que debemos aprender a interpretar. Bajo este segundo enfoque, si nos aliamos con la proyección, ésta nos enseña que: 1) si hay algo del entorno que nos cause un problema, nos preguntemos si su solución está en nuestras manos y 2) que si una vez reflexionado esto realmente parece ser una situación fuera de nuestro control… Volvamos a preguntarnos si realmente está fuera de nuestras manos. Es decir, en última instancia preguntémonos de qué modo estamos siendo partícipes de la situación que nos aqueja.

Te quejas de que tu jefe es un desconsiderado y explotador; pero el que sigue aceptando y justificando ese trato desconsiderado y explotador eres tú. Es más fácil echarle la culpa al jefe malvado que aceptar que no tienes autorrespeto.

Te quejas de que tu pareja es caprichosa, te exige mucho y no quiere cambiar; pero el que sigue aceptando los caprichos, las exigencias y le aterra estar sin pareja (cambiar la situación) eres tú. Es más fácil culpar a la pareja por sus peticiones que aceptarte y mostrarte tal como eres con ella.

Te lastima que tus “amigos” se burlen de ti y te denigren; pero el que sigue aceptando las burlas y las bromas denigrantes eres tú. Es más fácil pensar que así son ellos en vez de aceptarte distinto a lo que te han hecho creer los demás.

Te entristece que tu pareja se enoje cuando sales con tus amistades y de que te amenace con dejarte si no haces lo que dice; pero quien sigue aceptando los enojos injustificados y tolerando e incluso justificando las amenazas eres tú. Es más fácil pensar que tu pareja es un miserable porque no te demuestra su amor que aceptar tu baja autoestima.

En México tenemos un refrán que dice: la culpa no es del indio, sino del que lo hace compadre (amigo). Este refrán quiere decir que antes de culpar a alguien por ser como es, preguntémonos si facilitamos su comportamiento al permitirle ser. El indio representa al Otro ignorante: posesivo, caprichoso, explotador, fastidioso, amenazador e incomprensivo. Somos nosotros en última instancia los que nos juntamos con ese Otro y permitimos su comportamiento (lo hacemos compadre o amigo).

La proyección es una defensa psíquica que surge en etapas tempranas de nuestro desarrollo mental cuando nuestra percepción es caótica y desorganizada (antes del primer año de edad); sin embargo, esta defensa permanece en nuestra psique y se aplica constantemente aun cuando ya somos adultos. Su propósito es útil cuando surge porque resulta una ventaja poner en el exterior lo que nos ocasiona una ansiedad desbordante que no podemos controlar, pero esta ventaja queda rebasada cuando crecemos y pronto se convierte en una desventaja, ya que si el problema lo proyectamos al exterior, su solución también queda fuera de nuestras manos.

Si nos responsabilizamos de nuestras quejas y problemas será más sencillo encontrarles una solución y así lograremos mejorar nuestro entorno. ¿O tú qué piensas Sam?

Si deseas ver más contenido de psicología para tu vida diaria puedes consultar mi Facebook: Fernando Adaya o Twitter: @FernandoAdaya