Señales

Atravesaba el parque del hospital. Venía de reconocer el cuerpo de mi mamá, que ya viajaba en una camioneta del color de las nubes. “¡Mirá, un colibrí!”, me dijo mi compañera. Nos quedamos abrazados, llorando, presos de un resplandor mágico.

Horas antes había estado junto a mi mamá cuando se fue. Mientras empezaba a sentir su calma, mi hermano me escribió un mensaje para preguntarme si había novedades. Anoche, después de la despedida entre familiares y amigos, le recordé a mi hermano la coincidencia de haberse comunicado conmigo en ese momento exacto: “Es que salí de mi casa y en los cables de luz de la calle había tres colibríes parados, algo muy raro”, me dijo.

Mi compañera dice que son señales. Y yo estoy pensando lo mismo.

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