Sin consciencia, únicamente somos instinto

Sin lugar a dudas, la conciencia humana no se detiene ante nada. Conceptualmente, es un ente vivo que lo único que nos permite adquirir es una percepción de todo lo que nos encontramos a nuestro alrededor, con el único fin de hacernos sentir el mundo y actuar en consecuencia. Y somos nosotros, como fuerza motriz, los que debemos actuar en propósito. Ser conscientes de un suceso, no nos libra de conocer su alcance. Si tratamos la conciencia como un instinto, esta no nos va a decir si un acto es heroico o malvado, estúpido o inteligente, dinámico o estático.

Pero, el hecho de saber de la existencia de algo, siempre es de agradecer, porque actuaremos en consecuencia. Cuanto más espontáneo sea un suceso más nos conoceremos a nosotros mismos, por que actuaremos sin pensar, siguiendo nuestros instintos. El desconocimiento frente a lo que nos enfrentamos nos convierte en una presa fácil frente a los impulsos, nuestro verdadero yo.

A veces nos sorprenderíamos si nos parásemos a pensar un segundo en lo que sabemos, mucho mas de lo que nos creemos. Saber que algo nos gusta, que nos apasiona es la mayor de las armas de las que disponemos. Simplemente, porque eso nos hará ir a por todas. La pasión por una actividad es lo que nos hace ser implacables. Debes poner todo el empeño posible en lo que hagas, por que eso te define.

Conseguir nuestras metas a través de caminos que nos labramos nosotros mismos es de enorme valor. No solo por el hecho de que conseguiremos nuestros objetivos, sino porque nos hará mejorar como seres humanos.


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