Soñando con aplaudir a Perú en Santiago

Otra vez Perú está en semifinales de la Copa América, logro que llena de orgullo a millones de peruanos, pero que al menos a mí, me hace pensar el porqué entonces no somos candidatos fijos a clasificarnos a los mundiales. Supongo se deberá a que es complicado para nuestra selección mantener el nivel de concentración y motivación en períodos más largos, considerando que las eliminatorias duran casi dos años y la copa poco menos de un mes. No lo sé.

Debo confesar entonces que tras las malas eliminatorias pasadas, no le tenía mucha fe a este equipo al inicio de la Copa América y mas bien tenía muchas dudas. Pero dudar es muy distinto a no querer que el equipo llegue lejos. El análisis que hacía entonces era más de reconocer que estábamos muy abajo y que debíamos afrontar todo lo nuevo desde ese sitio. El no sentirnos grandes cuando el equipo era chico, de no hacer dramas por las derrotas y no sentir que cualquier victoria nos hacía campeones mundiales. Podíamos y debíamos mirar hacia arriba pero conscientes que estábamos abajo.

Por eso hoy el logro de la bicolor en Chile es algo que debe celebrarse. Con cautela, tal cual señalaba hace unos días, pero con optimismo. Que se puede llegar a la final, seguro que sí. Pero no olvidemos que el equipo de Sampaolino está en las mismas instancias por el árbitro del partido con Uruguay. O al menos no exclusivamente por él. Es una lástima para la selección local que hoy millones de sudamericanos los vean con tan malos ojos, porque el equipo que tienen daba que hablar y tenía serias posibilidades en el torneo sin necesidad de ninguna ayuda.

Siendo un gran admirador de Marcelo Salas e Iván Zamorano, creo que este equipo chileno es mucho más parejo y contundente que aquel de finales de los noventa, el mismo que dejó a Perú fuera de la Copa del Mundo de Francia 1998. Este plantel, liderado por Alexis Sánchez y Arturo Vidal, tiene a otros nombres de jerarquía como Medel, Bravo o el “Mago” Valvidia, además de un técnico sumamente trabajador y reconocido, que logran un mayor balance en todas sus líneas.

Sin embargo, parece que el mundo asocia hoy el éxito de Chile únicamente al caso Jara, olvidando que el resto del equipo y los mismos hinchas chilenos, no le pidieron a este jugador hiciera lo que ya todos sabemos hizo. Creo que confundir el error del defensor con la idiosincracia chilena sería también un error del que lo piense así. No me atrevería a generalizar a un país por lo que hace una persona. Sino temería por quiénes son los peruanos que el resto del mundo ve y con los cuales me puede identificar luego a mí.

Incluso, pienso es mejor esto haya explotado antes del partido con Perú. Porque hoy todo será más vigilado, porque el árbitro sabe que millones de ojos estarán sobre cada decisión que tome y que la misma Conmebol será más severa con cualquier potencial error, por lo que se asume habrá mayor neutralidad y rigor en su actuación.

El escenario entonces pinta espectacular. El hincha chileno sabrá hacer sentir su localía y será un apoyo muy fuerte al equipo de Sampaoli. Pero el equipo peruano está con la moral a tope, con una confianza y seguridad renovada, que cualquier cosa puede pasar.

Hoy el fútbol ganará. El mundo espera un gran partido. Limpio, bien jugado, donde ambos equipos respeten y honren sus escudos. Pero yo espero, como todos los peruanos, que logremos la hazaña de ganar a Chile en Santiago, que no nos toque una vez más decir “para la próxima será”.

Sueño sea así, para poder hacer la maleta y viajar a Santiago a la final y ser parte de un partido histórico para mi país. A inicios de junio pude ver al Barça ganar la Champions League en Berlín y pensé era lo mejor que iba a ver en la vida. Futbolísticamente hablando tal vez lo fue, porque el nivel del equipo catalán, creo, no lo tiene nadie en el mundo. Pero en cuanto a pasión y amor a la camiseta, creo que ver a mi selección en el estadio ganar una Copa América, sería algo aún más grande.

Estamos a noventa minutos de la final, pero como dije y repito, vale ser optimista. Sino aspiramos a ir arriba, mejor nos vamos a dormir, dijo Paolo Guerrero hace unos días. Con los pies en el suelo, con humildad, conscientes que si perdemos con Chile en semifinales no se acaba nada, sino que igual hemos dado firmes pasos hacia adelante. El equipo ha ganado en confianza, hay nuevos jugadores que van apareciendo como Cueva o Gallese y el nuevo técnico, Gareca, se va ganando a la afición.

Espero sentirme más orgulloso de lo que ya estoy del equipo pase lo que pase contra Chile. Andrea Pirlo se fue aplaudido por todo el Olímpico de Berlín tras perder la final de la Champions League. Se fue con la cabeza en alto. Si damos esa entrega aplaudiré una vez también a los nuestros. Pero la verdad sueño con que ganemos y pueda aplaudirlos en vivo, en la final de Santiago, el próximo sábado. Soñar no cuesta nada. ¡Arriba Perú!

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