Sobre el olvido

En marzo de este año se cumplieron 40 años de uno de los peores golpes militares en Latinoamérica, y quizás el más recordado por los argentinos, por su dureza tan cercana. A 40 años de la dictadura militar que dejó a mi país en quiebra en todo sentido, este escrito que habla del olvido, como homenaje a todos los argentinos que no tuvieron más voz, que fueron, son y serán buscados, que permanecen como «desaparecidos».

«Dicen muchos que el tiempo todo lo cura, que hace olvidar. Pero en muchas gargantas y corazones el tiempo pesa cada día más, cada vez más. Y en las imágenes está, todo eso que pesa, todo eso que atrás no se deja. Porque el tiempo de los que deberían haber estado, vivido, pero fueron descartados como “desaparecidos”, no puede hablar.

Pero ves, que aunque el tiempo no hable, aunque te callen, aunque te explote la verdad ante los ojos y no te la dejen reclamar, podés sentir ese tiempo robado, esas miradas perdidas, esas luchas ahogadas, esas cosas que nunca deberían haber pasado. Sin darte cuenta, crecés, aprendés, hablás sobre algo que no viviste, pero que sentís, a fuerza de memoria nítida, al calor de las palabras menos bonitas, pero más verdaderas. Para darte cuenta de que hoy —no importa quiénes, ni cuántos— estamos pensando en esos tiempos robados.

Entre las diferencias y los avatares de un país cambiante, revuelto por las visitas de un tal alguien, vamos remando los sin nombre, para darle voz a todos esos que dejaron intacto su recuerdo, para que no muera nuestra memoria ante cualquier vil intento.

Se trata, tal vez, de sentir que la historia pesa, pero es una carga que debemos llevar, para nunca más volver a perder la libertad.

Dicen muchos que el tiempo todo lo cura, que hace olvidar, yo creo que eso no es verdad. Hay cosas que jamás se deben olvidar».

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