Capítulo 1

Tímido

Comenzar; no importa cómo.


Me sentí intimidado por esas hojas en blanco. En realidad no tanto por el gran espacio en blanco que debía llenar con algo; no. El problema no era llenar esas hojas, sino más bien el contenido. Me intimidaba lo que yo podía llegar a escribir.

«¿Qué pasa si se me ocurren cosas contrarias a los ideales que predico? ¿Qué pasa si lo que escribo me hace cambiar de pensar?»

Tenía la sensación de que si comenzaba a escribir con total libertad tendría que enfrentarme con una parte de mí mismo a la cual esquivaba con avidez.

Entonces fue así, con una mezcla de temor y necesidad, que me aventuré entre los renglones de aquel anotador.

Escribí sobre algo que estaba perdiendo, sin darme cuenta todavía de que eso era lo que pasaba.

Me sentía frustrado porque ya no estaba tan cercano a las experiencias y creencias que unos años atrás habían transformado mi vida. Habían desaparecido el calor y la pasión que alguna vez tuve; me desconocía a mí mismo.

Las cosas que se suponía eran de una determinada manera, ya no resultaban ser tan así.

Se estaba gestando un conflicto interno en mí casi sin notarlo. O más bien yo no quería admitirlo; ni siquiera conmigo mismo.

Así que comencé escribiendo sobre experiencias que fueron importantes para mí, pero que ahora se sentían lejanas.

Esto ya no se trataba del papel, los renglones vacíos o lo que fuese que pudiera escribir. Se trataba, más bien, de enfrentarme conmigo mismo; con mi miedo a admitir dudas y temores, molestias y frustraciones. Miedo a las ideas diferentes que se salían de la línea que se suponía que debía seguir.

Dejé en tinta una parte de mí que recién hoy soy capaz de leer. Porque no está en el texto de manera literal, sino en el contexto, en recordar por qué escribí lo que escribí en aquel momento.

Hoy vuelvo a leerlo y me resulta un escrito tímido.

Nada de esta honestidad puede hallarse en aquella primera página de mi anotador. Pero no importa. No importa haber comenzado de manera tímida. No importa que sintiera que mi escrito no era la gran cosa. No. Lo que importa es que empecé. Escribí. Tomé una hoja y escribí de una buena vez.

Porque esto no se trata de cada escrito en particular, sino de lo que ocurre entre líneas. Se trata de la transformación que puede ocurrir en vos durante este viaje.

Siento que es necesario hacer hincapié en esto: no importa el escrito, ¡importa que escribas! Por eso ni siquiera considero útil o necesario mostrar qué fue lo primero que escribí; porque no importa qué escribí.

Hoy, un par de años después, lo que importa es haber comenzado; aunque fuera de manera tímida.


Esta historia es parte de una serie llamada «Papel», la cual me encuentro produciendo actualmente. La finalidad de la misma es relatar mi experiencia con la manuscritura e incentivar a otros a iniciarse en esta práctica que puede ser toda una aventura. Escribo sobre mis escritos en papel y la historia detrás de ellos. La historia de cómo me cambiaron.

Esta descripción puede verse modificada en futuras ediciones dado que la serie se encuentra en producción.

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