Te deseo

Hay cosas que me gustaría decir antes de decirte adiós. Sí, prometo que será la última ocasión que escriba para ti (al menos directamente). Certeramente existen cosas que a veces no dijimos, o que solo mencionamos superficialmente, esperando que la otra persona fuera capaz de leer entre líneas que lo verdaderamente importante se encontraba oculto bajo la línea de lo superficial de nuestros comentarios. Pero no, en esta ocasión las menciono claramente, para que no te quede duda alguna de que las dije, antes de nunca volver a decirte nada (lo cual sabemos, termina en puntos suspensivos).

Te deseo que seas feliz, tan feliz como imaginé que serías conmigo. No me considero una persona optimista; lo cierto es que soy un poco más realista, pero también idealista. Por lo tanto, te deseo que los días que tengas que sonreír, sonrías y te carcajees de la manera que te caracteriza. Quién sabe, nunca sabes quién podría enamorarse de esa sonrisa. Y los días que tengas que llorar, te deseo que llores fuerte, tanto que te quedes sin lágrimas y lo único que te quede sea sonreír.

Te deseo días soleados y nublados, de esos que sirven para quedarse recostados toda la tarde. Te deseo momentos que se conviertan en memorias. Deseo que un día lejano, cuando mires en retrospectiva te des cuenta que viviste cada segundo intensamente. Deseo que viajes aún más y en cada una de esas veces te reinventes a ti misma, y espero también un día te des cuenta de lo maravilloso que en ocasiones resulta estar en casa. Deseo que cumplas tus sueños, al menos aquellos que imaginé cumpliríamos juntos.

Te deseo que cada día aprendas algo nuevo. Que tus pasiones y motores sigan siendo tan nobles y únicos. Deseo que la vida te trate de la mejor manera, aunque también deseo que te haga crecer. Deseo que te conviertas en la grandiosa persona que el destino desea que te conviertas; deseo que cada acción que realices te recuerde lo importante que es seguir adelante.

Te deseo que madures, pero que nunca pierdas aquella esencia que te caracteriza. Deseo que las personas sigan sintiendo que importan cuando están a tu alrededor, y deseo que nunca dejes de compartir tu corazón con el mundo. Aunque conmigo fuera la excepción.

Te deseo que ames, tan fuerte, tan intenso, tan profundo como yo te amé. Deseo que alguien más te escriba versos, y se despierte a la mitad de la noche pensando en ti. Alguien que sepa escucharte, y alguien en quien estés embelesada y deseosa por escuchar cada noche, cada mañana, cada momento donde tienes mucho que hacer pero solo quieres despejarte un poco. Deseo que tu corazón se ponga gordito de amor cada que escuches su nombre, cada que pienses en él. Deseo que encuentres a aquella persona que no sea tan egoísta como yo para cambiar por ti, para sacrificar sus sueños y escribir contigo los suyos, del verbo nuestros, del plural amor.

Finalmente, deseo que me olvides, que en el futuro solo sea un vago recuerdo. Deseo que no te duela pensar en mi, o te haga sentir mal. Deseo que la siguiente vez que nos encontremos (por que ten por seguro que lo haremos), seas capaz de verme a los ojos y decir que sí, que avanzaste. Que encontraste a alguien nuevo con quien pudiste desnudar tu alma, sin miedo a que te lastimara. Alguien que supo acariciar tu piel de una manera más suave, más firme. Alguien con quien pudiste caminar de la mano y correr por las calles de una ciudad europea, sin miedo a que los llamaran locos. O más bien, sin que les importara.

Te deseo, y por eso te deseo todo esto. Por que yo también deseo, de alguna manera, encontrar a alguien así, una vez más.

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