anita*Oct 21, 20145 min read
Treinta cosas que he aprendido
- Recuerda que vas a morir. Puede que incluso hoy. No te olvides de eso. No te olvides de dar las gracias por tu salud. Por la capacidad de caminar. Por el tiempo que pasas con la persona a la que amas. Por tus hermanos. Por lo que sea que tienes hoy. No es tuyo y puede serte arrebatado en cualquier momento. Así que mientras lo tienes prestado, cuídalo.
- Haz ejercicio casi todos los días. Quizás soy solo yo, pero si no estoy activo, no puedo creer en mí mismo. No puedo confiar en mis emociones, en mis reacciones, en mis opiniones. El ejercicio habitual me recompone.
- Para saber lo que piensas, escríbelo. Forzarme a mí mismo a escribir para organizarlo, para dejar que vea la luz es la mejor forma de aclarar lo que realmente pienso sobre algo.
- Acabas siendo el promedio de la gente con la que pasas tu vida. Te conviertes en un reflejo de tu entorno, particularmente tu entorno social. Elige a tu gente con sabiduría. No dudes en avanzar o cambiar si sabes que las cosas no están bien.
- La mayor parte de la gente nunca pide lo que quiere. Suceden un montón de cosas buenas cuando pides lo que quieres. En primer lugar, te verás obligado a definir lo que quieres. En segundo lugar, te verás obligado a pensar en cómo podrías conseguirlo. El tercer paso es la más fácil y la menos utilizada: sólo hay que preguntar.
- Usa las escaleras siempre. Habrá un montón de días en los que no puedas, así que acepta la oportunidad de usar las escaleras como un regalo y haz un depósito en la cuenta de tu salud futura.
- Ponte en lugares que te ponen nervioso. Los nervios son la única forma de saber que te estás agrandando. Si no hubiera un momento de nervios en tu vida durante un mes, valdría la pena preguntarte si te estás presionando lo suficiente.
- Habla claro. Cuando se trata de seres humanos, no hay otra forma. Hay que hablar las cosas. A veces llevará años. Para la gente adecuada, ese tiempo merece la pena. Lo que no se dice, se queda sin resolver.
- No seas frívolo. Está bien apasionarse por el buen vino, por el buen café o por la buena cerveza, pero no seas la clase de persona que está por encima de un vaso de vino de barril, una taza de café instantáneo o de XXXX oro.
- El mejor reflejo de tus prioridades es tu tiempo. Digas lo que digas sobre lo que te importa, la verdadera prueba es dónde inviertes tu tiempo. Así que si dices que tus prioridades son tu pareja o tus hijos o tu familia o tu salud, esa declaración sólo será verdadera si tu calendario lo refleja.
- Todo es mediocre. La mayoría de los trabajos son mediocres. La mayor parte del trabajo de la gente es mediocre. La mayoría de los productos y las experiencias son mediocres. La mayor parte de las vidas tienden a la mediocridad. Cuando te levantas por encima de la mediocridad, la gente se dará cuenta.
- Es muy, muy difícil hacer algo genial. La inercia de la mediocridad hace que sea difícil hacer un gran trabajo. La mayoría de la gente quiere que las cosas en general se queden como están. Para hacer grandes cosas, tienes que pasar desapercibido, ser subestimado y esforzarte hasta límites insospechados. Por eso el #11 es cierto.
- No te desanimes. Si te desanimas, se acabó. Nunca subestimes el poder del entusiasmo. A veces será lo único que tengas.
- La percepción es la realidad. A menudo lo que es “cierto”no importa tanto como lo que se “percibe”.
- Entiende el valor del tiempo. La vida acaba siendo muy corta, no importa el tiempo que vivas. Puedes recuperar el dinero, puedes reconstruir tu casa, puedes volver a comprar la cristalería — pero no puedes recuperar el tiempo.
- El autocontrol es un recurso limitado. Sólo puedes exigir algo de ti cada día. Si te exiges demasiado, te hundirás o te harás añicos. Tienes una limitada capacidad para hacer las cosas de cierta manera. Vale la pena considerar dónde se invierte esa capacidad todos los días.
- Corre estés donde estés. Correr es la mejor forma de renovarte, de reponerte del jetlag, de ver un lugar nuevo y de sentirte bien con el mundo.
- Escucha a tu cuerpo. Puede que creas que has encontrado un “resquicio legal”, pero si no eres honesto, tu cuerpo te pasará factura muy pronto.
- Controla tus estímulos. No sólo lo que comes y lo que bebes (aunque esto tiene un profundo impacto), controlar lo que lees, lo que ves, lo que escuchas, las notificaciones que tienes en el teléfono, en qué empleas tu tiempo y con quién lo haces. Vigila tus puertas con cuidado.
- Todo el mundo tiene defectos. Errar es humano. Todo el mundo tiene fallos. No pierdas demasiado tiempo buscándolos, pero sé consciente de que están ahí y no te desilusiones cuando los encuentres.
- Escucha. De media ¿escuchas más que hablas? Si la balanza no se inclina más hacia escuchar o si has tenido que pensar la respuesta durante un segundo es señal de que no estás escuchando lo suficiente.
- Sé realmente curioso. No puedes tener curiosidad artificial, así que tienes que buscar la tuya donde estén tus intereses. La curiosidad acaba siendo la fuerza impulsora de las personas más interesantes.
- De todos los “trucos” de la vida, no beber es el más impactante. Cuando lo comparas con optimizar tu bandeja de correo, tomar multivitaminas o delegar tareas a un asistente virtual, no hay nada tan importante como simplemente no beber. Pedir un refresco de limón en eventos socialmente-alcohólicos es la forma más sencilla de vencer el problema de aplicarlo en tu vida.
- Presta mucha atención a lo que haces cuando estás solo. Cuando nadie está mirando, cuando la casa está vacía, cuando estás tú sólo por las tardes; aquello que eliges hacer dice mucho sobre ti. Presta mucha atención por donde pasea tu mente cuando estás en la ducha. Esas divagaciones son la brújula que apunta a lo que realmente te interesa.
- Sal fuera. Eres una colección de átomos en un universo poco conocido que probablemente es infinito. Ir a mirar un árbol, o pensar en una nube o una estrella. Lo que te está pasando es probablemente bastante insignificante en el contexto de todo eso.
- Nunca hables de lo ocupado que estás o de lo borracho que estuviste. En serio. Para. Ya es suficiente.
- Casi todo se normaliza. La pena, la riqueza, el amor. Con el tiempo, todo parecerá normal. No dejes que el sentimiento de “normalidad” oculte el valor de lo que tienes delante.
- A la gente le importa un 10% de lo que piensas. Mientras haces un esfuerzo por ser buena persona, se puede asumir que la mayoría de la gente se preocupa mucho menos de lo que crees que lo hace. No grabes a fuego cualquier mal gesto. La gente siempre tiene un millón de cosas que hacer y normalmente tú eres una de las menos importantes.
- Haz algo. No te olvides del valor de hacer algo, aunque sean cosas pequeñas. Un carta, un pequeño huerto, una gran receta. No importa cómo sea de pequeño. Hacer algo siempre ayuda a desoxidarse.
- Nunca sabes en qué punto estás en la gran rueda de la vida. Nunca sabes lo que te está esperando. Tienes que tener algo de fé. Tu momento está llegando
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