Un mago oculto en la ciudad

Quienes pasaban por esa esquina de la capital creían que deliraba. De hecho, no era un hombre normal, ocultaba un secreto. Bajo la miserable apariencia de prendas harapientas, cabellos enredados, barba mal recortada y charlas en voz alta consigo mismo, se escondía un ser con habilidades de tiempos antiguos y tierras lejanas.

Apareció once siglos atrás luego de un intrincado viaje que le permitió llegar a nuestro mundo. Desde entonces, convivió en medio de las culturas más diversas para enfrentar los peligros sombríos y siniestros que se cernían sobre la tranquilidad de los seres humanos.

Él era un hechicero, de los guerreros sabios que ya no suelen encontrarse a menudo, menos aún en una calle del microcentro. Pertenecía a la intachable Orden de los Magos Azules. Portaba la magia en sus manos, llevaba la luz del Gran Fuego en sus venas.

Su rostro no era el que todos veían. Su hogar no era ese banco de la plaza, eso constituía una simple apariencia. Sin embargo, era el disfraz que utilizaba para proteger a la humanidad que, como recompensa, lo despreciaba con la mirada. Después de todo, el Mal nunca prestaría atención a un pobre mendigo.

Abril 2016.

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