Un vistazo al Metrópoli Gijón

Desgraciadamente la segunda edición del Metrópoli ha llegado a su fin y como buena seguidora del evento, me veo en la obligación de escribir unas palabras.

Cuando el año pasado me enteré de que se estaba organizando un evento de estas características, no pude más que saltar de alegría.

¿Videojuegos? ¿Cosplays? ¿Cómics? ¿Frikadas en general?

Y no podía estar más preparada.

La cosa pintaba genial y todas las actividades que se anunciaban prometían mucho, así que cuando llegó el momento, esperé aquella cola inmensa para conseguir mi abono. Me sentía como un niño que espera sus regalos en la noche de reyes.

Sin embargo, a esos reyes les costó cumplir las expectativas al 100% y como toda primera edición, el Metrópoli de 2014 tuvo sus defectos habituales de organización, horarios y tiempos.

Aun así la idea me enganchó y estaba emocionada por lo que nos traerían las próximas ediciones, mejoradas gracias a la experiencia ganada.

“Una experiencia nunca es un fracaso, pues siempre viene a demostrar algo.” Thomas A. Edison

La primera experiencia del Metrópoli sirvió para aprender y demostrar que un evento de estas características podía atraer a gran cantidad de personas y funcionar igual de bien (o mejor) que otros eventos gijoneses.

La segunda edición ha sido la prueba de ello.


Supliendo las faltas de 2014 y mejorando a nivel de organización, en 2015 nos hemos encontrado con música, talleres, charlas, mercado, comida, cómics, surferos, skaters, videojuegos, exposiciones y un gran etcétera.

Porque eso es el Metrópoli; un evento que engloba temáticas tan variopintas que consigue atraer a un gran público de todas las edades y gustos.

Con una asistencia de 200.000 personas, parecía que toda Asturias y parte de otras comunidades se hubiera reunido en el recinto. Y digo parecía, porque literalmente casi no se podía caminar, sobre todo los fines de semana.

Pero dejémonos de cifras y vamos al lío.


Está claro que la gran variedad de actividades y servicios hace que el Metrópoli atraiga a una audiencia diversa, y aunque la novedad es precisamente esa, la diversidad, lo que destaca principalmente del Metrópoli es aquello que es considerado friki por el público general.

Estoy hablando, por supuesto, de videojuegos, un mercado lleno de muñecos POP! y peluches de Star Wars hechos a mano, o exposiciones con la TARDIS de Doctor Who o el Delorean de Regreso al Futuro.

Todo ello hace del Metrópoli un evento perfecto para todo friki que se precie.

Por supuesto, como buena friki que soy, no me lo quise perder. Y es que no sabéis lo que significa poder mostrar ese lado oscuro sin tapujos, y tener un hueco en esta sociedad que ve como raros a aquellos que disfrutan estando delante de una consola, o trabajando en un cosplay durante meses.

Aunque los videojuegos y exposiciones estuvieron presentes durante todo el evento, el plato fuerte llegó el fin de semana con la Comic Con.

Los cosplayers profesionales y los no tan profesionales (entre los que me medio incluyo) invadieron Metrópoli, junto con zombies y Jedis dispuestos a mostrar su lado más friki.

El ser famoso no lo podremos experimentar muchos, pero para eso están los cosplays. Vaya sensación esa de ir caminando tranquilamente por el market y que la gente te pare para hacerse una foto contigo. ¡Subidón!

Pero, la cosa no acaba ahí. ¿Qué me decís de poder sentirte como un auténtico superviviente de un apocalipsis zombie por unas horas?

World Real Games nos trajo el Survival Zombie. En él, los participantes debían intentar sobrevivir en un mundo en el que los zombies iban superando a los supervivientes en número. ¿Os he dicho alguna vez que me encantan los zombies?

También hubo hueco para la más que conocida Guerra de las Galaxias, con un día dedicado exclusivamente a ella. Aunque opino que se está abusando demasiado de mundo Star Wars, he de admitir que mereció la pena.

Toda la fuerza del universo estaba presente en el Metrópoli. La Guardia Imperial, Jedis, y hasta el mIsmÍsimo Jeremy Bulloch, (Boba Fett allá por los 80), no se pudieron perder ese día de adoración a la saga.

En definitiva, la Comic Con se caracterizó por unos días cargados de emoción y entusiasmo, que hicieron que en el recinto Luis Adaro se percibiera un ambiente fresco y original, sin feria de atracciones, ni bocatas de calamares.

Estoy encantada de que este tipo de eventos florezcan y tengan el éxito que se merecen.

El Metrópoli está consiguiendo un nombre propio en el mundo de los videojuegos y los cómics, y es por eso que debe tener cuidado.

Cuidado de convertirse en otro evento más de fiesta y comida; cuidado de dejar de incidir en las actividades que realmente lo convierten en lo que es, y por supuesto, mucho cuidado en perder la esencia con la que comenzó en 2014.


Sé que el Metrópoli es joven todavía, pero sería una pena que con el paso de los años esta gran idea perdiera su rumbo y acabara siguiendo los pasos de otros eventos que olvidaron su alma según fue pasando el tiempo.

Por eso, desde aquí pido a la organización más elementos frikis para las siguientes ediciones y por supuesto, más variedad en esos elementos. Hay vida más allá del universo Star Wars (El Señor de los Anillos, por ejemplo).

Espero el próximo año con expectación, y por supuesto deseando muchas más actividades, exposiciones, videojuegos y cosplays.

Nos vemos el año que viene en el Metrópoli Gijón.

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