Una tendencia creciente: extensos álbumes de conocimientos

En la literatura infantil y juvenil una tendencia creciente de los últimos años es la publicación de álbumes de conocimientos, gráficamente brillantes, que contienen mucha información que se presenta de modos poco convencionales, bien porque abundan las bromas, bien porque la confección combina diferentes recursos gráficos y documentales.

Son, sin duda, buenos estímulos para la curiosidad de los lectores, para que busquen nueva información y completen la que ya tienen, en otros libros o en otras fuentes. Son, también, libros que animan al diálogo y, por tanto, muy apropiados para promover un aprendizaje compartido en entornos familiares, o escolares, o de amigos.

Aunque habrá más, pues no los conozco todos, pongo a continuación aquellos que más me han interesado entre los editados el año 2015. Y aprovecho para decir que es una pena que no haya libros españoles entre ellos: hace tiempo que no veo un álbum de este tipo equiparable con Una aldea en tiempos del románico, de Jaime Nuño González y Chema Román.

2012. La memoria del elefante. Un viaje inolvidable por la memoria de Marcel, Jean-François Martin y Sophie Strady. Álbum de gran formato con un subtítulo que lo describe bien: «Una enciclopedia tipo cajón de sastre». El protagonista es Marcel, un elefante viejo, del que se nos cuenta su vida. Al hilo de lo que se cuenta se muestran todo tipo de cosas: los elefantes, el guardarropa de Marcel, los muebles de su oficina, de plantas, de aves, etc.

2012. Sofía viaja a la Antártida, Alison Lester. Sofía, nueve años, viaja a la Antártida en el Aurora Australis, un rompehielos del que su padre es capitán. Lleva un diario en el que anota características del barco, la ropa que usa, icebergs, pingüinos, focas, etc. También habla un poco de quienes fueron antes a la Antártida: Amundsen, Scott, Shackleton…

2012. Atlas del mundo, Aleksandra Mizielińska y Daniel Mizieliński. Extraordinario álbum con 55 mapas a doble página, de 6 continentes y 46 países. No faltan los detalles bromistas, todos ellos presentados en dibujos como de cómic. Las ilustraciones tienen un buscado aire vintage: en la rotulación, en los bordes decorativos (todos diferentes y apropiados), en el uso de colores propios de mapas antiguos.

2013. Bestiario, Adrienne Barman. Intrigante catálogo de animales que se presentan agrupados en familias inusuales, a cada una de las cuales se le dedican unas cuantas páginas. Los dibujos son eficaces y alegres. Es un libro divertido y estimulante, fácil para compartir y para jugar, de los que pueden avivar el interés por la materia y resultar un buen puente hacia otros libros.

2013. Cosmicómic. El descubrimiento del Big Bang, Rossano Piccioni y Amedeo Balbi. Narración en cómic. El primer narrador es Arno Penzias, que comienza por hablar de sus trabajos con Robert Wilson, en 1964. Desde ahí, se regresa varias veces al pasado para recapitular la historia de la investigación que tenían entre manos, hasta el momento en que a Penzias y Wilson se les concede el Premio Nobel en 1978.

2013. El profesor Astro Cat y las fronteras del espacio, Ben Newman y Dominic Walliman. Con unos personajillos simpáticos, Astro Cat y Astro Mouse, como guías, en sucesivas dobles páginas se habla del universo, las estrellas, las galaxias, el sol, el sistema solar, la tierra, la luna, los viajes espaciales, etc.

2014. El viaje de Shackleton, William Grill. Relato sobre la expedición al Polo Sur, en 1914, capitaneada por Ernest Shackleton, construido como una novela gráfica o como un gran álbum ilustrado informativo. Las imágenes a veces son ilustraciones pictóricas de gran formato y a veces son dibujos minuciosos. Y no faltan diagramas, inventarios, listas, etc.