Una vida empacada (#EgoDesmedido)

Esta no es una historia, es tan solo un pensamiento que nos permitirá dar inicio a esta serie llamada #EgoDesmedido

La similitud más correcta y acertada de la vida es con un cordón eléctrico. Cuán imposible es mantener ordenado el cordón de tus auriculares, aceptémoslo. El cable del cargador de un celular es empacado delicadamente por el fabricante en una caja donde muchas veces, cada objeto ocupa un lugar establecido, de modo que se aprovecha muy bien el espacio. Para la gran mayoría de personas, esa será la única vez que verán envuelto correctamente ese cordón; otros intentarán frustrantemente mantener el doblez correcto en la linea del cable. Para aquellos que no descansan en esa tarea, esto se traduce en comodidad y larga vida para este cable electrónico.


La vida es, simplemente, algo parecido a los cordones eléctricos a los que me acabo de referir. Los usamos a diario en muchas ocasiones pero los guardamos como caigan. Es casi imposible exigirnos colocarlos como en su empaque original siempre que lo usemos, aunque eso sería lo ideal. ¡Vamos! ¿Quién sacaría tiempo para eso con un estilo de vida donde el tiempo es tan exigente? Si no lo haces con los cordones eléctricos, pues hagámoslo con nuestras vidas. Justo antes de llegar al mundo estuvimos 9 meses empacados de una forma muy peculiar, de modo que el cuerpo humano del bebé se adapta, de forma natural, al espacio del vientre de la madre. La naturaleza suele ser muy sistemática y ordenada en sus funciones.

Al salir de ese “empaque” al que llamamos vientre materno, muchos seres humanos aún no han logrado comprender que no estamos saliendo de un empaque a la “libertad absoluta” sino, más bien, a un empaque mayor denominado Planeta Tierra. Entonces, debemos acomodarnos para que todos los “objetos”, o seres vivientes, podamos aprovechar de manera efectiva el espacio que ocupamos sin estorbar, molestar ni perturbar el espacio ajeno.


Es necesario hacer una aclaración en este punto; ciertamente sobra el espacio en la tierra para que cada ser humano pueda vivir sin estar chocando con el otro cual Quinta avenida en la ciudad de Nueva York. Esa es la parte literal del símil que intento establecer, ahora vamos a la parte metafórica. Muchos llegan a este mundo a vivir, y es precisamente en este punto donde estamos equivocados, la intención natural de todo ser vivo en este mundo no es vivir, sino convivir, en especial si se trata del ser humano. Saber que estamos compartiendo espacio con otros seres vivos de razas, costumbres y géneros diferentes, pero también con otros organismos vivientes de especie distinta a la muestra (animales y plantas), haría de cada espacio habitable un lugar perfecto donde cada objeto estaría colocado de forma armónica y ordenada, como en su empaque original.


Ordenar estilos de vida y reparar los errores de lenguaje y de programación de nuestra personalidad, sería como estar en una caja donde ocupamos de forma cómoda, solo el espacio necesario. Nuestra personalidad, virgen en un principio, se va adecuando a nuestro entorno, nuestro estilo de vida por igual. Ambas son el resultado de nuestras experiencias vividas, de nuestros logros y fracasos, de las amistades y otras personas que nos rodean. En fin, un conjunto de operaciones aritméticas que en nuestro entorno humano van moldeando el ser que poco a poco florece en el individuo.

De pronto, este escrito está pareciendo una especie de psicoanálisis y no es lo que deseo.

Recuerde, estamos en un empaque enorme (llamado Tierra) donde irónicamente sobra el espacio y vivimos chocando unos con otros. Saber convivir es la respuesta “mágica” a todo, aunque muchos lo pongan en duda. Si esto sucediera de forma armónica el #EgoDesmedido no tendría razón de existir.

#EgoDesmedido es el título detrás de una serie de escritos que estaré publicando por los medios ya conocidos (incluyendo Medium). Son historias cortas (relativamente) donde la modestia es la gran ausente. Lo cierto es que aquí lo importante no es el texto ni su contenido, sino más bien la forma en la que usted mismo podrá fantasear con el significado de cada historia. Permítame ser el anfitrión de su fiesta de imaginación. No intento encaminar sus pensamientos a mi modo de pensar, intento conversar con sus fantasías.

Próxima publicación: Una delicada desdicha: ¡Joder, me lleva el d..!

Derechos Creative Cammons (cc)

Una vida empacada (#EgoDesmedido), por Yerard Jimenez está distribuido bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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