Usando Evernote más que nunca

Evernote ha sido para mí durante años un servicio que tenía un enorme potencial pero al que no acababa de sacar partido. En los últimos meses he ido ampliando sus formas de uso, y hoy por hoy es la aplicación que más uso de mi dispositivo móvil.

La entrada de la Surface en mi haber tecnológico ha sido muy determinante para que mi uso se incremente. Hoy por hoy uso únicamente el S7 y la Surface. Móvil e híbrido son mis únicos equipos (si excluimos el siempre presente Kindle), ya que temporalmente estoy sin equipo de escritorio.

Evernote pasa por horas bajas. La popularidad del servicio ha bajado estrepitosamente. Eso viene ocasionado por la mucha competencia de aplicaciones de notas. Tanto Microsoft, como Google y Apple tienen desde hace tiempo buenos servicios de notas. Algunos de ellos (como Keep de Google o Notas de Apple) destacan por una interfaz más simple, que invita a un uso más sencillo de la herramienta. OneNote destaca por otras funcionalidades, poniéndose junto a Evernote como servicio tan potente como complejo.

Por si fuera poco Evernote ha limitado más las características de su servicio gratuito. Por lo que fue echada a los leones hace unos meses por muchos bloggers que no entendían cómo en un momento en el que la competencia se había intensificado se actualizaban a la baja los términos del servicio.

Apple, Microsoft y Google tienen su servicio de notas como un valor añadido de sus respectivos ecosistemas. Evernote necesita comer de su servicio para continuar siendo una empresa rentable. Esa diferencia es crucial, y es la razón por la que desde hace años pago el servicio premium sin llegar a aprovecharlo. Lo he tomado siempre como un pequeño apoyo a una compañía que había traído, lo que a mi modo de ver era, el mejor servicio para el móvil. Si un teléfono móvil, en sus inicios, podía denominarse inteligente, era por el gran potencial que ofrecían herramientas como Evernote. Una memoria extendida, un archivo de documentos, un repositorio de ideas…

Pero aún así no fue hasta hace dos años que pude poner orden al enorme caos que había generado en Evernote. Lo hice gracias a un post que encontré aquí en Medium de hi, i’m thomas. El post está en inglés, pero si yo lo entendí cualquiera puede hacerlo: «Using Evernote (the right way)». Ese post me abrió los ojos para ver un Evernote más simple y ordenado. Anteriormente yo tenía mil carpetas y un millón de etiquetas (es un decir…). Ya que usaba las carpetas como pequeños archivadores, y las etiquetas para metadatos (con la idea de beneficiar a las búsquedas). Sin embargo tras leer ese post hice una organización en 8 libretas y 6 etiquetas padre (con 5 o 6 hijos cada una). De esta manera conseguí tener orden.

Evernote no necesita de etiquetas para ayudar al buscador, ya que indexa todo el contenido de la nota. Y el disponer de pocas libretas y pocas etiquetas es útil para revisar el contenido de cada temática cuando es necesario (y no buscas algo concreto).

El uso de atajos y recordatorios ha sido otra cosa que ha resultado muy útil. Los atajos los uso como si de marcadores del navegador (Chrome a su efecto) se tratase. Unos pocos accesos rápidos que tener siempre a mano de cosas que consulto con frecuencia. En mi caso: calendario de trabajo, ideas para post, contraseñas, y algún proyecto en curso. Los recordatorios sin embargo los uso para esas notas que o bien quiero revisar en un momento dado (útil para que no quede en el olvido esa nota añadida) o para documentos que requieren atención en un plazo determinado.

Otra de las cosas que ha hecho que intensifique el uso de Evernote ha sido la Surface. Cosa extraña, ya que en un principio hasta dudé si migrar todo a OneNote, ya que el lápiz funcionaba mejor allí y así podía unificar todas las notas (las manuscritas incluídas) en un solo servicio. Sin embargo, OneNote nunca me convenció, salvo para realizar manuscritos.

Evernote lanzó su aplicación universal para Windows hace cosa de un mes. Y cuál fue mi sorpresa que una de las novedades fue un rediseño completo de la interfaz de escritura a mano. También han mejorado las opciones de lápices, ofreciendo mayor variedad de grosor de puntas (algo clave). ¡Una maravilla! No sé por qué razón no han llevado la mismo interfaz a otras plataformas. La cuestión es que ahora uso Evernote para mis ratos de escritura reflexiva o de orden mental respecto a diversos temas.

Interfaz escritura a mano Evernote para Windows

Tanto es así que he dejado de lado a OneNote. Hay que decir que Microsoft ha tenido un detalle que pocos tienen, dando acceso directo con el botón del stylus para abrir apps de terceros (que en mi caso es Evernote). Tan fácil como coger el stylus, hacer clic sobre su botón para que se abra Evernote.

En definitiva, uso más que nunca el servicio del elefante verde. Ahora que está en horas bajas es cuando más partido le estoy sacando. Y es que, las tecnologías requieren una curva de aprendizaje para su implementación en nuestro día a día. En este caso, la curva ha sido lenta, no por la dificultad de uso, sino por la facilidad en la que los contenidos allí puestos se convierten en un enorme caos difícil de gestionar, el cual parece demandar de un tiempo que no tenemos para ponerle orden y hacerlo realmente útil. El truco, como menciona el post que he recomendado, es cambiar el concepto que tenemos de las libretas y de las etiquetas, haciéndolo mucho más simple y útil.