Vigencia de Cortázar y Rayuela

Hace unos meses escuché a un escritor “contemporáneo” decir que Rayuela de Julio Cortázar había envejecido y mal. Que había perdido vigencia…

Foto: Ministerio de cultura de la nación argentina @ Flickr

Digo “contemporáneo” entre comillas porque aunque está vivo mientras escribo esto, también es de los que cree que no existe una escritura nacida de la cultura digital. Que hablar de una literatura digital, cito, “es como decir que hay una literatura Helvetica o una literatura Arial”.

Yo que aprendí a escribir en un teclado antes que con pluma, creo que la digitalidad está transformando radicalmente la lectoescritura y por ende a la literatura. Es una revolución radical emparentada con la “segunda oralidad” de McLuhan y Fogel; la “Galaxia Internet” de Castells y hasta el nuevo arte de hacer libros” de Carrión. El texto como oralidad, lo efímero como perpetuo, lo subjetivo como social, etc, etc.

Estamos ante un cambio tan grande como pasar de la literatura oral a la literatura escrita. De la literatura lineal de la cultura libresca, está surgiendo una literatura social, transmedia, en flujos perpetuos no-lineales, donde el lector es el eje de la construcción narrativa. Véase la hiperficción, la tuiteratura, la poesía interactiva, los avatares y videojuegos literarios…

Cortázar 2.0

Todo esto para decir que Rayuela es más contemporánea que muchos escritores vivos. Una novela no-lineal, hipertextual, lúdica y transgresora. Un Rayuel-O-Matic que premoniza los algoritmos de Amazon, la radio de Spotify o los videojuegos RPG.

Ayer veía en el metro a un adolescente leyendo una manoseadísima edición de Último Round. Pasaba las páginas de atrás hacia adelante, a veces volteaba el libro de forma horizontal, lo mostraba a su acompañante y reían. No pude evitar pensar que esa obra es tan actual como la lectura en iPad.

Lo mismo puedo decir para La vuelta al día en 80 mundos, Modelo para armar y hasta Fantomas contra los vampiros multinacionales. Obras no-lineales, multimediáticas, lúdicas, críticas. ¿Posmodernas? Tal vez. ¿Contemporáneas? Más que muchas cosas que uno se puede encontrar en la red.

Y aparte de eso Cortázar es leído. Mucho. En tiempos de Justin Bieber y Harry Potter, solo hace falta buscar #Rayuela en Instagram para darse cuenta de su vigencia: Lectores con la novela, chicas creyéndose la Maga, chicos queriendo ser Oliveira (probablemente para estar con las chicas que se creen la Maga).

Cortázar es un rockstar literario en la web 2.0, probablemente porque, aunque no llegó a conocerla, se desenvuelve en ella como pez en el agua. A treinta años de su muerte, sus frases y su rostro están en múltiples muros de Facebook. Sus libros se reimprimen y los estudiantes hasta lo leen por gusto. No podría decir lo mismo de la mayoría de los escritores vivos. ¿Quién es el que ha envejecido mal entonces?