WhatsApp, privacidad y paranoias

No me gustan demasiado las redes sociales o mejor dicho, no me gusta a lo que llaman ahora redes sociales. Quizás peque de iluso pero en mi imaginario una red social era un entorno confiable, honesto, que proveía de soporte, afecto, conocimiento, guía y te servía para crecer como persona. Si miro lo que se considera de forma popular, las redes sociales de ahora, veo que no es exactamente así, que es un entorno de marketing, de vender, de promoción, de captación de potenciales clientes y siendo positivo, acepto que algunas personas, en algunos momentos, han cumplido la función con la que yo soñaba, pero su actividad básica no es la de red social sino la actividad de una empresa en búsqueda de beneficios.

Tampoco estoy en contra de que una empresa busque beneficios, pero del mismo modo tampoco me gusta que me quieran convertirme en un producto para que luego me empaqueten, etiqueten, segmenten y me conviertan en un ítem más en el portfolio de la empresa de turno.

Además, si todo esto no fuera suficiente, estos entornos se han convertido en el paraíso de la aparentación: fotos maravillosas, parejas deslumbrantes, niños para comérselo, hoteles de ensueño, todo sacado directamente de la litografía de lo que uno no es y no va a ser. Hay que tener una personalidad muy bien construida para ser capaz de entender que todo lo que estamos viendo no es más que un gran anuncio, a veces de empresas, a veces de nosotros mismos que queremos vendernos con la imagen que nos gustaría en vez de la que tenemos.

Con todas estas ideas en mi cabeza, leí la noticia de que Facebook va a hacer lo que cualquier empresa sensata haría, monetizar la inversión que hizo en WhatsApp y esto implica que ambas dos redes van a cruzar datos, de hecho, van a cruzar mis datos, mis contactos, mis conversaciones, mis imágenes, mi geolocalización, con quién hablo, con quién dejo de hablar, de que hablo, de qué no y por mucho que digan que hay parcelas en las que no van a entrar, el viejo proverbio de la psicología entra en acción y llegó el momento de decir hasta aquí hemos llegado: me he dado de baja.

La verdad es que me gustaría darme de baja de todas ellas y dedicarme a lo que realmente me gusta, que no sabría decir qué es pero sí tengo claro lo que no, pero estoy atrapado en un cuerpo humano con unas cuantos vicios y cadenas y toca proveer, tanto para mí como para mi familia, así que esa parte sigue intacta.

Algunos me han mirado raro con esto de, ¿cómo que te lo borras?, pero después de unos días la verdad es que no lo noto demasiado y dado que también he borrado el Facebook del móvil, me veo con más tiempo libre para perderlo mirando las ruedas girar,¹ que es una absoluta pérdida de tiempo para algunos, pero a otros les ha proporcionado la inspiración para componer grandes canciones.

He dejado de oír ese sonido molesto, ya no leo memes, ni vídeos, ni fotos y no lo añoro. Quién quiera hablar conmigo tiene mi correo electrónico y otros tantos tienen mi teléfono, no va a ser un problema si el tema es importante y con la experiencia vivida, pocos temas son tan importantes como para ser comunicados de forma inmediata.

Puede que esto sea un ramalazo de esos míos y al final la realidad, el mercado y el trabajo me obliguen de nuevo a instalármelo porque es la herramienta definitiva del marketing, pero, de momento, voy a seguir experimentado lo que se siente con esta autoexclusión social a la que me he sometido.

Me han preguntado si con este cambio no voy a usar otro programa para las funciones que tenía antes, y la verdad es que como me toca probar de todo, todavía mantengo instalado el Signal. Un programa que hace lo mismo pero lo tiene tan poca gente que es como si no existiera. Pero me da la excusa para decir que no estoy incomunicado y que uso este por la seguridad, privacidad y todas esas cosas, que a pesar de ser ciertas, me empiezan a recordar a una presentación del departamento de marketing.

En todo caso, y mientras espero encontrar lo que realmente me apasiona, voy a acabar este post, publicarlo, y coger a los enanos para ir dar un paseo.


  1. Lennon

Publicado en Exelisis