Y muero
De la existencia eterna fuga,
sol y luna marcan los días
hasta que en la hora última
con delgado filo helado siega.
Aunque, ya frío, no quieras.
No la alcanzarás nunca,
acosándola o sin perseguirla,
hasta que un día, sin darte cuenta,
ella en ti llama y te encuentra.
La sangre negra ya detenida.
Sola y muda se lleva tu vida
que digna o vil ya no importa,
si la conciencia de mi revuelve
es lo que interesa ahora,
después de la muerte.

¿Quieres volver después de la muerte otra vez?