Y navegar y navegar y navegar
Miré el celular. Leí los mails. Recorrí las redes. Entré a los portales de noticias que visito siempre. ¿Y ahora qué?
Nada. Ya está. Terminé. Presté atención a la cantidad de información que está servida en la mesa de mi propia mano gracias al teléfono celular. Lo hice ante la posibilidad de hallar algo interesante o algo importante. No encontré nada importante. Quizás sí algo interesante, pero no tanto.
Un rato después hice lo mismo. Repetí la misma rutina. Para lo mismo. Para nada.
Escribo estas líneas con letra de tedio. Mientras tanto, alguien lee este texto y se identifica.
Era eso, lector. No espere otra cosa de esto tan poco interesante e importante como mucho de lo que va a ver por ahí.
