¿Y si los seres humanos no tenemos defectos?

Relaciones interpersonales. Psicología reflexiva


Si los llamados defectos (entendidos como lo contrario de las virtudes), se tomaran como construcciones sociales, sería posible deconstruir el concepto y transformarlo en algo positivo o al menos en algo no tan negativo.

Como todo ser viviente nuestra naturaleza individual es única e irrepetible. Las personas somos un microcosmos, somos tan originales que se vuelve cotidiano querer ser como otros seres humanos e imitamos comportamientos que admiramos. Por lo tanto, siendo cada uno irrepetible por naturaleza, ¿sería justo o razonable pensar en imperfecciones o defectos?

Bien podríamos pensar que cuando una persona es muy enojona o berrinchuda es debido a un defecto de carácter pero, ¿de qué nos sirve decir que es un defecto de carácter? ¿De qué nos sirve etiquetar a una persona como defectuosa?

Propongo circunscribir eso que señalamos como defecto a una cuestión de interpretación personal y mejor démonos a la tarea de conocer y comprender nuestras diferencias para mejorar nuestras relaciones de amistad o de pareja. Esto nos permitirá decidir con mayor confianza y asertividad si la diferencia en el Otro me pesa o ayuda a mi desarrollo personal. Si no congenio con la otra persona porque considero que nuestras diferencias nos ocasionan molestia la mayor parte del tiempo, ¿para qué continuar relacionados? No es necesario definir al bueno y al malo, al que falló o al que no quiso cambiar. Habrá que comprender sencillamente que nuestras diferencias no van bien y en este universo lleno de posibilidades y de diversos individuos, seguro habrá personas con las que ambos podamos relacionarnos mejor.

Un ejemplo de relación de pareja

Dicen que en el amor los polos opuestos se atraen y ciertamente es algo que sucede con frecuencia, pero el que se atraigan no significa que necesariamente funcione la relación. Una dualidad que está inmersa en las relaciones interpersonales y de pareja es la introversión-extroversión.

A veces a la introversión le llama mucho la atención la extroversión y se enamoran ambas porque se provocan sensaciones nuevas, pero antes de caer locamente enamorado de un polo opuesto trata de integrar eso que te gusta de su personalidad en tu propia personalidad. No busques afuera lo que te hace falta desarrollar dentro de ti. Si tú no lo desarrollas corres el riesgo de que eso mismo que te llamó la atención y sabías desde el principio que era opuesto a ti, termine por fastidiarte. Después de un tiempo querrás controlarla, es decir la introversión querrá controlar a la extroversión (o visceversa) y dado que está todo en la otra persona (afuera de ti) no podrás controlarla y culparás a la extroversión por ser como es. Te molestará que la extroversión no quiera cambiar para ser introversión.

La gente sí cambia pero no en todo y tampoco a nuestra complacencia exacta. Puede ser molesto que mi pareja no ceda en un aspecto de su personalidad o comportamiento, pero tal vez es un rasgo que no puede modificar completamente. Entonces, ¿quién no acepta realmente el cambio? ¿Estás dispuesto a vivir con las diferencias de tu pareja?, sino busca una personalidad más cercana a lo que deseas.

Por otro lado, dado que cada individuo es único e irrepetible, tengamos también en cuenta que no encontraremos relaciones de amistad y de pareja perfectas. Por lo tanto, cambiar de amigos o de pareja por cada conflicto o problema que se suscite pensando en encontrar al amigo perfecto o a nuestra media naranja del cuento de hadas es una fantasía incumplible.

Ni aguantar todo por amor, ni salir corriendo a la primer diferencia.

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