Espíritu y sabiduría

Ha habido muchos sabios a través de la historia del mundo, seres que sobresalían de la media en la población y no porque tuviesen dones o facultades especiales, sino porque su espíritu participaba más en la vida cotidiana. Han comparado y hasta pesado sus cerebros, suponiendo que allí residía su sabiduría.

El espíritu aporta sabiduría eterna, porque allí está el contacto con Dios, allí está lo verdadero, porque siempre ha estado, a pesar de lo perecedero del cuerpo, el espíritu trasciende esta vida y otras muchas más, no necesita ojos ni oídos y hasta puede conectar con los demás espíritus.

Cuanto más permitan participar en cada pequeña decisión de su vida cotidiana a su aspecto espiritual, más sabios se sentirán, es ley.

Debemos comenzar por reconocerlo y luego darle un lugar en nuestra vida, una presencia permanente. Necesitamos integrar al espíritu.

Aceptar su conexión y participación con el magnífico espíritu de la naturaleza, con todos los seres vivos, con la Tierra que nos cobija, con el Cielo que nos protege y con Dios que forma parte de todo.