Navegar

fer-b
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Feb 23, 2017 · 2 min read

Conectados con el Universo, nuestra luz se potencia, es inmensa, todo lo abarca, nos desborda, somos un barco que fluye al igual que el agua que lo sostiene, sea que nosotros lo conduzcamos o lo dejemos en manos superiores, su curso es firme, siempre con la certeza de que navegamos hacia aguas seguras y cada vez más brillantes.

En esta travesía de vivir, vamos tocando puertos donde nos esperan pruebas, siempre con la misma finalidad, aprender, elevar el alma buscando que nos trascienda.

Confiamos en el sol, las estrellas y los vientos. El vasto mar es nuestro amigo, nos sostiene y nos cobija. También divisamos y reconocemos más barcos como el nuestro, fluyendo por un océano inmenso e infinito. Agua, barco y nosotros, somos uno solo.

No sentimos miedo, no hay lugar para el miedo, es imposible que en esas condiciones se puedan desarrollar sombras, porque eso son los miedos, sombras que no quieren ser iluminadas.

Si perdemos esa conexión, si olvidamos nuestra propia divinidad, nos sentimos errantes, solos, la intensidad de nuestra luz disminuye, entonces las sombras de nuestra mente encuentran terreno fértil para existir. Adquieren protagonismo, buscaran alterar los sistemas de navegación, desorientar la brújula, echar el ancla, dejarnos varados, perdidos.

Entonces todo cambia, ya no podremos fluir junto al agua o disfrutar la inmensidad del mar, arribar a puertos luminosos, visitar lugares puros y elevados. Ahora no hay destino, el barco ha quedado a la deriva.

La humanidad tiene muchos, diría demasiados barcos anclados, otros sin rumbo, otros hundiéndose y ya muchos hundidos. Hay barcos atrapados por redes que arrojan barcos de mayor porte, sin futuro, sin libertad.

Pero también hay y siempre habrá aquellos que navegan fluyendo seguros y confiados, conectados entre sí y a una matriz superior, siempre dispuestos a arrojar una soga para liberar y guiar a los necesitados que encuentren a su paso.

Ni el miedo ni la duda, pueden frenar el crecimiento y la evolución, la ayuda que somos capaces de brindar y la que podamos recibir.

Quienes se hayan detenido a leer este texto, seguramente han formado una imagen mental del relato, probablemente cada una de esas imágenes sea algo diferente porque depende del bagaje que cada cual posea para crearla.

Pero el sentimiento que ha despertado en su interior, es el mismo en cada uno de ustedes. Aunque sea un instante han estado conectados entre sí. Han compartido un sentimiento en común surgido del alma, allí donde todos estamos integrados.

Tratemos de convertirlo en una sana costumbre…

EspiritualMente

Espacio de reflexión para la integración de cuerpo, mente y alma.