ESCAPE A TIEMPO

por Marco de Sousa

“Genio, recién me voy a dormir. Te molesta si hablamos tipo 4 de Arg? Acá serían tipo 12 del mediodía, así duermo un toque más jaja”

La nota por Skype estaba prevista para las 10 am de Los Angeles, pero Pablito Lescano y sus Damas Gratis hicieron de las suyas con Jordan Elias, el paranaense de 23 años que vive en Los Angeles, California.

Licenciado en Periodismo en la Universidad de Palermo, hoy desarrolla una tarea que poco tiene que ver con sus estudios: es futbolista en un College norteamericano. Pero la principal actividad y por la que es tan reconocido, está en las redes sociales: con 57 mil seguidores en Instagram, la descose con sus bailes y anécdotas de argentino residente de EEUU, y hace mover a asiáticos, brasileños, chilenos y colombianos, al ritmo de la cumbia argenta.

¿Cómo llegaste a vivir en EEUU?

Terminé todas las materias de Periodismo a fines de 2014, y recién en Mayo de 2015 presenté la tesis y me recibí. Fue un momento muy crítico: no puedo estar quieto, no espero a que salga algo. No tener una rutina me deprime, mal.

Me pasó todo. En febrero ya estaba mal porque no tenía trabajo; no me interesaba ningún posgrado, y encima en marzo corté con mi novia. Ahí me apareció en internet una publicidad de una organización que busca jugadores de fútbol para las universidades y colleges de acá. Yo pensé que era un curro bárbaro, porque la propuesta era “estudiá y jugá al fútbol”.

Hice la prueba para ver qué onda, y a la semana tenía 5 ofertas: la única que me convencía era Los Ángeles; el resto de los lugares eran chiquitos o no había nada para hacer.

Un día fuimos a la costa con mi familia y como mis viejos me veían re mal, me dijeron “¿por qué no rendís el examen de inglés para ir? Nosotros te bancamos”.

¿Fue una forma de escapar?

Sí (suspira). La verdad que sí. Dije “esta es mi chance”, y me escapé de todo. Si no, no sé que hubiese hecho…

¿Cómo es tu experiencia viviendo con tantas personas de distintos países?

Me vine con un amigo de Argentina. Empezamos viviendo con un brasileño y un colombiano. Nunca tuvimos ningún problema, pero después se empezó a agregar más gente: primero otro brasileño, y así por distintas historias… terminamos siendo 9 en un departamento para 5.

No nos peleábamos ni nada, pero ya no teníamos ni espacio. Nos dijeron “o se van los que sobran o se van todos”. Ahora somos 6… pero estamos más organizados.

¿Cómo entran los videos en esta historia?

Hace rato pensaba en hacerlos, pero no me mandaba porque en Paraná nos conocemos todos y está ese prejuicio dando vueltas y me iban a romper las pelotas.

Pero acá pasó algo muy loco: vino Santi Maratea, y lo alojé por casualidad. Eso me marcó: estaba en una clase de inglés, y una amiga de Hong Kong me dice “eu, vi un video de Santi Maratea, lo quiero conocer” y yo dije “¿Eh, de dónde lo conocés? -de YouTube”. Y ahí dije “hago algo con esto porque es loquísimo”.

Por el simple hecho de nombrarlo, de una semana a otra, me siguieron 200 personas más. Empecé a hacer videos cada dos, tres días y la respuesta fue cada vez mejor.

¿Y por qué bailando?

Acá la música me pega distinto. En Argentina estás eufórico y decís “quiero salir a bailar” y vas el sábado, el domingo tenés resaca, y ya por cinco días te calmás. Acá no: llegaba el sábado y estaba re manija porque no salía a bailar. Un día escuché de casualidad “Mayonesa”, y ahí me puse a bailar y surgieron los “Viernes Retro”: el primero fue “Gelatina”. Me sentía mucho más cómodo con eso que con el Stand Up.

Para subir filmarte moviéndote al ritmo de la cumbia, y que lo vea todo el mundo, tenés que ser extrovertido… ¿de chico también lo eras?

Nunca me lo habían preguntado… Es como que sí, era de hacer boludeces pero, si bien no era callado, era inseguro: antes tenía los dientes separados acá (se señala las paletas) y pensaba que todos los que me hablaban me estaban mirando ahí.

¿Y cuándo hiciste el cambio? Porque seguiste periodismo y tuviste que estar frente a una cámara…

En Italia, a los 16: ahí fue mi click. Viajamos con el colegio, y todos los miércoles había fiesta; primero nos hicieron bailar tango y al miércoles siguiente, me disfracé de Rafaela Carrá… Como todos hacían algo normal, les dije a mis compañeros: “na, hay que hacer algo distinto”. Ahí me di cuenta que no tenía miedo al público.

Cuando volví a la Argentina ya tenía muy claro que me gustaban el periodismo y la tele, pero mi gran miedo eran las eses. Soy del interior y en Buenos Aires te hacen notar si hablás distinto. Fue algo que superé. Hoy mi preferencia en el periodismo es: primero televisión, después radio, y por último gráfica.

¿Quién es tu referente en la vida?

Mi viejo, sin dudas. Yo siempre me vi reflejado en él, por su forma de ser. Es una persona súper desenvuelta y no tiene drama de nada. Ahora no lo hace porque está más grande, pero cuando éramos chicos, teníamos, no sé, el cumpleaños de 70 de alguna tía, y mi viejo se tomaba el tiempo para escribir cosas graciosas de cada uno de la familia, y todos se re cagaban de risa. Yo decía “puta… ¿cómo hace?”

En el cumpleaños de 15 de mi hermana, mi viejo se metió en una coreografía de brasileño, sin saber el baile ni nada, y todos se mataban de la risa. Y había como 300 personas… Admiraba cómo podía hacer reír tanta gente de distintas edades.

Hablando de referentes: en una foto en particular que subiste, tus seguidores te agradecieron por tu forma de ser y tus videos, ¿pensaste alguna vez que podías ser un influencer?

Nunca me había imaginado esta realidad. En esa foto era gordito, y la autoestima la tenía muy baja. En ese entonces, nunca me había ido bien con las minas, y estaba bajoneado: mi mejor amigo era fachero y estaba marcado.

Una vez estábamos en un cumpleaños, saqué a bailar a una mina, que ya era todo un logro porque te veían todos, y no me dio bola. Al rato fue mi amigo, y a él sí. Me sentí el más fracasado del mundo.

Cuando me pasaron esa foto dije “la tengo que subir, y que la gente sepa que por ser como uno es, no hay que bajonearse, ni sentirse menos”.

Esa es la clave del éxito de @jordiielias, que video a video, contagia alegría y optimismo a sus miles de seguidores, y en un camino un poco estrellado, supo escaparse y reinventarse a tiempo.