Creatividad, picardía y pasión

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Solo hay una vida y hay que vivirla, sea en tu ámbito personal o en tu ámbito profesional. Ahora mismo, quedan quince minutos para que me vaya a dormir, pero como me gusta escribir aquí estoy dándole al teclado intentando explicar por qué hay dejarse llenar por los temas que te apasionan, por los que te hacen sonreír, por los que te levantas de la cama para comerte el mundo.

De hecho, dicen los que tienen suerte o quizás se han esforzado más, que cuando tu trabajo es tu afición no se le puede llamar trabajo. Es más, cuando hablas con inversores de empresas, siempre dicen que lo que les motiva no es tanto los números sino que el proyecto les estimule, les diga algo que les despierte esa parte de su alma que hace brillar los ojos.

Es posible que el perseguir sueños sea un ejercicio de imaginación, de ilusión y quizás una perdida de tiempo, pero sino tenemos esa parte de nuestra mente que nos excita con proyectos, personas, y si no intentamos dar alcance a la sustancia con la fabricamos los sueños, ¿qué nos queda?

¿Vamos a renunciar a nosotros, vamos a renunciar a quién queremos ser? Yo creo que no, que puede que cueste, puede que estemos años peleando, pero siempre tendremos esa mirada en los ojos, esas fuerzas extras que te ayudan a superar los momentos difíciles.

Reconozco que a veces te dan ganas de tirar la toalla y en algunas ocasiones lo haces, te dejas sobrellevar por la realidad pero inmediatamente te sientes vacío, hueco, sin alma, sin sustancia, y es cuando sin querer, sin pretenderlo, sigues tus huellas hasta encontrar ese momento en que perdiste la ilusión para volver a coger ese trocito de corazón que dejaste en el camino para volver a avanzar con más fuerzas.

Yo digo que no, yo digo que las satisfacciones más grandes vienen de los esfuerzos más intensos al perseguir lo que nos hacer personas, y en ese camino hemos de seguir y estar abiertos a que la vida nos sorprenda, a veces con buenas noticias y a veces con malas, pero siempre con la energía necesaria para volvernos a levantar y seguir en pos, no ya de nuestro sueño, sino de nosotros mismos.

Los pesimistas podrían argumentar, ¿y si te equivocas y es una pregunta tan buena que habría contestarla con otra?, ¿y si no te equivocas? Vamos a pasar nuestra vida con los ojos cerrados, sin darnos el lujo de desear, de querer, de llorar, de sentir, de ver crecer lo que hay en nuestro interior… es una opción pero una opción que hacer que el estar vivo pierda parte de su interés.


Publicado en Exelisis