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La cuenta atrás

Intento ser optimista, digo que la vida es un viaje, una montaña rusa con sus altos, sus bajos, y toda esa gama de emociones y sensaciones que hace que sea interesante. Es una conclusión que me a la que me costó llegar bastante, pero ahora me siento como el padre Marcus[1] de la serie el Exorcista. Es un poco contratiempo por no decir una putada, una conclusión que te costó llegar a construir ahora carece de sentido, y todo por lo que has aguantando, peleado, esperado y todas las situaciones que has tragado con paciencia de santo resulta que son un puro engaño y que has dejado que la vida se te escapara entre los dedos.

El intentar ser una persona más honesta no sirve de nada, que tener principios es una tontería y que al final da igual lo que hagas porque siempre habrá un error que te va a condenar sin importar los esfuerzos que hayas hecho durante el viaje.

Realmente me siento un poco estúpido y a esta sensación se le suma el sentimiento de que yo ya he acabado, que no voy a estar mejor y que desde aquí ya es todo cuesta abajo. No me refiero a salud física, eso tengo claro que a partir de los dieciocho es todo declive, sino a sentimientos de alegría, felicidad, se que no los voy a tener y que si ya no he sido feliz no lo voy a ser ahora. Puedo intentar rascar un poco de alegría a través de la felicidad de mis hijos o amigos, lo cual es bueno porque indica que todavía me queda un poco de humanidad, pero lo que se dice ser feliz por mi mismo, lo veo ya imposible y lo único que me queda es un camino que me lleva directo a la última siesta en un camino pintado de grises y con cenizas a los lados.

La suerte es que al final me he dado cuenta de que soy básicamente tonto, y como tontos hay muchos, es un mal que nos afecta a bastantes y ya sabéis lo que dicen mal de muchos consuelo de tontos. Sería más molesto si fuera el único idiota que ha jugado tan mal las cartas de su vida que lo único que espera a partir de ahora es una decadencia tranquila y que no le toquen mucho las narices y le dejen morirse tranquilo, pero si os soy sincero, tampoco conozco a muchos pero no seáis cabrones y dejarme este comodín de pensar que somos más de lo que realmente somos.

Como decía hace tiempo con unos amigos, se ha juntado unos cuantos amigos crápulas de mi subcosnciente: Soledad, Ansiedad, Victimismo, Culpabilidad, Inferioridad y otros más que ya ni se sus nombres y se han hecho fuertes y me están dado un repaso de no te menees. Si os soy sincero llega un punto que son tan aburridos con sus rollos que incluso yo mismo me duermo de escucharlos, pero los cabritos me dan chutes de gominolas y coca-cola para que el azúcar me mantenga despierto.

Por otra parte, llevas tanto tiempo con ellos que pareces más a Gollum que a una persona, no te planteas que no estén aunque sea para humillarte y despreciarte un poco más. Es lo que tiene cuando no hay nadie que te de un entorno sano de afecto, cariño y confianza, que vas por ahí escuchando al primer desgraciado que pasa por tu vida y acabas aceptando cualquier cosa por un poco de afecto.

Aunque no seamos tan negativos, podría aceptar ahora que la vida es una broma y que tu eres la estrella, así que sentaos y espero que os guste el espectáculo.

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