Trabajas solo pero nunca aislado

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Mantener un blog suele ser un trabajo solitario. Tu te buscas el proveedor, te buscas el diseño, la estructura y cada contenido que haces lo escribes solo, sin tener ayuda de nadie que te busque los errores, los fallos gramaticales, de contexto o simplemente de hilo narrativo.

Los que se dedican a esto más o menos profesionalmente, repasan una y otra vez el texto para que salga perfecto y que se entienda lo que quieres comunicar. Además, aprovechan para calcular el SEO y colocar las palabras claves adecuadas en su densidad adecuada. Pero todo, lo realizamos de forma individual y esto hace que perdamos de vista que una cosa es un blog y otra muy distinta un proceso editorial.

Por razones que no vienen al caso he tenido la ocasión de participar en un proceso donde intervenían más personas en el proceso de publicación, los correctores de estilo, y he de reconocer que aunque no veamos ni valoremos su trabajo, su labor es titánica. Han de pulir detalles, errores que a la mayoría de nosotros se nos pasarían por alto y sin embargo, dejar el estilo del autor intacto para que no pierda el espíritu.

He de quitarme el sombrero ante su nivel, y sobretodo, su comprensión hacia el pequeño ego de los que nos llamamos autores.