Trabajo de campo

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Todavía recuerdo los gritos de mi madre cuando a mi hermano le daba por ponerse creativo con el Quimicefa, los experimentos con gaseosa. La verdad es que el pobre tenia alma de investigador pero la cartera de empresario, y a pesar de las trastadas que hizo, acabó estudiando en ESADE y siendo un ejecutivo de cuello blanco, cambiando los tubos de ensayo por un ERP.

Pero lo que sigue siendo cierto es que hay profesiones en los que hay que ir con mucho cuidado con los experimentos que hacemos: física nuclear, química, bioquímica, genética, pero la mayoría de las disciplinas están abiertas a experimentar, y no solo eso, sino que debemos experimentar para aprender de nuestros aciertos, y todavía más de nuestros errores.

Yo mismo soy de la generación que aprendió tecnología base de equivocarme. La de veces que he reinstalado el ordenador, la de sistemas que he probado y la de marrones que me he comido por el solo hecho de intentarlo. Pero de todos esos errores viene gran parte del conocimiento que tengo ahora.

En marketing, también es importante el hacer experimentos, el intentar ver que opciones funcionan mejor o peor para nuestro negocio. Quizás algunos partan ya con experiencia, pero los que salgan desde la línea de salida, es importante que recorrer este camino. Probar una táctica determinada, un canal especifico, determinados mensajes y medir todos y cada uno de ellos para poder extraer información que te permita ser, no solo más preciso, sino más eficiente a la hora de destinar recursos.

Si lo único que hacemos es seguir las modas, y si ahora toca Facebook apostar por esta red, y si ahora toca Snapchat, como locos que vamos, no tendremos ni control ni conocimiento de porqué tenemos los datos que tenemos. Para ejercer esta función casi mejor contratar al hijo de la vecina del cuarto que se lee el blog del guru de turno y lo aplica sin pestañear.

Hay que probar, medir y sobretodo, sacar conclusiones, es una de las tres columnas que forman la base de lo que es el conocimiento. Las otra es estudiar las teorías y la tercera, y más importante de todas, es saber pensar.