Un error de marketing

Photo by explorenation # on Unsplash

Pensaba titula el post París, un error de marketing, pero no me apetecía utilizar técnicas de linkbait para conseguir más visitas. Por otra parte, tampoco tengo claro que se pueda considerar un error lo que ha pasado en la ciudad de la luz, visto el nivel intelectual de algunas aportaciones en los foros de internet.

Una de las ideas más claras de marketing es no gastar dinero a los que ya te dan soporte y los que no te quieren ver ni en pintura no vale la pena ni intentarlo. El objetivo son los indecisos, pero tengo claro que este tipo de acciones no crea un movimiento a favor de las posturas que defienden, solo los apoyan los que estaban convencidos y los que viven en algún lugar parecido al planeta tierra pero que definitivamente no es el mismo que el mío, que lo justifican porque nosotros también hemos sido malas personas. Un argumento estupendo, sobretodo para esta tendencia de new age de paz, amor y que todos somos demasiado, aplicar la ley de talión.

La reacción que esperaba en su momento ha sido exactamente la que ha pasado, han cogido un par de aviones y se han dedicado a bombardear posiciones de ISIS. Y lo más evidente es que muchos han aplaudido con las orejas, y unos cuantos más que antes ni aplaudían ni tenía orejas, están de acuerdo en este tipo de acciones. Esto nos lleva sin remedio a militarizar a una sociedad del mismo modo que ocurrió con el 11-S, todos más fichados, todos más controlados, y todos contentos porque están convencidos de que tienen razón y el otro es el enemigo que es más malo que un plato de guisantes.

No voy a señalar con el dedo a las personas que más que pensar tienen gases en en vez de neuronas, cada cual ha de cargar con su propia cruz: yo soy un negado a la hora de venderme delante de un head hunter y otros tienen el cráneo lleno de helio para que no les vaya la cabeza dando tumbos como un tentetieso.

En todo caso, creo que la solución no va a venir de la civilización occidental. Nosotros lo más que vamos a hacer es hartarnos enviar misiles, vetar la entrada de cualquier persona que tenga algún pariente musulmán en grado catorce y fichar, catalogar y espiar a toda la población. No me parece la solución más inteligente, pero va a pasar. La solución pasa por que el islam se modernice, ese mismo islam que fue el guardián de la sabiduría en la edad media, ese islam que hizo avanzar la ciencia, la medicina y la astronomía, entre tantas otras áreas, de el mismo paso que dio la iglesia católica y deje de quemar herejes, fusilar a pensadores y meterse en la vida privada de las personas.

Es cierto que a la curia le costó, y le sigue costando, el aceptar que el reino de dios no es de este mundo, pero no vamos a negar que el mundo es un lugar bastante mejor desde que se dejara de organizar barbacoas cuando alguien pensaba diferente. Y sería estupendo que los propios musulmanes den este paso, van a perder algunos fieles, sobretodo los que creen el Ala porque la alternativa es un afeitado de barba a la altura del cuello, aunque sin duda van a conseguir un mundo un poquitín mejor y donde ser mujer, homosexual o simplemente ser ateo, no te cueste la vida.

Es cierto que la acción por la propaganda ha llenado telediarios, noticias, todos como locos a ponernos la bandera de Francia en el perfil de Facebook ha llenado horas de titulares, ha dado la oportunidad a los insustanciales que no son capaces de defender sus valores y los que creen que el centro del mundo es su ombligo den su punto de vista y hordas de neuronas medio pensionistas aplaudan como si les fuera la vida.

Lo más curioso de todo, es que cada uno se dedicaba a opinar en su sitio y no se ha producido ningún intercambio de ideas, cada uno daba coba al que opinaba igual que él sin ponerse en la piel de otro. Fantástica herramienta esta de internet para el intercambio de ideas, yo lo digo aquí que se que me darán su apoyo pero paso de discutir en ese otro sitio que piensan distinto no sea que tengan razón y me condenan.

Yo que he trabajado en una empresa francesa, Viadeo, no me han de venir a dar lecciones de ética ni de moralidad ni unos ni otros, lo que me apetece y lo que creo correcto. Tengo mis creencias claras y tengo todavía más claro que hay momentos en los que toca defenderlas que defenderlas, no como contraposición sino como inclusión. Que las puertas de mi casa están siempre abiertas, pero como dijo el señor Ikea, mi casa mis normas. No me vale el argumento que nosotros también hemos sido malos porque dos errores nunca representan un acierto.

Y lamento decirlo pero creo que la caridad y la empatía funciona cuanto más cerca, mejor. Pueden parecerme igual de horrorosas dos acciones exactamente iguales, pero me afecta más un accidente mortal en la calle al lado de mi casa que uno ocurrido en Ohio.

Originally published at exelisis.com on November 17, 2015.