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Yo

Cuando era más pequeño, creo que con ocho años o menos, mis padres hicieron lo que todo padre que se precie hace con un hijo que ni querían ni deseaban, enviarlo al psicólogo para ver que tenía estropeado en la cabeza. Para disgusto de mi padre y mío, no tenía nada mal, así que no podían achacar a ningún trastorno ni enfermedad que fuera de la manera que soy, con lo que sea lo que sea, era culpa mía.

Una de las cosas que si me dijeron que tenía era que soy muy ansioso, que vendría a ser la anticipación del organismo ante situaciones que percibo de peligro sin serlas, o sea, que me pongo muy nervioso sin motivo aparente. Bueno, en mi caso había un motivo, si en mi casa tocaba bronca me la comía yo enterita porque mi hermano era Dios hecho carne y mi hermana era la niña pequeña y como tal no podía hacer nunca nada malo, así que el marrón me lo comía yo. Supongo que de aquí viene que siempre esté preparado para que me caiga la de cristo sin saber exactamente porqué, y del mismo modo, que intente pasar desapercibido lo más posible porque me han llegado a caer broncas por no saber dar dos besos en la mejilla.

Este último año he tenido una relación más íntima con la ansiedad, aunque debería de decir que estos seis últimos años, pero es en este último que paso de ser esa molestia en las rodillas a convertirse en arritmias y visitas a urgencias. Por fortuna, fue algo pasajero y me puse a hacer un poco de deporte y el nivel volvió a unos niveles que podía gestionar -que ya son unos niveles de estar internado y con ansiolíticos, pero supongo que cada cual aguanta lo que le toca-

El caso es que hace poco he dejado de fumar, quizás porqué estoy un poco harto de todo, un poco cansado de pelearme con todo y con todos y necesitaba una victoria. He enviado más currículums que días tiene un año, me han rechazado más veces que intentos de novia por las razones más variopintas pero que destaca sobre todas ellas el factor -soy demasiado mayor-, he montado una empresa, he sufrido lo indecible para ser rentable, me he pelado con clientes y he bajado presupuestos a los límites de la indecencia y he tenido que sufrir a gente que quería que trabajara gratis y que nos pagarían con marca y menciones, como si esto esto fuera una moneda que aceptara el banco.

La verdad es que me ha dado una epifania de esas en las que ves tu vida y no sabes si mirar al suelo para disimular o directamente buscas el botón de fast-forward para que pase rápido. No me ha gustado lo que he visto, no me gusta la proyección que veo, y como ya he dicho, necesitaba una victoria para mi, para mi persona, independientemente de todo. Como soy idiota y en vez de escoger algo fácil como plantar un árbol me ha dado por intentar dejar de fumar.

Cierto, lo habéis adivinado, para una persona ansiosa no hay nada mejor para bajar la ansiedad que dejar de fumar. No os hacéis a la idea de lo mal que lo estoy pasando. No puedo concentrarme en nada, todo me recuerda a situaciones de hacerme un piti, me cuesta escribir, me cuesta concentrarme, no se me ocurren ideas interesantes, no puedo tener nada que implique una actividad intelectual y soy un desastre más allá de copiar números de un lado a otro para hacer un informe estadístico.

Lástima que necesite una victoria, pero de verdad que me fumaría uno ahora mismo, directamente. Mientras estoy escribiendo esto, hacerme uno y notar la nicotina como baja por mi garganta y como una oleada de asco y desprecio me sube por la garganta porque no soy capaz de darme esta victoria. Y no la quiero porque fumar es malo, cuesta dinero, me jode los pulmones o por lo que sea el argumento que me quieran dar, quiero dejar de fumar para demostrarme algo a mi mismo, que tengo carácter, que tengo voluntad, que puedo hacerlo. Es más un tema de orgullo que de otra cosa -vale que hay más cosas pero no es el lugar para contarlo-

Cuando estoy así, hoy no he sido capaz de hacer nada de un valor intelectual apreciable, me intento consolar que se pasará, que al final me acostumbrare y todo seguirá igual. La duda es si me acostumbraré a este nivel de ansiedad o la ansiedad bajara y podré trabajar sin tener este dolor insoportable en las rodillas que ya se extiende por la espalda y me tiene agarrotado.

El caso es que sea lo que sea, lo tengo que afrontar de la misma manera que me toco afrontar a mis padres, solo y sin ayuda de nadie, porque yo aprendí que no solo naces solo sino que mueres solo y probablemente te pases la vida solo aunque estés rodeado de gente. Así que haremos lo que se me da mejor, apretar los dientes, aguantar y con un poco de suerte, voluntad y de una canción de Joe Cocker, de aquí a un año quizás todo haya cambiado para que todo vuelva a ser lo mismo pero con sutiles diferencias.

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