La decisión
Cómo un cincuentón decide embarcarse en la aventura
Si leéis esto ya tendréis claro que he decidido unirme a la expedición y que el próximo mes de julio si Dios quiere, lo pasaré en Kirguistán subiendo el pico Lenin (En Kirguís: Ленин Чокусу)
Este es el momento en el que la mayor parte de las personas, piensan o … directamente te dicen: Eso es muy peligroso, muere gente en el intento de llegar a una cima, es correr riesgos en vano, que incómodo y que inútil, y un largo etcétera que no necesito detallar.

Podría dar la manida respuesta del “conquistador de lo inútil”, Lionel Terray: “¿Por qué subir montañas? Porque están ahí”
En mi caso personal, ni yo mismo tengo claro porqué me he decidido.
Os puedo asegurar que todos mis racionales pensamientos eran una clara negación. Seguro que os los imagináis: Edad, preparación física, mi trabajo, inexperiencia en alta montaña, y para qué negarlo, temores y mucho miedo.
Los que me conocéis, sabéis de mi pragmatismo y cómo analizo ciertas cosas. Entre estas cosas están:
- Mi hermano Yup(compañero de cordada)
- Mis compañero de expedición: Su experiencia en alta montaña y la confianza que me ayudarán en los momentos difíciles.
- Apoyar una buena causa: Asociación Española de Alpinistas con Cáncer.
- La sed de aventura, de conocer y sobre todo de aprender.
- Reencontrarme.
Por el momento, no quiero compartir el último porqué; entre otras cosas, debido a que a mi mismo me parece una estupidez del tamaño del pico Lenin.