Las 3 metas semanales

A la hora de trabajar, a veces nos perdemos en tantas filosofías de organización que nos terminamos mareando. A la vez, hay tantas herramientas disponibles que no sabemos cuál usar.

El problema de ello es que perdemos el foco en el trabajo que tenemos que hacer. Aquel que nos aporta verdadero valor. Y la consecuencia de esto es que desperdiciamos tiempo de trabajo.

En el último tiempo, en el que estuve trabajando por mi cuenta como programador freelance, descubrí una simple y efectiva forma de medir qué tan provechosa fue una semana de trabajo.

Me pasaba que algunos viernes, o a veces los sábados, al terminar la jornada laboral decía “Qué semana tan efectiva he tenido. Estoy satisfecho.” Hasta que un día me pregunté qué había hecho esas semanas para que las rematara con tan alegre frase.

Repasando la cantidad de trabajo realizado en cada una de estas semanas, me di cuenta que no estaba relacionado con la cantidad de horas trabajadas, sino con el cumplimiento de no más de tres metas semanales.

Así fue que desde que lo descubrí, cada lunes al comenzar la semana laboral, pienso cuáles son esas metas y las anoto. Si cumplo esas tres metas para el fin de la semana, entonces habrá sido valiosa. Si no lo logro, no importa la cantidad de horas que haya trabajado y lo que haya hecho, no ha sido del todo provechosa.

Identificar y resumir cuáles son esas tres metas y concentrarse en realizarlas es lo más difícil de todo. Tienen que ser objetivos muy generales que estén por encima de cualquier tarea menor. La concentración en las metas se logra al no irse por las ramas al trabajar, no dejarse llevar por cosas eventuales que pueden ocurrir. Aunque esto último tampoco significa que se tengan que desatender.

Tener tres metas semanales me ha ayudado muchísimo a enfocarme mejor en objetivos más grandes. Y respecto a la organización detallada de la semana, ahí sí se pueden aplicar distintas filosofías, métodos y utilizar las herramientas que se prefieran.