Crítica de El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace (Por Toshio)

El héroe que no merecíamos y el que necesitaba el final de la trilogía”

Antes de comenzar mi análisis, un par de puntualizaciones. En primer lugar, soy fan de batman desde que empece a seguir sus historias a través del papel lo cual podría restar objetividad a mi valoración (espero que no) y, en segundo lugar, es imprescindible valorar la película entendiéndola como parte de una trilogía, no cabe hacer un análisis comparándola con El Caballero Oscuro ni con Batman Begins, las tres son complementarias, se necesitan las unas a las otras, sería injusto hacerlo de otra forma. Ahora sí, vamos allá con el análisis.

Era el año 2005 cuando el Sr. Nolan mostraba al mundo su “Batman begins” en el que nos presentaba a un Bruce Wayne perdido, sumido en su dolor y corroído por la ira, viviendo en una sociedad en la que los criminales se aprovechan de la indulgencia de una sociedad compasiva, con un inicio de film en el que su mentor y porterior archienemigo Ra`s al Ghul le ofrece un camino explicándole que si consigue manejar esa ira, que si consigue ser algo más que un hombre, que si se entrega a un ideal, se convertirá en alguién muy diferente: en una leyenda. Y Nolan se lo ha tomado al pie de la letra en para parir concebir su trilogía, ha manejado sus incuestionables dotes como cineasta, ha conseguido hacer algo más que unas películas, se ha entregado a su ideal cinéfilo, y ha convertido a su trilogía en una leyenda.

Posteriormente en el año 2008, Nolan nos regaló (con mayúsculas) la segunda entrega de la trilogía, “El caballero oscuro”, con un villano (el Joker) sublime en su papel de agente del caos y con un héroe enmascarado más asentado y dispuesto a todo por salvar el alma de Gotham. Un héroe que, como el propio director plasma en el film, es el héroe que Gotham se merece pero no el que necesita ahora mismo. Efectivamente Sr. Nolan, no lo era, sino que era el héroe que necesitaba el final de la épica trilogía.

Y así llegamos al 20 de julio de 2012, fecha del estreno de la última parte de la trilogía, del desenlace, del final o del… llamadlo como queráis. “La leyenda renace”, su director y el mismísimo Batman se presentaron en los cines de todo el mundo para combatir contra un lastre casi insuperable que no era otro que el de sus dos predecesoras; lastre, por otro lado, injustificado ya que como explique al comienzo de este análisis es absurdo valorar una trilogía de forma individualizada ( y más, si cabe, esta). Ello ha llevado a que unos y otros ataquen o defiendan un film indudablemente sobresaliente que forma parte de un tridente maestro que nos han dejado un espectáculo memorable el cual, como suele ocurrir, será valorado a su debido tiempo. A Nolan sólo le quedaba competir contra su propio talento y a Batman combatir contra la epicidad que demostró a lo largo de “El caballero oscuro”.

Así me presenté en el cine, con la emoción propia de lo que iba a poder ver en la siguientes dos horas y cuarenta minutos, pero también con el temor de pensar que quizás, y sólo quizás, el director y su héroe no estuvieran a la altura de lo que esperaba… pero ambos salen sobradamente airosos de sus respectivas contiendas.

Durante esas dos horas y cuarenta minutos. El cineasta nos vuelve a exhibir una cinta sobresaliente en la que nos muestra un Bruce Wayne debilitado, atormentado y retirado sin remisión aparente debido a los increíbles acontecimientos de la anterior entrega y con una pregunta latente: de la necesidad (o no) de héroes (Nolan ha bebido claramente del cómic el Regreso del caballero oscuro). Film oscuro, controvertido (especialmente su final), duro, emotivo y en el que los personajes no se dejan nada que mostrar al espectador. En resumen, no debiera importar en exceso si la película es mejor que “El caballero oscuro” ya que desde que empieza, con ese gran prólogo de Bane, hasta que se desarrolla y toma forma con el gran final, la principal meta de “El caballero oscuro: la leyenda renace” es la de cerrar la historia que de Bruce Wayne se nos venía contando desde “Batman begins”. Y, queridos amigos, Nolan lo logra con creces, hasta tal punto que consigue que nos olvidemos del hombre murciélago para comprender que Bruce Wayne es más interesante que Batman… porque BRUCE WAYNE ES BATMAN. El director inglés llega a hacer parecer las adaptaciones del héroe murciélago de Tim Burton meros juegos de niños (y esto es mucho decir ya que nos encontramos antes excelentes películas).

En cuanto al reparto, Christian Bale, entregado a la causa como a lo largo de la trilogía, espectacular (darle las gracias a este actor por interpretar de esta forma a Batman), con unos pómulos bien marcados, mucho más débil, representando las debilidades físicas y mentales del héroe, de aquel que un buen día decidió renunciar a todo en pos de la justicia. Tom Hardy afrontaba el más difícil todavía, ser el nuevo villano y hacer olvidar al eterno Joker de Heath Ledger, y lo consigue, lo borda interpretando un imponente y temible Bane a la altura del “payaso”. Inconmensurables Gary Oldman en su papel de un Gordon atormentado y en busca de su redención, y Michael Caine en su papel de Alfred, eterno sufridor en la sombre del héroe. Gran actuación de Joseph Gordon-Levitt interpretando el difícil papel de John Blake (notable muy alto) y en el polo opuesto Marion Cotillard con una desacertada interpretación de un personaje de la importancia y complejidad de Miranda Tate (con diferencia lo peor del film). Mención a parte merece mi denostada (hasta ahora) señorita Anne Hathaway en el papel de Selina Kyle en la que resulta ser la mejor y más fiel representación cinematográfica realizada hasta la fecha de este personaje, alcanzando unas altas cotas de sensualidad, al más puro estilo femme fatale: magnífica (en todos los sentidos). Como notas negativas, algunos doblajes de ciertos personajes (ya sabeis cuales si la habéis visto), falta de más minutos en los que poder ahondar más en los nuevos personajes y reitero lo dicho sobre el papel de Marion Cotillard.

En conclusión, “El caballero oscuro: la leyenda renace” es un digno final a una trilogía de leyenda que siempre quedará en la memoria, no sólo de los fans del murciélago, sino de cualquier amante del séptimo arte. Nolan vuelve a lograr que el espectador se sienta completamente metido en la trama, sufriendo con los personajes cuando estos lo hacían lo que provoca una total implicación con la historia de un héroe que desde el comienzo (hablo de Batman begins) asume y acepta su destino y desenlace. Todo ello adornado con una excelente banda sonora de Hans Zimmer que alcanza su punto culminante con el épico final. En definitiva, nos encontramos ante el epílogo majestuoso, espectacular, creativo y cargado de sensaciones que la trilogía se merecía. Sólo puedo darle las gracias a Christopher Nolan y a su Batman, aunque se lo que elllos me responderías… No tienes por qué darme las gracias…

Toshio.

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