<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:cc="http://cyber.law.harvard.edu/rss/creativeCommonsRssModule.html">
    <channel>
        <title><![CDATA[Stories by ESCRITOS • JuliPeCa on Medium]]></title>
        <description><![CDATA[Stories by ESCRITOS • JuliPeCa on Medium]]></description>
        <link>https://medium.com/@julipeca?source=rss-20e2ec979a9a------2</link>
        <image>
            <url>https://cdn-images-1.medium.com/fit/c/150/150/1*WqK-oOqPvqrJppZnqKDLZw.png</url>
            <title>Stories by ESCRITOS • JuliPeCa on Medium</title>
            <link>https://medium.com/@julipeca?source=rss-20e2ec979a9a------2</link>
        </image>
        <generator>Medium</generator>
        <lastBuildDate>Wed, 20 May 2026 10:36:06 GMT</lastBuildDate>
        <atom:link href="https://medium.com/@julipeca/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/>
        <webMaster><![CDATA[yourfriends@medium.com]]></webMaster>
        <atom:link href="http://medium.superfeedr.com" rel="hub"/>
        <item>
            <title><![CDATA[Estar listo es una decisión]]></title>
            <link>https://medium.com/@julipeca/estar-listo-es-una-decisi%C3%B3n-181bb71382de?source=rss-20e2ec979a9a------2</link>
            <guid isPermaLink="false">https://medium.com/p/181bb71382de</guid>
            <category><![CDATA[libro-digital]]></category>
            <category><![CDATA[familia]]></category>
            <category><![CDATA[life-decisions]]></category>
            <category><![CDATA[escritora]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[ESCRITOS • JuliPeCa]]></dc:creator>
            <pubDate>Fri, 08 May 2026 13:55:05 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2026-05-08T13:55:05.832Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<h3>La historia detrás de la publicación de un libro</h3><p>Hoy quiero compartir con ustedes una noticia importante: publiqué mi primer libro y si lo quieren leer, aquí está el enlace: <a href="https://books2read.com/b/historiasdejulipeca">https://books2read.com/b/historiasdejulipeca</a></p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*nlmy-S1cCU428NQlFe2C2g.png" /></figure><p>Ahora, lo que ha habido detrás de esto es el aprendizaje más grande, uno de esos <em>aha-moments</em> que me llevó a reflexionar sobre esa frase que había visto tantas veces y que no tenía sentido en mi ser hasta ahora: <strong>Estar listo es una decisión.</strong></p><p>Las luchas más grandes en la vida tienen que ver con experiencias que nos retan, el asunto está en que el reto no siempre es el que imaginamos. Yo pensaba que lo más difícil del libro era escribirlo. Creo que esa fue la parte “más simple” aunque no lo sea, pues para escribir (un libro, un artículo, un mensaje…) puede haber mucho de ancho como de largo.</p><p>Este manuscrito estuvo listo hace más o menos un año. Lo publiqué en la plataforma digital y no le dije a nadie. Ese paso me dio pánico. Y quise ahondar en ese miedo paralizante que evitó que compartiera con el mundo este proyecto en el que había invertido tiempo y dedicación. Esto fue lo que encontré.</p><p>Somos, biológicamente, animales mamíferos, que evolucionamos a cazadores, pero fuimos presas primero. Antes de tener todas las herramientas que hoy podemos usar, solo había algo que nos mantenía vivos: el instinto. Ese que te dice que es peligroso y donde estás a salvo. No creo que me equivoco si digo que el miedo es el que nos ha traído hasta aquí. A los valientes los mataron animales, se intoxicaron con plantas venenosas, se cayeron de un precipicio. No fueron esos genes los que se pudieron reproducir.</p><p>En ese orden de ideas, en nuestro cerebro existe esa parte más primitiva. Lo han llamado cerebro reptil. Es un cocodrilo que se alerta cuando considera que estamos en peligro y tiene la capacidad de mantenernos vivos. Capta señales, percibe movimientos y se comunica con el corazón primero que con el cerebro. Por eso cuando tenemos un “palpito”, un presentimiento, no lo logra procesar nuestra parte racional. Sabemos que algo pasa, pero no tenemos ni idea qué es. Y solo cuando ocurre el acontecimiento podemos unir los puntos.</p><p>Y ¿Cómo está relacionado esto con la publicación de mi libro? Pues bien, no tenemos las mismas amenazas que nuestros antepasados, pero la ansiedad porque algo malo pueda pasar persiste. Y las preguntas que me hacía cuando pensaba en la publicación eran: ¿y si nadie lo quiere leer? ¿y si me preguntan si me creo escritora? ¿y si creen que es ridículo? Y todos los “<em>Y SI…” </em>que se puedan imaginar. Unos que pueden ser reales y otros muy tontos. Todos estos “y si…” son la forma moderna de un animal salvaje, de un fruto venenoso porque exponernos nos pone “en peligro”, nunca sabemos que nos puede pasar.</p><p>Sin embargo, así como los primeros humanos salieron de la cueva para poder vivir diferente, también tenemos que hacerlo nosotros, salir de “nuestro espacio seguro”. Teniendo la certeza que las cosas pueden salir bien o mal. El resultado no es algo que podamos controlar. Y a pesar de eso, siempre vale la pena intentarlo.</p><p>Hasta ahora, todos los comentarios que he recibido han sido positivos, me han hecho sentir que eso que quería compartir es importante y merece ser compartido. Además, me ha hecho darme cuenta que, aunque no parezca, este paso es uno de esos valientes, como los que antes perecían con facilidad y de los que no evolucionamos, no obstante, puede motivar a alguien más a compartir su experiencia y sus historias.</p><p>Quiero finalizar con algo que escuché en una de las charlas TED de Brené Brown, la trabajadora social que se hizo experta en vulnerabilidad, quien citó a Theodore Roosevelt, con su escrito <em>El hombre en la arena, </em>Aquí está:</p><p><strong>“No es el crítico quien cuenta; ni aquél que señala cómo el hombre fuerte se tambalea, o dónde el autor de los hechos podría haberlo hecho mejor.</strong></p><p><strong>El reconocimiento pertenece al hombre que está en la arena, con el rostro desfigurado por el polvo y el sudor y la sangre; quien se esfuerza valientemente; quien erra, quien da un traspié tras otro, pues no hay esfuerzo sin error ni fallo; pero quien realmente se empeña en lograr su cometido; quien conoce grandes entusiasmos, las grandes devociones;</strong></p><p><strong>quien se consagra a una causa digna; quien en el mejor de los casos encuentra al final el triunfo inherente al logro grandioso, y quien en el peor de los casos, si fracasa, al menos fracasa atreviéndose en grande, de manera que su lugar jamás estará entre aquellas almas frías y tímidas que no conocen ni la victoria ni la derrota.”</strong></p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=181bb71382de" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[La magia de las primeras veces]]></title>
            <link>https://medium.com/@julipeca/la-magia-de-las-primeras-veces-07bebde220e2?source=rss-20e2ec979a9a------2</link>
            <guid isPermaLink="false">https://medium.com/p/07bebde220e2</guid>
            <category><![CDATA[experiencias]]></category>
            <category><![CDATA[magia]]></category>
            <category><![CDATA[reflexión]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[ESCRITOS • JuliPeCa]]></dc:creator>
            <pubDate>Thu, 19 Feb 2026 22:56:41 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2026-02-19T22:56:41.982Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*WJ4AgeyOmMLTjib0o5LjHg.png" /></figure><p>Hace muchos años me hice consciente de una realidad: las primeras veces son limitadas. Quizá esa es la razón para idealizarlas, tener grandes expectativas y desearlas mucho. Sin embargo, son tan efímeras que se vuelve muy difícil conservarlas en la memoria. Solo hay una cosa que las hace permanecer: la emoción. Si esta última es positiva y nos genera química de bienestar, podemos volver a reproducirlas cada vez que pensemos en ellas. Ahora bien, esto también pasa con las que no son tan chéveres.</p><p>Y es que creemos que en la mente es donde albergamos todo. Y sí; pero una mente sin cuerpo se queda a la mitad. Todo pasa por el cuerpo. Es a través de la sangre que llevamos toda la química del recuerdo. Esto lo menciono para tener un contexto de lo que voy a hablar.</p><p>Existe una primera vez que todos compartimos: nacer. Este recuerdo es uno de esos que se quedan en el subconsciente, archivado y quizá la razón es que es mediado por el cortisol. Esta hormona, que tiene muy mala prensa, es la que nos permite llegar al mundo. Todo ocurre porque en ese espacio en el que estamos ya no cabemos, los recursos son limitados y hay una petición corporal para una nueva experiencia. Hablar de nacer puede significar mucha felicidad para los que están afuera, pero es un cambio abrupto, estresante y retador para quien no lo ha experimentado. No sé si exista alguien que, de manera consiente, recuerde como fue su nacimiento. Lo que sí se es que genera un impacto enorme y puede ser mejor no recordarlo.</p><p>También compartimos otros recuerdos que, como el nacimiento, no recordamos. Por ejemplo, cuando salen los dientes. Ahora que soy adulta y veo infantes en esa etapa me digo a mi misma: que bueno que esto solo pasa una vez. Los dientes rompen las encías, un tejido que es fuerte cede a la presión de lo que está emergiendo.</p><p>Y así podría mencionar muchos momentos que son trascendentes; y al mismo tiempo incómodos, dolorosos, elegibles para mandar al cajón del olvido. Cabe aclarar que no estoy en contra de todo lo que pasa que nos incomoda porque detrás de eso está el crecimiento, el aprendizaje, la posibilidad de sumar experiencias a nuestro repertorio.</p><p>Sin embargo, como hay muchas primeras veces que están asociadas a lo “negativo”, están también las chéveres. Las que queremos repetir siempre. Me acuerdo la primera vez que iba en bicicleta sola, sin ayuda. Tenía miedo de caerme, ya no había rueditas de apoyo, no estaba la mano de alguien sosteniéndome para no perder el equilibrio. Pero la sensación de ser capaz de recorrer una distancia en ese aparato era pura alegría, fascinación, quizá libertad. Las ganas de repetir esa proeza para sentir lo que ya había sentido, me hizo volver a intentar muchas veces. Y al principio pensaba en que iba un pie primero, en la velocidad, en cuando frenar. Estaba presente en ese momento. Absolutamente ahí.</p><p>No obstante, se convirtió en una actividad mecánica que ya no me genera esa emoción. La mente ya sabe que es lo que tiene que hacer, el cuerpo responde a todo el mecanismo inconsciente que memorizó con la práctica.</p><p>Y entonces ¿Dónde está la magia? Jmmm ¡qué pregunta! Y la respuesta parece tan sencilla, tan simple: <strong>La magia está en Re-Conectar</strong>.</p><p>En la búsqueda de la etimología de esta palabra encuentro: “La palabra reconectar proviene del prefijo latino re- (repetición, “otra vez” o “hacia atrás”) y del verbo conectar, el cual deriva del latín connectere (atar, unir, enlazar). Literalmente significa volver a establecer una unión, vínculo o conexión que se había interrumpido”. Y esta reconexión solo se puede dar si hay una elección.</p><p>Quizá las primeras veces son todas las opciones de caminos que tenemos. Las veo mientras escribo como puertas que al abrirlas pueden llevarnos a espacios en los que podemos aprender. Puede haber algunas de las que no queramos volver a saber nada, nos devolvemos, salimos, ponemos seguro y botamos la llave. Y existen las que son tan valiosas que tenemos la llave a la mano para regresar muchas veces. A medida que vamos coleccionando experiencias, vamos eligiendo con más calma y discernimiento las llaves que queremos tener.</p><p>Hoy me quiero quedar con una cosa: cada experiencia, sin importar cuantas veces la hemos experimentado, tiene la posibilidad de ser mágica, por que la magia no está en el polvo de hadas sino en creer que existe en donde lo queramos sentir.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=07bebde220e2" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[¿Superar el duelo? Mi cambio de perspectiva a través de las pérdidas]]></title>
            <link>https://medium.com/@julipeca/superar-el-duelo-mi-cambio-de-perspectiva-a-trav%C3%A9s-de-las-p%C3%A9rdidas-f8d22c786476?source=rss-20e2ec979a9a------2</link>
            <guid isPermaLink="false">https://medium.com/p/f8d22c786476</guid>
            <category><![CDATA[duelo]]></category>
            <category><![CDATA[pérdida]]></category>
            <category><![CDATA[cambio-de-perspectiva]]></category>
            <category><![CDATA[transformación]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[ESCRITOS • JuliPeCa]]></dc:creator>
            <pubDate>Tue, 20 Jan 2026 15:32:19 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2026-01-20T15:32:19.991Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*zS8H20UkS_stgEt0nHmvEw.png" /></figure><p>Existen muchas formas de aprender acerca del duelo, de como llevarlo, como acompañar, que hacer y que no hacer. Sin embargo, la teoría se queda muy corta cuando llega la prueba. No importa si has estudiado o no, si tienes creencias religiosas o no, de hecho, creo que no se trata de nada de lo que está en nuestra mente de manera lógica. Es como se siente la vida en el cuerpo, el alma y el espíritu.</p><p>Antes de seguir, quiero aclarar que estoy hablando de todas las perdidas: muerte de personas y animales, dejar el trabajo, terminar relaciones, cambiar de casa, de ciudad, de país… y también de las perdidas que son solo significativas de manera individual: cuando pasas de estar solter@ a estar casad@, tienes un hijo, comienzas a hacer algo totalmente nuevo, y también de las cositas como tu celular, un bolso, un cuaderno de apuntes, un bolígrafo favorito, un amuleto. Todas lo que sientes como una pérdida es válido.</p><p>Llevo años leyendo, escuchando y aprendiendo de otras personas que han dedicado su vida a este tema. Lo he hecho con un fin: ser la persona que puede apoyarme en algún momento. No es que no quiera que otros me apoyen, es que yo soy con quien voy a estar el resto de mi vida. Y a veces es difícil explicar lo que se siente.</p><p>En mi proceso he observado con atención a donde se va todo eso que sentimos en una pérdida y puedo decir que el duelo no se supera. No hay manera de superarlo, porque no es algo que vas a vencer, no vas a mejorar, no hay como comparar. El duelo es una forma de estar en el tiempo. Y de alguna manera, siempre estamos en duelo. No de la misma manera, no por las mismas razones, pero algo duele adentro. Y eso solo quiere decir que estamos vivos. Y justo por esta última frase es que me di cuenta que la perspectiva es lo que hace que un duelo cambie de forma.</p><p>Esto surgió a partir de una experiencia vivida, consciente y de la cual me siento profundamente agradecida. El pasado mes de septiembre, Firu, el perro que estuvo con nosotros como 8 años, murió. De manera inesperada. En ese momento, la rutina que había tenido todos los días por muchos años llegó a su fin. Sin embargo, alguna vez que había pensado en que pasaría cuando los perros no estuvieran, me decía a mi misma: sigues caminando, como si fueras con ellos y ya. Fácil.</p><p>No fue como lo pensé y lo planeé. Fue como si el vacío me dijera: no mi ciela, así no es. El primer día que caminé sin ellos lloré desde que comencé a caminar hasta que terminé. Y no volví a hacerlo por semanas. Luego intenté seguir un plan de entramiento con una app. Desistí a los pocos días. Y como llegó diciembre y la vacaciones, entonces no volví a pensar en eso hasta que volviera. Volví y me tardé tres días en decidir salir. No es solo la pereza de volver a la rutina. Es ese temor a la creación de cosas nuevas porque vas a olvidar las viejas. Es una resistencia natural al cambio porque puede hacernos daño (aunque no sea del todo cierto). Es saber que ya la vida no es como antes.</p><p>Fue entonces cuando vi en mi perchero del recibidor dos correas: una naranja y una rosada. Esas eran las extensiones de mi mano cuando sacaba a Trufa y a Firu y los tenía que sujetar. Era una forma de cuidarlos. Era lo que no podía olvidar en los paseos. Fue una fracción de segundo. Las tomé y me las amarré alrededor como siempre lo había hecho. Y un pensamiento en el fondo de mi cabeza apareció: hoy caminamos con ellos.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/960/1*vjlfrrx5L2GeeThcFVt5eQ.jpeg" /></figure><p>Fue algo muy simple y aún así, cambió la experiencia completamente. Mi duelo, mi dolor se transformó en compañía para hacer algo por mí. Pudo ser parte de la motivación para volver, a caminar y a escribir. Y aunque hoy los extraño y me pone triste que no están físicamente, también siento que la vida sigue con ellos como están: estacionados en el camino de la vida que compartimos.</p><p>Estamos en duelo. Siempre. Nunca dejamos de perder porque siempre tenemos que elegir. Así que la invitación hoy es simple: agradecer por que solo duele si estamos vivos. Y abrazar esa experiencia como compañera del camino. Un día se va a acabar.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=f8d22c786476" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[Los videojuegos como maestros de esta época]]></title>
            <link>https://medium.com/@julipeca/los-videojuegos-como-maestros-de-esta-%C3%A9poca-f63477a41d94?source=rss-20e2ec979a9a------2</link>
            <guid isPermaLink="false">https://medium.com/p/f63477a41d94</guid>
            <category><![CDATA[tecnología]]></category>
            <category><![CDATA[resiliencia]]></category>
            <category><![CDATA[nativos-digitales]]></category>
            <category><![CDATA[maestros]]></category>
            <category><![CDATA[videojuegos]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[ESCRITOS • JuliPeCa]]></dc:creator>
            <pubDate>Wed, 03 Dec 2025 01:19:11 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2025-12-03T01:19:11.735Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*TNZ5HtBGSUYF7gITSg-4Kg.png" /></figure><p>Mi sobrino de 12 años lleva unos años jugando videojuegos. Yo he sido espectadora de sus partidas. Al principio pensé que era terrible para él y su desarrollo, sin embargo, entre más cerca estoy, más cambio de opinión. Hoy quiero compartir mi percepción de los videojuegos y cómo están entrenando a quienes juegan en muchas cosas que los adultos que no vemos.</p><p>Antes, al comenzar diciendo que cuando yo era pequeña, mi papá y mi mamá nos dijeron a mis hermanos y a mí que los videojuegos (o aparatos) -en ese momento el Nintendo de películas de taco- podían dañar el televisor, y no era posible que lo tuviéramos en casa, donde había solo un TV. Quizá el riesgo era muy alto. Yo no insistí en tener ninguno hasta la adultez, cuando compré un Nintendo Wii para hacer ejercicio. Resultó no ser tan divertido como pensaba y con el paso del tiempo terminé regalándolo a una amiga gomosa.</p><p>En contraste, la experiencia de mi sobrino es absolutamente diferente. Él está en la categoría de <strong>nativos digitales</strong>, que han visto dispositivos como celulares inteligentes desde que nacieron y son absolutamente intuitivos para usar cualquier tipo de tecnología. Esto hizo que durante la pandemia, cuando todo se digitalizó, fuera necesario comprar una tablet para que asistiera al colegio, hiciera actividades extracurriculares y se comunicara con el mundo. Si bien esta experiencia no fue la más positiva en unos aspectos, hizo que comenzara una afición por juegos en línea como <em>Minecraft</em>. Esta puerta que se abrió nos invitó a todos alrededor a poner más atención a lo que estaba pasando.</p><p>Entonces, comenzamos a escuchar que, como adultos, le dábamos una interpretación, pero en realidad para él significaba una cosa totalmente diferente. Este fue el primer paso para acercarnos a su mundo. Aprendimos (mi hermana y yo) a preguntar antes de juzgar, pues los juicios solo llevaban a callejones sin salida. Así también comprendimos que, para apoyar el proceso de aprendizaje, debíamos pasar tiempo viendo cosas que él quería ver y guiarlo, dar nuestro punto de vista y cuestionar lo que no era apropiado. Como formadores somos responsables de poner unas creencias en la cabeza de los niños. Si están alineadas para que saque sus propias conclusiones, ya ganamos.</p><p>En los últimos años, los juegos son el centro de la socialización fuera del colegio. Ha tenido muchos amigos diferentes para jugar: del transporte, del curso de inglés, de otras edades, que se han mudado y, aun así, siguen estando conectados en lo que mi papá le dice “La Cuadra”. Esta actividad le motivó a aprender inglés, le ha enseñado a trabajar en equipo, le estimula la memoria espacial para acordarse por cuál lado es que se pueden escapar de los malos, lo pone a investigar (viendo muchos videos) cómo pasar los niveles difíciles. En el tema emocional lo he visto llorar y reír en cuestión de segundos. Ha entrenado la tolerancia a la frustración. Ciertamente, lo ha vuelto resiliente cuando tiene que volver a empezar mundos, niveles o partidas, y lo hace con la certeza que hay partes que serán mucho más fáciles que la primera vez.</p><p>Hay cosas que no comparto de todo esto porque pienso en las razones ulteriores para que los creadores y programadores de los juegos los construyan de la manera que lo hacen… Sin embargo, me enfoco en algo: esta es la época que a ellos les tocó, en la que los amigos se encuentran en cualquier lugar donde puedan cooperar y colaborar, sin importar el espacio físico… prefiero verlo jugar y gritar con los amiguitos en línea, mientras aprenden a negociar y a resolver problemas complejos. La buena noticia de esto es que ellos no extrañan algo que no conocen. Y han aprendido a valorar los momentos de estar al aire libre para explorar lo que se puede.</p><p>Usamos la tecnología y lo que ofrece de esta manera: como herramientas que potencian las habilidades que ya existen. El ejemplo de mi sobrino y el de miles de niños demuestra que los videojuegos, lejos de ser una distracción, son unos maestros de la resiliencia y la socialización de esta época, preparando a la próxima generación para un mundo que valorará su capacidad de aprender y adaptarse.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=f63477a41d94" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[El significado de una etiqueta: Enlazadora de mundos]]></title>
            <link>https://medium.com/@julipeca/el-significado-de-una-etiqueta-enlazadora-de-mundos-003d9c6fda0f?source=rss-20e2ec979a9a------2</link>
            <guid isPermaLink="false">https://medium.com/p/003d9c6fda0f</guid>
            <category><![CDATA[acompañamiento]]></category>
            <category><![CDATA[puente]]></category>
            <category><![CDATA[la-vida-y-la-muerte]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[ESCRITOS • JuliPeCa]]></dc:creator>
            <pubDate>Wed, 22 Oct 2025 01:15:51 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2025-10-22T01:15:51.302Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*uqSBF_7u9erGjCF2sKLizQ.png" /></figure><p>Hay un espacio tiempo que he visitado muchas veces, ese en el que un corazón se detiene y un segundo se convierte en la eternidad.</p><p>Honestamente, no sé como fue que el camino me fue llevando para allá. Porque siendo muy muy sincera, no es el lugar más agradable. Aunque tiene un algo muy especial.</p><p>Presenciar la apertura de ese umbral es quizá lo más tenebroso y lo más amoroso que puede pasar. Es un instante donde no hay tiempo, hay presencia absoluta. Hay mucha vida, justo antes de que se esfume. Hay ojos cerrándose, recuerdos que se aferran con garras invisibles, hay mucho de muy poco. Y se siente como un tesoro.</p><p>Hay un letrero que dice: “hasta aquí me puedes acompañar”… Todo lo que está más allá no me corresponde conocerlo aún pero lo siento. <strong>Es un amor sobrecogedor</strong>. Es un abrazo que junta todos los pedazos del corazón que se rompe. Hay una fuerza que sostiene y me permite decir: “es hora de seguir, yo voy a estar bien. Te voy a extrañar y te amo siempre, todas las vidas. Hasta que nos volvamos a encontrar”.</p><p>Ese es, quizá, el momento más intenso de amor que he sentido. Y lo hablo como esencia, como base de la vida, como motor del universo. Y aunque no he parido, puede ser quizá lo mismo que siente una madre cuando escucha a su bebé por primera vez en la tierra.</p><p>En el paso entre los mundos, de lo intangible a la materia, donde hay demasiada energía involucrada, hay que hilar despacio… Como si el cristal fuera el conductor de todo y un movimiento inadecuado pudiera quebrarlo y producir un resultado absolutamente diferente.</p><p>Aprender a leer el campo cuántico y actuar en el momento preciso… eso es lo que hago. Las dudas me asaltan y mi humanidad me traiciona y lo que ella me dice al oído no es precisamente lo que quiero escuchar. Por eso pido guía la mayoría del tiempo, y son esas sutilezas que aparecen las que aprecio cada día más.</p><p>Habitar esta tierra y este espacio con presencia absoluta, comprendiendo como las ramas del Universo me permiten navegar por muchas experiencias y <strong><em>acompañar…</em></strong> ese es el verbo, la acción, lo que fluye… Hasta que sea mi corazón el que deje de latir, un segundo se convierta en eternidad y finalmente, pueda cruzar.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=003d9c6fda0f" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[La forma del cambio]]></title>
            <link>https://medium.com/@julipeca/la-forma-del-cambio-ea851757b819?source=rss-20e2ec979a9a------2</link>
            <guid isPermaLink="false">https://medium.com/p/ea851757b819</guid>
            <category><![CDATA[vida]]></category>
            <category><![CDATA[cambio]]></category>
            <category><![CDATA[transformación]]></category>
            <category><![CDATA[reflexión]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[ESCRITOS • JuliPeCa]]></dc:creator>
            <pubDate>Sun, 05 Oct 2025 16:34:56 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2025-10-05T16:34:56.145Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<p>Escribir es fácil cuando la musa de la inspiración es linda y esparce polvo de hadas para hacerte volar, así como Tinkerbell en PeterPan. Es esa ayuda y compañía que anhelo porque quizá lo que salga de ahí, va a ser digno de compartir. Ahora, lo que se comparte es lo que se escribe, y como soy mi peor crítica, me he hecho a la tarea de compartir, aunque no esté segura de que sea “digno”.</p><p>Esta vez, quien me acompañó fue un ser un poco más sombrío, que no te hace volar, sino que te lleva a tus profundidades… esas que no visitamos tan a menudo porque encontramos lo que en realidad nos da miedo. Y yo creía que los miedos eran más grandes y complejos, pero no… están en lo simple: que en esa rutina que a veces parece tan monótona se altere algo, que haya una circunstancia que cambie tu realidad y te obligue a reacomodarte, que el mapa te desvíe por lugares que no conoces y tengas que recalcular la ruta en tu cabeza.</p><p>En esta oportunidad he mirado ese miedo que se llama “cambiar”. Y al principio me pareció tan ridículo, fue como hacerle mala cara y decirle: pero si eso hacemos todo el tiempo… ¿Cómo carajos vas a ser tú el que me esté jodiendo? Pero él, que parece inmortal y bebe de la fuente de la eterna juventud, solo sonrió y me extendió la mano para consolarme. Al menos eso creí por un segundo y después… la vía del cambio: una especie de montaña rusa que te quita el aliento y de la que crees que te vas a caer, pero justo cuando va a acabar, aumenta la velocidad y te zarandea una vez más.</p><p>Cambiar te exige devolver lo que te había sido entregado y dejar espacio para lo que va a llegar, aunque eso es solo un espacio para la fe. Nunca sabes que es lo que viene. La mutación de quien eres y como eres y como actúas pareciera un proceso lineal, como creemos que es el tiempo… Si alguien lo vive así, le tengo gran admiración y espero me pueda enseñar. Quizá un día la caída sea con estilo, como si todo estuviera puesto precisamente para eso.</p><p>En este momento, este cambio en el que estoy se siente como una pérdida grande. Una que pide nuevas rutas, recalcular el mapa… hasta creería que hay que cambiar de mapa. Se siente como si algo hubiera estallado, no sé si adentro o afuera, pero quedé aturdida, con pedazos faltantes e inesperados. Con dolores fantasma de lo que ya no está, como un anhelo de permanecer.</p><p>En el lado luminoso, ese que se parece a un positivismo tóxico (sin tener la certeza de que lo sea o no), está la oportunidad de ver como el romperse permite que pase más luz, que las posibilidades pasen de ser limitadas a infinitas. Es ver como el amor es como un manto que se deja caer sobre todos, tan sutilmente que no se siente y te invita a cambiar la mirada.</p><p>Hace ya muchos años llegó a mi un audio que escucho lo más que puedo, donde dicen que la raíz del sufrimiento es el apego. Cito: “<em>El apego es un estado emocional que tiene dos puntas, una positiva y otra negativa. La positiva es el estado de placer y la emoción que sientes cuando logras aquello a que estás apegado. La negativa es la sensación de amenaza y la tensión que lo acompañan, lo que te hace vulnerable al desorden emocional y amenaza constantemente con hacer añicos tu paz.”</em></p><p>Nunca se pierde lo que se cree, se pierde lo que eso representa. Y aunque he creído lo que representan las cosas, me doy cuenta que su significado era muy diferente. Solo la pérdida pone en evidencia el esqueleto que sostenía lo que acabas de perder.</p><p>Hoy, no tengo conclusiones, no hay certezas. Hoy, solo estoy respirando; y creo que con máscara de oxigeno porque la tristeza invadió los pulmones. Abro los ojos y no entiendo lo que veo. Solo espero que cuando la tormenta pase, el agua estará más clara.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=ea851757b819" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[¿Cuántos aplausos podemos dar?]]></title>
            <link>https://medium.com/@julipeca/cu%C3%A1ntos-aplausos-podemos-dar-118b852a345a?source=rss-20e2ec979a9a------2</link>
            <guid isPermaLink="false">https://medium.com/p/118b852a345a</guid>
            <dc:creator><![CDATA[ESCRITOS • JuliPeCa]]></dc:creator>
            <pubDate>Sat, 26 Jul 2025 01:21:07 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2025-07-26T01:21:07.137Z</atom:updated>
            <cc:license>http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/</cc:license>
            <content:encoded><![CDATA[<p>Durante este año he leído y escrito artículos en Medium. Esta plataforma me ha permitido conectar con una parte de mí que quizá había querido explorar, pero no me había atrevido. He sido una persona que subraya lo que le interesa y felicita a quien escribe. Y en esta era digital en la que comprendo el impacto que tiene un “me gusta” o un comentario, hago lo posible por entregar lo que más pueda como apoyo a la persona con la que estoy interactuando.</p><p>Al principio no sabía cuántos aplausos se podían dar a un artículo. Fue fácil descubrirlo porque cuando llegas a 50, no sube más el número. Desde el día que me di cuenta, a todos los artículos que leo (repito A TODOS), les dejo 50 aplausos, en la medida que mi conexión me lo permita. Sin embargo, me he dado cuenta que a pesar de que las personas leen lo que escribimos, pasan como agentes secretos fantasma: sin dejar rastro.</p><p>Esto me puso a pensar mucho. Y se sumó algo que noté en otras redes sociales donde mis comentarios suelen ser más largos porque contienen palabras y no solo emoticones. Les quiero compartir una visión que tengo de esto. Antes, quiero hacer una aclaración: este punto de vista está ligado a mi personalidad, a mis traumas, a lo que he necesitado, a lo que he superado y a mi visión de hoy, que está permeada por mi historia porque soy humano.</p><p>He sido testigo como la información disponible se ha vuelto exponencial a través de los años y la infinita posibilidad para encontrar todo tipo de data. Sin embargo, sabemos que no toda es cierta, que está sesgada a nuestras búsquedas, a lo que hablamos, en lo que trabajamos. Es por esto por lo que, cuando una persona que conoces, de carne y hueso, que habla un idioma que entiendes, publica algo, merece un reconocimiento por hacerlo. Y en un párrafo anterior decía que felicitaba a todos, incluso cuando no estoy de acuerdo o no me convence porque sé que esa persona dedicó un tiempo y un esfuerzo a comunicarse con el mundo. Y no todos lo hacemos. Los que se atreven van moldeando el mundo.</p><p>En muchas ocasiones he dejado de hacer cosas por miedo, por rabia, por indiferencia… porque eso no hace la diferencia… pero cuando me atrevo, oh por Dios, me doy cuenta que para alguien sí que funciona. Decir, comentar, hablar desde lo bonito, lo positivo, lo que puede hacer sonreír a alguien, hace la diferencia en la vida y puede devolver la esperanza.</p><p>Yo, particularmente, estoy en un ejercicio dramático: si alguien me importa, hago lo que necesite para hacerle saber a esa persona mi sentir; además les escribo cartas. Doy todo lo que puedo dar. Porque vivimos creyendo que mañana se puede decir, que va a haber otra oportunidad, que nos falta mucha vida por vivir… y yo hoy, no sé. Somos propensos a que nos pasen tantas cosas: caernos, pegarnos en la cabeza, ser atropellados, mordidos, arrollados, puede pasar que algo falle en tu sistema y no regreses siendo el mismo.</p><p>Para ser sincera, no tengo tanta esperanza en la humanidad, ni en que las prioridades sean los seres vivos y no los valores monetarios, a veces me pierdo en espirales de desconexión. Pero me obligo a reconectar con lo que me mueve, con lo que me toca el corazón, con la humanidad que yo sé que existe en mí. Y me pego de ese hilito para no desfallecer.</p><p>Descubrí que dar todos los aplausos que puedo, decir “me gusta” y comentar porque me gusta, decir una palabra de soporte y apoyo a alguien que sé que lo va a recibir me recuerda esa humanita que he sido desde siempre: colaboradora. Una etiqueta que se quedó como un tatuaje en la memoria, que me ha moldeado y que hoy uso con propósito y consciencia. Porque hablar de lo malo, de lo que no se puede mejorar, del terror y miedo es lo fácil.</p><p>Se requiere valentía para transformar el mundo desde lo bonito. La buena noticia: vos tambien lo podés empezar a hacer con actos pequeños. El amor como camino vale todo el recorrido. Gracias por cada vez que te haces presente con intención.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=118b852a345a" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[Estar despeinado como indicador de locura (o cordura)]]></title>
            <link>https://medium.com/@julipeca/estar-despeinado-como-indicador-de-locura-o-cordura-2bc39e792cbf?source=rss-20e2ec979a9a------2</link>
            <guid isPermaLink="false">https://medium.com/p/2bc39e792cbf</guid>
            <category><![CDATA[locura-y-cordura]]></category>
            <category><![CDATA[reflexiones]]></category>
            <category><![CDATA[darse-cuenta]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[ESCRITOS • JuliPeCa]]></dc:creator>
            <pubDate>Thu, 17 Jul 2025 21:39:50 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2025-12-03T00:39:24.843Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*0TSZWmwm3p8jcWM3hS4k2g.png" /></figure><p>Desde que me conozco me están peinando. Y lo digo de manera literal. Nací con un gen de cabello que hace pensar a las personas que no estoy peinada, a pesar de haber hecho lo posible en casa por parecer “bien presentada”. Ahora bien, este despeine natural no preocupa solo a las personas por el aspecto sino por la cordura.</p><p>Este articulo nace del comentario ingenuo de mi sobrino este fin de semana en el que dijo: “Tú estás loca, mira tú peinado”. Este personaje tiene 12 años y en su inconsciente se ha permeado esta creencia y asociación entre cordura y peinado. A decir verdad, lo dijo muy despreocupado como para que esta idea sea suya. Así que me di a la tarea de buscar más allá de lo evidente.</p><p>Aunque no son sinónimos — locura y despeine- existe una conexión metafórica en algunos contextos. Se piensa que las personas que pasan por momentos difíciles, dejan de prestar atención a su apariencia física (hay cosas más importantes en que pensar) y por esa razón se puede pensar en una persona despeinada como una persona en caos.</p><p>Hay varios personajes que nos recuerdan esto: Rabia de Intensamente cuando explota, Ades de Hércules, Beetlejuice (de su misma película), Madame Mim (una bruja que pelea con El mago Merlín en la historia de Disney), la loca de los gatos de Los Simpsons y para mí Mérida, la princesa de la película Valiente es el personaje con el que me identifico.</p><p>Con esta última referencia quiero continuar. En esta película, la reina y mamá de Mérida, quiere que ella se case, tenga una familia y cumpla la parte que le corresponde. Sin embargo, ella no quiere ser novia de nadie, aprender nada de niñas, ni vestirse de manera incómoda. Quiere disparar flechas, cambiar las leyes y cumplir de una manera <em>no tradicional</em>. Ante tal desafío, la mamá dice que ella va a hacer lo que se le ordena y pasan cosas que no voy a contar por respeto a quienes no han visto la peli.</p><p>Esta situación que se pinta como ficticia, no lo es en absoluto. Por siglos y generaciones a las mujeres se les ha dicho que hacer, como hacerlo, que evitar… Personificar a quien se revela con el cabello rizado no es una casualidad. Es simplemente una manera de mostrar la diferencia.</p><p>Por mi parte, he estado peinada, despeinada, con el cabello largo, luego muy corto, de muchos colores y en mi propio camino, esto es lo que he descubierto:</p><ul><li>Tratar de encajar, complacer, cambiar para otros produce un resultado absolutamente opuesto a que esperas… Ser tú te lleva a un mejor camino</li><li>Salirse del papel prediseñado es muy difícil. Una vez lo haces te das cuenta lo feliz que es la vida</li><li>Peinada o despeinada, no hay diferencia de vivir la vida… Eso sí, los que parecen despeinados como los rastas, gastan mucha vida en que su cabello se vea así… no subestimes a un “despeinado”, le pudo haber costado tiempo quedar como quedó</li><li>La cordura es un acuerdo que creo muy pocos cumplen de verdad, casi todos lo aparentan</li><li>Disfrutar lo que tengo hoy, mi cabello loco, es una de las mejores decisiones que he mantenido</li></ul><p>Quiero finalizar con una pregunta para ti: Si hoy te dijeran que no puedes tener más tu cabello, ¿Qué habrías querido hacer?… ¿Por qué no lo haces hoy? La vida tiene fecha de caducidad aunque no lo sepas.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=2bc39e792cbf" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[¿Qué es Gestionar?]]></title>
            <link>https://medium.com/@julipeca/qu%C3%A9-es-gestionar-ab476c5f731b?source=rss-20e2ec979a9a------2</link>
            <guid isPermaLink="false">https://medium.com/p/ab476c5f731b</guid>
            <category><![CDATA[gestión]]></category>
            <category><![CDATA[herramientas]]></category>
            <category><![CDATA[observación]]></category>
            <category><![CDATA[vida]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[ESCRITOS • JuliPeCa]]></dc:creator>
            <pubDate>Mon, 02 Jun 2025 14:21:13 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2025-06-02T14:21:13.041Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*xH5p-C516oGQMYKkKJhH8g.png" /><figcaption>Así se ve la portada de este artículo en LinkedIn</figcaption></figure><p>Las etimologías de las palabras me encantan. Me parece fascinante encontrar un hilo conductor desde el origen de la palabra hasta el uso que le damos hoy. Con este verbo <strong><em>GESTIONAR</em></strong><em> </em>he tenido muchos encuentros en la vida y es uno de mis favoritos. Quizá puede ser uno de los suyos también.</p><p>Cuando busqué en Google lo que significa este verbo dice: <em>Verbo transitivo. | 1. Llevar adelante una iniciativa o proyecto. | 2. Ocuparse de la administración, organización y funcionamiento de una empresa, actividad económica u organismo</em>.</p><p>La palabra “gestionar” proviene del latín “gerere”, que significa “llevar a cabo” o “hacer”, y de “gestus”, que se refiere a un gesto o movimiento. <strong>Se origina de la palabra gestión</strong>. La palabra “gestión” proviene del latín “gestio, gestiōnis”, que a su vez deriva de “gestus”, participio perfecto de “gerō”, que significa “llevar”, “dirigir” o “conducir”. En esencia, la etimología de “gestión” se refiere a la <strong>acción de llevar a cabo o realizar algo</strong>, y su significado se ha ampliado para incluir la administración, el manejo y el control de actividades o recursos.</p><p>Con estos dos significados, no tuve que buscar más. Encontré en esta acción la mejor forma de describir lo que uno tiene que hacer. Es uno decidir hacer algo, pero hacerlo desde la parte bonita de la vida, del corazón y con amor. Es lo que he deducido. Lo que quiero creer y crear para mí. Porque crecimos en una sociedad de miedo, de seguir las reglas sin cuestionarlas, de hacer lo que hay que hacer, aunque te cueste la vida (y no me refiero a que uno va a morir, pero queda pendiendo de un hilo).</p><p>Justo en estos días de revoluciones planetarias, dentro y fuera de la Tierra, me he puesto a pensar cómo carajos es que uno gestiona el caos. Para mí no es el motor revolucionado sino la calma. ¿Cómo hago para transitar este momento de quietud? Y es que aquí es donde me doy cuenta que hay cosas que no nos enseñan y que cuesta aprenderlas porque no se sabe en que carpeta del cerebro se puede meter esa información. Y siguen surgiendo preguntas y preguntas que me llevan por una espiral interminable a un huequito donde veo todo lejos, difícil y estoy hecha bolita.</p><p>Para responderme, me ví otra vez una charla de TED de Mel Robbins y leí su primer libro: El poder de los cinco segundos. Esta abogada estuvo en un momento de la vida en que se había hecho bolita y su vida no iba muy bien. Decidió empezar a contar de 5 a 1, en ese orden para hacer las cosas. Es una manera tan simple que podría parece que no hace la diferencia. Sin embargo, en los días que llevo recordando esta herramienta, me doy cuenta de que la mente es supremamente maleable y que depende en gran parte de mi Gestión.</p><p>Para resumir, puedo decir: Cualquier acción que realicemos será la guía del camino que vamos caminando. Hay que elegir sabiamente. Y utilizar las herramientas que tengamos para que la gestión de la vida sea mejor.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=ab476c5f731b" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[Despertar: Un encuentro con el Caos]]></title>
            <link>https://medium.com/@julipeca/despertar-un-encuentro-con-el-caos-8ef45bb31f23?source=rss-20e2ec979a9a------2</link>
            <guid isPermaLink="false">https://medium.com/p/8ef45bb31f23</guid>
            <category><![CDATA[espiritualidad]]></category>
            <category><![CDATA[despertar]]></category>
            <category><![CDATA[caos]]></category>
            <category><![CDATA[vida-moderna]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[ESCRITOS • JuliPeCa]]></dc:creator>
            <pubDate>Mon, 19 May 2025 16:02:55 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2025-05-19T16:04:03.209Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<p>Hace años, cerca de diez para ser más exacta, vengo escuchando la palabra despertar. No como el verbo en el que expresamos que se termina el sueño de la noche, es decir el de la materia, sino como la terminación del sueño de los pensamientos, de la mente, del “piloto automático”. Hoy quiero compartir mi visión más sincera de esta experiencia.</p><p>Hay cosas que nos quedan en la memoria como tatuajes. Recuerdo que entrar a esta nueva realidad donde todo podía ser cuestionado me generó dos emociones: entusiasmo por todo lo que podía llegar a aprender y miedo por todo lo que estaba a punto de dejar. Y, aunque uno no sabe a que se enfrenta, ya la experiencia me había mostrado que con nuevainformación vienen nuevas formas que remplazan a las viejas.</p><p>Quizá la montaña rusa es una buena analogía de lo que significa este camino. Te emocionas, empiezas a subir, la excitación va a mil y llegas al tope. Estás un milisegundo allí y comienzas a descender, vas en picada con la sensación de vacío en el estómago, pensando si vas a<br>aguantar o vas a vomitar y entonces, un valle: Tranquilidad. Para comenzar nuevamente la secuencia.</p><p>Cuando estamos en la fila de la montaña rusa pensamos en devolvernos, hablamos de como<br>imaginamos la experiencia, a veces nos salimos de esa fila y buscamos otras atracciones. Sabemos que el recorrido será de dos o tres minutos como máximo. Y la fila dura una hora. Mientras escribo pienso que quizá este es un momento que la gran mayoría ha vivido y puede<br>ejemplificar la resiliencia. Sobre todo para los que se suben y vuelven a hacer la fila para montarse otra vez. Esta es una forma muy resumida de ver como pasa.</p><p>Aunque este ejemplo se lee bonito y vivible, lo que más genera el despertar es Caos. Y aquí es<br>donde pienso en el mar. El gran océano azul que nos rodea. Su movimiento constante parece<br>calculado, preciso. Sin embargo, cuando rompen las olas lo hacen porque hay un obstáculo. Ese remolino que crea el agua es arrollador. Si te quedas ahí vas a salir despeinado, sin traje de baño, habiendo tragado mucha agua salada y con la sensación de no saber donde estás. Este es el caos al que me refiero.</p><p>Una de las cosas que más me sorprende del camino del despertar es que, a pesar del revolcón, seguimos en él, buscando olas más grandes y que rompan más duro. Estamos buscando algo. Quiero poner como ejemplo la búsqueda del propósito de la existencia. Es inevitable que todo lo que hemos aprendido antes no nos permee y que creamos que las formas y las respuestas de otros nos van a servir. Hace muy poco, quizá un mes, me di cuenta de esto: El caos es tan personal como las pecas.</p><p>Llevaba meses observándome cuidadosamente pues quería descubrir donde era que faltaba<br>el gatillo para hacer más cosas que conectaran con mi propósito. Pero cada vez que me lo preguntaba había una voz en mi cabeza que decía: “no Juli, no es hacer…es Ser”. Hasta le salía aureola y sonaba una musiquita de cuando los ángeles aparecen en las películas.</p><p>Era evidente para mi que ahí estaba rompiendo la ola y al parecer yo ya había hecho un huequito en la arena más cercana que me tenía ahogada. Al cuestionar esto, me levanté de ese espacio hipotético y caminé a un pedazo de mar donde encontré el caos general: levantarse temprano, correr, tener muchas tareas, irse a la cama cansado y dormir profundamente (la mayoría de las veces). Me pregunté la razón para ver este lugar que he habitado tantas veces. Y de pronto, un pensamiento o una voz que susurraba: “Esto no es el caos para ti, este es el espacio donde te sientes a gusto, tu zona de confort”. Y ¡pum! Sentí que me noqueaban.</p><p>Resultó ser que mi caos es la calma, tener poco que hacer, no ocuparse. No es una negación, es reconocer la diferencia del movimiento, de los impulsos, de la vida misma. Alguna vez alcancé a identificarme con la adicción al trabajo (workaholic) y no, no soy adicta. Soy apasionada, perseverante, hasta inadecuada. Soy la nieta de mi abuelo, que llegó a prestar servicio militar y para él fue estar de vacaciones, aunque para sus compañeros pareció un castigo.</p><p>Estas revelaciones que hacen parte del despertar son las que en realidad te confrontan con el Caos, pero con el tuyo. No con el del inconsciente colectivo. Podría citar muchos más ejemplos de esto, pero no hace falta, sé que, al leerme, vas a encontrar en tu propia historia esos momentos en que el despertar tuyo te ha noqueado.</p><p>Una de las personas con las que siempre me he reído de como se vive esto es Guillo. Y coincidimos en que la mejor descripción la da esta imagen:</p><p>Para finalizar quiero decirte: No sé cuál sea tu camino, no sé cual es tu caos, no tengo ni idea si te has dado cuenta o no. Sin embargo, estás aquí, leyéndome. No estás solo, no eres el único que lo ha vivido, y creo que seguirán el resto de la vida todas las experiencias caóticas que nos hagan despertar. Date mucho amor. Sé compasivo. No todos los días hay tsunamis en el mar.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/221/1*YHaCLNVQ0hf06amL8FwT_A.jpeg" /></figure><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=8ef45bb31f23" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
        </item>
    </channel>
</rss>