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        <title><![CDATA[Stories by Mario F. Benito on Medium]]></title>
        <description><![CDATA[Stories by Mario F. Benito on Medium]]></description>
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            <title>Stories by Mario F. Benito on Medium</title>
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            <title><![CDATA[Los adoradores del dinero]]></title>
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            <dc:creator><![CDATA[Mario F. Benito]]></dc:creator>
            <pubDate>Thu, 06 Nov 2025 19:02:23 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2025-11-06T19:02:23.067Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<p>El dinero es un ente multiforme formado por billones de partículas que, juntas, configuran un monstruo poderoso, como aquel enjambre malvado que se recomponía una y otra vez cuando disparaban contra su gigantesca y amenazadora forma cambiante. Como esos dragones luminosos formados por miles de drones en noches de fiesta sólo que cambiando las luces por armas para bombardear ciudades llenas de civiles.</p><p>Por eso quiere estar junto, el dinero, no le gustan los repartos y premia a quienes hacen todo lo posible para contentarlo luchando a brazo partido para su ansiada reunificación. Son los adores del dinero, claro, como habrán imaginado. No puede haber muchos, precisamente para que no tenga lugar el temido reparto. Y es que el dinero todo junto es poderoso, es el monstruo, mucho más poderoso que quien lo tiene; imaginen el monstruo descompuesto en porciones pequeñitas, que es cuando el poder pasa a todo el conjunto de quienes se reparte las porciones.</p><p>Y eso no puede ser. Y eso no lo voy a consentir, proclama el diablo ante sus adoradores, postrados a sus pies de papel, de metal, de apuntes bancarios o de píxeles encadenados en bloques y codificados con criptografía avanzada. Les hace creer que los poderosos son ellos, el dinero a sus adoradores. Es una de las recompensas. La otra es que disfruten un poco de él, porque si empiezan a disfrutar mucho y se olvidan del propósito principal, a separarlo en definitiva, el dinero se revolverá contra quien comete el pecado de la prodigalidad y escapará de sus manos todo lo deprisa que pueda para volver a reunirse en un todo bajo la custodia de otro adorador que tenga como obsesión y fin último en su vida el dinero, no gastarlo.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*tXHvfGagvv13xmATJ6We9Q.jpeg" /></figure><p>Se habrán dado cuenta que el dinero, esa forma que adopta el diablo en el mundo terrenal, se comporta como un dios monoteísta que exige fidelidad plena y que no ames a ningún otro dios por encima de cualquier otra circunstancia. Ni siquiera al Dios verdadero, si es que crees en él, que es cuando existe. O ese Dios o yo, exige el dinero a los adoradores del dinero.</p><p>Es una exigencia incondicional, total, absoluta. Que debe pasar por encima de cadáveres, del amor a tus seres queridos, a la humanidad, por encima de genocidios, de padres, de madres y de hijos. Sólo te permitirá un amor, a él, cegado por el ansia de poder hasta el punto de no darse cuenta de que cuando consiga por fin estar todo junto en un solo engendro dejará de tener adoradores, no existirán, y por consiguiente, el propio dinero dejará de existir.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=e9729499a3d6" width="1" height="1" alt=""><hr><p><a href="https://medium.com/pixeladas-a/los-adoradores-del-dinero-e9729499a3d6">Los adoradores del dinero</a> was originally published in <a href="https://medium.com/pixeladas-a">Pixeladas 0.0</a> on Medium, where people are continuing the conversation by highlighting and responding to this story.</p>]]></content:encoded>
        </item>
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            <title><![CDATA[Interfaces]]></title>
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            <category><![CDATA[comunicación]]></category>
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            <category><![CDATA[interfaces]]></category>
            <category><![CDATA[diseño-web]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Mario F. Benito]]></dc:creator>
            <pubDate>Wed, 04 Jul 2018 17:28:51 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2018-07-04T17:28:51.335Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*GQdJAkQWO2Ck7UPMZnSV9Q.jpeg" /></figure><h4>‘Las leyes de la interfaz’ (2018), Carlos A. Scolari</h4><p>Programar una conferencia sobre interfaces — o sobre lo que sea — una tarde en la que se juega un partido del Mundial de fútbol en el que participa la selección de tu país posiblemente no sea la mejor idea.</p><p>No se diseñó bien el momento de la interacción porque una conferencia es también una interfaz según el concepto amplio que del término maneja Scolari, el conferenciante. No fue una buena idea, o sí. Porque cuando el entorno se convierte involuntariamente en algo más íntimo, el intercambio de información es mucho más rico y el usuario puede disfrutar de aspectos que el diseñador de la interfaz no pudo imaginar. Como sucede con las interfaces digitales, y en realidad con todas, tal y como cuenta el libro <a href="http://www.gedisa.com/gacetilla.aspx?cod=000136"><em>Las leyes de la interfaz</em></a> que su autor,<strong> </strong><a href="https://twitter.com/cscolari"><strong>Carlos A. Scolari,</strong></a> presentó la semana pasada ante un reducido y afortunado grupo de asistentes en el privilegiado espacio del <a href="https://www.medialab-prado.es/"><strong>MediaLab-Prado.</strong></a> Otra interfaz, aunque ésa es otra historia.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*s0C2Flzp309zrnRKySXiRw.jpeg" /><figcaption>Auditorio del MediaLab-Prado de Madrid antes de que comenzase la presentación del libro ‘Las leyes de la interfaz’ a cargo de su autor. Evidentemente, asistimos algunos más de los que pueden verse en la imagen…</figcaption></figure><p>Lo interesante de Scolari es que se adscribe a una corriente teórica que va más allá del concepto restringido de “interfaz”. Que es el primero que nos viene a la cabeza cuando al oír esta palabra establecemos una conexión entre ese concepto y el ordenador; con los botoncitos en los que pinchamos en cualquier software; con los colores y formas en los que se organizan lo que se puede hacer en un programa informático; la forma de una red social o de cualquier página web; un sistema operativo…</p><p>Pero para este profesor universitario de Comunicación en la Pompeu Fabra de Barcelona, que trabajó también durante el cambio de siglo como diseñador de medios digitales, la interfaz es un concepto amplio “en el que se establecen conexiones entre tecnología, seres humanos y sociedades”, y que aborda desde una perspectiva que podríamos denominar “biológica”. En esta relación con la biología, Scolari habla pues de “evolución” — en el sentido de los estudios clásicos de la sociología y la antropología que inició Spencer a finales del siglo XIX, entre los que hay que mencionar la que posiblemente sea la primera definición científica del término de Cultura por Edward B. Tylor, ya saben, aquel famoso “ ese todo complejo que incluye conocimientos, creencias, arte, moral, costumbres, y todas las demás capacidades y hábitos adquiridos por el hombre como miembro de una sociedad…” (Tylor, 1871; citado por ejemplo en Khan, J.S., ‘El concepto de cultura: textos fundamentales”, 1975: 29) — , y habla Scolari de “ecología”, “ecosistemas”, “metabolismo”, “mutación”, “extinción” o“adaptación”, de que “las interfaces se relacionan”, “se piensan entre sí”, “las interfaces simulan lo que no pueden hacer”, “dialogan”… investigándolas, pues, como si de organismos vivos se tratara.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*aITjSeA8w0xso30UW0zJbw.jpeg" /><figcaption><strong>Carlos A. Scolari</strong> durante su conferencia sobre ‘Las leyes de la interfaz’ en el MediaLab-Prado de Madrid (25–6–2018).</figcaption></figure><p>Su libro comienza hablando de libros, de los libros que dieron lugar a su libro en un ejercicio de honestidad intelectual no muy frecuente. Textos de autores que son ya referencia en los estudios de Comunicación como <a href="https://twitter.com/plevy"><strong>Pierre Lévy</strong></a> y su <em>Tecnología de la inteligencia</em> (1992) desarrollada después en el campo de la cibercultura por él mismo con el concepto de <a href="https://ciudadanosconstituyentes.files.wordpress.com/2016/05/lc3a9vy-pierre-inteligencia-colectiva-por-una-antropologc3ada-del-ciberespacio-2004.pdf">“inteligencia colectiva”;</a> del ensayo de 1990 del que fuera editor de la revista <a href="https://www.wired.com/"><em>Wired </em></a>(algo más que una revista, en realidad, casi una escuela de pensamiento) <a href="https://twitter.com/kevin2kelly"><strong>Kevin Kelly</strong></a><strong>,</strong> titulado <a href="https://books.google.es/books/about/Out_of_Control.html?id=mGZfZKtsxtwC&amp;redir_esc=y"><em>Out of Control: The New Biology of Machines, Social Systems, and the Economic World</em></a><em>;</em> de <strong>McLuhan,</strong> claro, con dos de los que él considera textos fundamentales: <em>Laws of Media. The new Science</em> (1992), escrito junto a su hijo Eric, y <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Understanding_Media"><em>Understanding Media: The Extensions of Man</em></a><em> </em>(1964), un clásico. Además, completa sus referencias fundamentales con un libro de diseño que también se ha convertido ya en una referencia desde su publicación en 2006, <em>Las leyes de la simplicidad, </em>del ingeniero de software y diseñador anglo-japonés <strong>John Maeda,</strong> y del que comparto la apreciación de Scolari: “una joya para diseñadores que todo investigador de los medios y la tecnología debería leer”.</p><p>En este primer grupo de autores y textos con los que abre Scolari su libro no figura <a href="http://manovich.net/"><strong>Lev Manovich</strong>,</a> un autor que por mi parte considero imprescindible si hablamos de interfaces, y en realidad sobre todo lo relativo a lo que está sucediendo con los medios de comunicación, aunque es cierto que sí lo cita más adelante y que también en la presentación del libro recomendó muy mucho su obra de 2014 <a href="https://www.academia.edu/7425153/2014_-_El_software_toma_el_mando_traducci%C3%B3n_a_Lev_Manovich_"><em>El software toma el mando</em></a>. Yo me permito añadir una obra esencial de este autor ruso-norteamericano, ingeniero informático y diseñador también, sin olvidar su importantísima labor como teórico, como es <a href="https://books.google.es/books/about/El_lenguaje_de_los_nuevos_medios_de_comu.html?hl=es&amp;id=jXK7R0hh_aYC"><em>El lenguaje de los nuevos medios de comunicación. La imagen en la era digital</em></a> (2005[2001 en su versión original en inglés]). Para Manovich ni la digitalización, ni la (mayor o menor) interactividad son lo que caracterizan a lo que él lama “nuevos medios”: “La más fundamental de las cualidades de los nuevos medios, que carece de precedente histórico, es la programabilidad” (2005: 96). De ahí la importancia que concede a las interfaces, que él inscribe en lo que denomina una “teoría del software”, y que en los nuevos medios se sitúan en el epicentro de la mediación cultural. Algo que nunca es neutral:</p><blockquote>“Toda la cultura, pasada y presente acaba siendo filtrada por el ordenador, y por esa determinada interfaz con la que se comunica con el hombre. En términos semióticos, la interfaz del ordenador actúa como un código que transporta mensajes culturales en una diversidad de soportes (…). En la comunicación cultural, <strong>pocas veces un código se limita a ser un mecanismo neutral de transporte,</strong> sino que suele afectar a los mensajes que se transmiten con su ayuda (…). La interfaz moldea la manera en que el usuario concibe el propio ordenador. Y determina también el modo en que piensa en cualquier objeto mediático al que accede a través del ordenador” (Manovich, 2005: 113).</blockquote><p>El núcleo de la conferencia de Scolari fueron, evidentemente, sus “leyes de las interfaces”. Unas leyes que derivan de su mencionada concepción abierta y “evolutiva” de la interfaz, ese “lugar donde los actores tecnológicos y humanos establecen conexiones e interactúan en una red” (Scolari, 2018: 55). Prueba de la apertura del concepto es que el término de interfaz es nada menos que de 1892 cuando el físico irlandés Bottomley lo aplicó para las membranas que separan líquidos entre los que se producen los fenómenos de la ósmosis, como nos explicó en su conferencia. Algo que separa pero que deja pasar, que filtra. Tan amplio el concepto como que cita a McLuhan con su idea de que el Renacimiento fue “una interfaz entre la Edad Media y la Edad Moderna”, hasta llegar al nacimiento del término “interfaz de usuario” que comienza en 1984 con la llegada del Mac y su metáfora del escritorio, copiada después por Windows en 1995. Metáforas (y Scolari menciona a Lakoff, claro, imprescindibles sus <em>Metáforas de la vida cotidiana,</em> 1995; aunque también sería oportuno hacerlo con <em>Las metáforas vivas</em> de Ricoeur, de 1975), porque no en vano las leyes de Scolari son metáforas.</p><p>La primera de ellas dice que <strong>“la interfaz es el lugar de la interacción”,</strong> un espacio, una “metáfora que contiene al resto de las metáforas” (por eso la define como la primera ley, porque unas derivan de otras), “un espacio donde podemos manipular instrumentos, recibir información de las superficies y establecer conversaciones” (p. 29). La segunda ley dice: <strong>“Las interfaces no son transparentes”,</strong> y es que un diseño puede parecerlo, de hecho se dice que los mejores diseños (como las mejores metáforas, según Borges) son aquellos que no pasan inadvertidos, pero en realidad son algo dinámico entre el usuario y el diseñador que resulta complicado de analizar si se consideran tan sólo “herramientas”, otra metáfora. Tercera ley: <strong>“Las interfaces conforman un ecosistema”.</strong> Y es aquí donde se despliega toda la mencionada batería de metáforas biológicas relativas a la interacción, donde “las interfaces dialogan entre sí” y donde Scolari nos dice que “dentro de una interfaz siempre hay otra, en escalas fractales”.</p><p>Según la cuarta ley <strong>“las interfaces evolucionan”,</strong> a fin de cuentas las estamos tratando como organismos vivos y tampoco parece sensato negar a estas alturas la teoría de la evolución (aunque Scolari entra en algunos problemas relacionados con “explosiones tecnocámbricas”). La quinta ley dice que <strong>“las interfaces coevolucionan con sus usuarios”,</strong> un capítulo fundamental en el que se detalla cómo los usuarios aprenden a utilizar interfaces (“no hubiéramos sabido utilizar las páginas webs actuales cuando comenzó internet”), cómo se reconfigura nuestro cerebro con la tecnología y cómo a su vez las propias interfaces se adaptan al uso que nosotros hacemos de ellas, en muchas ocasiones distinto para el que fueron diseñadas. Es la metáfora de la interfaz cómo herramienta en su máxima expresión, de cómo las herramientas cambian al humano que las inventa haciendo que a su vez las desarrolle aún más en un proceso dialéctico coevolutivo.</p><p><strong>“Las interfaces no se extinguen, se transforman”</strong> nos dice la sexta ley, equiparándolas más o menos al principio clásico sobre la energía. Y es que siempre hay elementos de algunas interfaces que perdurarán y pasarán de unas a otras. Scolari alude como ejemplo paradigmático a Twitter, cuya interfaz califica “como una lista”, y las listas tienen miles de años de antigüedad porque están ya en las tablillas de arcillas sumerias de escritura cuneiforme. La séptima ley establece que <strong>“si una interfaz no puede hacer algo, lo simulará”,</strong> y en este capítulo su autor habla de trenes de vapor disfrazados de aviones para aparentar así la velocidad que no tenían. También nos habla de periódicos en un apartado bastante discutible, y que por ello desarrollaré más adelante. La octava ley es: <strong>“Las interfaces están sometidas a las leyes de la complejidad”,</strong> donde volvemos a los paradigmas biológicos de la ecología, e incluso del metabolismo dentro de las metáforas de los organismos vivos.</p><p>Muy interesante y provocador (la relación es directa, suele serlo) resulta el enunciado de la novena ley: <strong>“El diseño y uso de una interfaz son prácticas políticas”.</strong> Interesante porque la idea fuerza que subyace es que “la interfaz es el campo de batalla de un conflicto en el que se enfrentan la estrategia del diseñador y las tácticas de los usuarios” (p. 146). Y en este campo de batalla si vemos a los partidos políticos, el sistema político en general, o el sistema educativo, como interfaces, siempre podremos tener la opción de “rediseñarlos” para hacerlos operativos, eficaces y útiles a la sociedad del siglo XXI. Finalmente, la décima ley establece que <strong>“la interfaz es el lugar de la innovación”.</strong></p><p>Es muy difícil intentar resumir este libro. Si quisiéramos subrayar lo importante de<em> Las leyes de la interfaz </em>de Scolari habría que subrayarlo prácticamente entero porque su autor ha condensado en menos de 200 páginas lo mucho que sabe y, posiblemente, <a href="https://modernclicks.wordpress.com/textos/">lo mucho que ha escrito antes sobre diseño, tecnología y comunicación.</a> Me temo, eso sí, que no nos vamos a poner de acuerdo sobre su afirmación de que “los diarios ya no son diarios: se han convertido en páginas web impresas” (Scolari, 2018: 121) cuando lo pone como un ejemplo sobre su sexta ley de la “simulación”.</p><h3>Mario Benito on Twitter</h3><p>MUY discutible la afirmación de @cscolari en su interesante libro &#39;Las leyes de la interfaz&#39; de que &quot;las publicaciones en papel han modificado su estilo gráfico para asemejarse a las páginas web y adaptarse a los hábitos de lectura de las nuevas generaciones&quot; (p. 121)</p><h3>Mario Benito on Twitter</h3><p>No comparto en absoluto que &quot;los diarios ya no son diarios: se han convertido en páginas web impresas&quot; (Scolari, 2018: 121).</p><h3>Mario Benito on Twitter</h3><p>Las características que enumera @cscolari (textos breves y fragmentados, iconos para identificar secciones, o proliferación de infografías), las empezamos a utilizar en el #DiseñoPeriodístico ANTES de la aparición de la web</p><h3>Javier Vidal on Twitter</h3><p>@mario_benito @cscolari Y recuerda cómo eran las webs cuando surgieron. No eran el objeto multimedia que pueden ser hoy. Eran un chorro de texto torpísimamente dispuesto, con enormes limitaciones topográficas... como muchas todavía hoy... 😂😂</p><h3>Carlos A. Scolari on Twitter</h3><p>@jvidtej @mario_benito Las primeras webs copiaban a los diarios (McLuhan: &quot;el contenido de un nuevo medio es un viejo medio&quot;); ahora los diarios copian a las webs (&quot;el contenido de un viejo medio es un nuevo medio&quot;).</p><h3>Mario Benito on Twitter</h3><p>@cscolari @jvidtej es una reflexión interesante, como ya he reconocido. Pero el ejemplo de los periódicos no sirve. Sabemos que no podemos ser páginas web y se están intentando otros caminos distintos. De ahí las páginas que he enlazado</p><h3>Carlos A. Scolari on Twitter</h3><p>@mario_benito @jvidtej Estoy de acuerdo en que los diarios buscan &quot;hacer algo&quot; a nivel gráfico para sobrevivir en una ecología sobrepoblada de oferta informacional digital. Recuperar modelos constructivistas es un opción y sería un gesto muy mcluhaniano. @elmundoes puede estar abriendo un camino.</p><h3>Ramón Salaverría on Twitter</h3><p>@cscolari @mario_benito @jvidtej @elmundoes Hay un poco de todo: periódicos que parecen webs, webs que parecen periódicos, periódicos que son un despropósito y webs, muchas, que lo son aún más. Y luego hay excelentes periódicos y webs que se ajustan a lo que uno espera de ellos.</p><p>El principio que enuncia, basado en una (de las muchas) sentencias de McLuhan — ¿hablaría también en su vida real el hombre más citado en la historia de la comunicación pronunciando sólo frases rotundas? — acerca de que “el contenido de un nuevo medio es un viejo medio” es interesante y seguramente cierto. Cuando se crea una nueva interfaz intenta emular lo que se hacía hasta ese momento en ese mismo campo (los primeros libros incunables intentan imitar a los manuscritos en un principio, los coches a los coches de caballos, o el cine al teatro…), hasta que llega un momento en el que los nuevos logran desarrollar un lenguaje propio, una interfaz, y es entonces cuando son los viejos medios los que intentan emular a los nuevos para no desaparecer. Pero aquí, Scolari lo ilustra con un ejemplo que, según mi experiencia profesional, es equivocado.</p><p>“Las publicaciones en papel han modificado su estilo gráfico para asemejarse a las páginas webs”, afirma el autor, “y, de esta forma adaptarse a los hábitos de lectura de las nuevas generaciones. En estas publicaciones los artículos tienden a ser más breves, pequeños iconos identifican las diferentes secciones, proliferan las infografías…” (…) es sólo una publicación en papel que simula un entorno interactivo e hipertextual” (p. 121). Es una idea atractiva, pero que no se corresponde con la práctica real de lo que ha sucedido en los diarios, fundamentalmente en su diseño periodístico en el que llevo trabajando casi treinta años, y sobre el que llevo escribiendo, leyendo y reflexionando algunos menos.</p><p>Es cierto que todos estos elementos que menciona Scolari se “han modificado” pero no como consecuencia del desarrollo de las páginas web, porque sucedieron bastante tiempo antes. En un <a href="http://www.encajabaja.com/2012/09/usa-today-today-1-el-papel-del-papel.html">artículo publicado en <em>encajabaja</em></a> en 2012 ya expliqué cómo el diario norteamericano <em>USA Today</em> inició, equivocadamente según mi punto de vista, este tipo de diseño en 1982, cuando ni siquiera habíamos oído hablar de internet, para competir… ¡con la televisión! Textos breves, uso del color, iconos identificativos, mucha imagen, gran despliegue de infografía… Todo lo que Scolari atribuye a la supuesta “emulación” que los diarios estarían haciendo ahora de las páginas web. Lo cierto es que, precisamente en lo relativo al diseño periodístico, todavía el diseño web está lejos de alcanzar la excelencia de lo que podemos ver en los últimos tiempos en el papel. <strong>Ricardo Curtis,</strong> director de arte del diario <em>El Sol</em> y creador de varios diseños en distintos periódicos de España en las últimas décadas, terminó una <a href="http://www.encajabaja.com/2017/03/segunda-jornada.html">conferencia</a> en la que tuve el honor de poder acompañarle el año pasado en la Universidad CEU de Madrid con la triste reflexión de que “los periódicos van a desaparecer cuando mejores son”.</p><p>Sería absurdo pretender ser una web impresa, o creer que ninguna “nueva generación” va a leer periódicos en papel porque su diseño quiera imitar al de una web. Y los responsables de los periódicos, especialmente sus diseñadores, lo saben. Ya resultó un error intentar “parecerse” a la televisión, como he comentado. En este sentido, son muy elocuentes las palabras del periodista <strong>Enric González</strong> cuando en una <a href="http://www.encajabaja.com/2009/11/sentido-comun.html">memorable entrevista</a> de hace ya casi diez años comentó aquello de que “¿a quién se le ocurrió que teníamos que hacer periódicos para quienes no son lectores, para aquellos a los que no les gusta leer?”</p><p>Lo que está sucediendo en las grandes empresas de medios en lo relativo a sus interfaces de diseño, y hablo desde la experiencia profesional, tiene posiblemente más que ver con la “ley de la complejidad y el caos” (ley octava), la “innovación” constante (ley décima), con que “las interfaces no se extinguen sino que se transforman” (ley sexta) e incluso con la “falta de transparencia” (ley segunda) y hasta con que “el diseño de una interfaz es una práctica política” (ley novena). En las últimas décadas se ha estado librando lo que podríamos denominar una batalla entre tecnólogos y periodistas por el control, más que de los contenidos publicados, de la gestión empresarial y del diseño de las interfaces, lo que prueba la importancia crucial de estas últimas.</p><p>Los soportes digitales e impresos se han estado diseñando por separado, lo que a mi juicio es un inmenso error, principalmente por el desaprovechamiento del capital humano y de la experiencia acumulada en lo relativo al diseño periodístico. El diseño periodístico es una especialización del periodismo más que del diseño gráfico en sí, del que evidentemente toma sus principios, elementos y lenguaje para hacer periodismo, no para adornar noticias. Esta mencionada batalla entre tecnólogos y periodistas lo ha sido más por el poder que por el bien del producto periodístico — qué otro motivo ha habido nunca para la guerra — . No importaba cuál era la mejor estrategia de diseño sino quién la llevaba a cabo, quién decidía. En esa estrategia una de las principales armas consiste en desacreditar cualquier propuesta que venga de la parte contraria, con independencia de su validez, motivo por el cual el diseño periodístico impreso ha seguido su propio camino y el diseño web el suyo. “Eso que me propones es del papel, eso es antiguo”, suele ser uno de los ‘argumentos’ habituales de informáticos sin ningún conocimiento en comunicación, periodismo o diseño… que en ocasiones están al frente de departamentos de diseño periodístico digital.</p><p>Evidentemente, el camino intermedio en el que tecnólogos y periodistas colaboren en esta labor multidisciplinar que es el desarrollo de las interfaces periodísticas parece el más adecuado (“si las interfaces pueden ser [re]diseñadas, entonces podemos recuperar el conocimiento acumulado en más de un siglo de cultura del diseño y aplicarlo para mejorar todo tipo de ‘lugares de interacción’”, escribe Scolari [pág. 153], cuando resume su ley novena que enuncia que “el diseño y uso de una interfaz son prácticas políticas”), pero aquí entra otro de los condicionantes de la batalla: el dinero. Hablaba hace unas líneas de la gestión y hay que hablar también de empresas con graves problemas financieros e ingresos decrecientes. Si una de las partes de la contienda toma el control empresarial o consigue convencer a los gestores de que su propuesta es mucho más económica… la batalla está prácticamente ganada. Y la guerra perdida. Habrán vencido en la batalla dentro de su empresa y perderán la guerra que se libra en el ecosistema de los medios porque sólo se puede ganar, si es que se puede, peleando juntos tecnología y periodismo.</p><p>Lo que hacen actualmente quienes diseñan los diarios impresos — equipos altamente profesionales de periodistas especializados en diseño periodístico que deberían diseñar también sus páginas web junto a desarrolladores informáticos — no es querer parecerse a las páginas web sino buscar nuevas formas, intentar ser más eficaces para comunicar visualmente en el papel. Periodismo visual que sólo pueda hacerse en ese soporte, utilizando todas las posibilidades expresivas del medio impreso como valor añadido. Es posible que sea en vano, aunque el intento es apasionante.</p><p>Esto es un reportaje sobre sobre la película <em>Psicosis</em> de Alfred Hitchcock, publicado el mes pasado en las páginas impresas del diario <em>El Mundo</em> de Madrid:</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*44F0aXaxeg-cUb1Do1Wb8Q.jpeg" /><figcaption>Reportaje sobre la película ‘Psicosis’ de Alfred Hitchcock, publicado el mes pasado (10–06–2018) en as páginas de Cultura de la sección diaria denominada ‘Papel’. No son páginas especiales de un suplemento, sino un ejemplo del día a día de lo que lleva a cabo el equipo de diseño del diario dirigido por el periodista y diseñador periodístico <a href="https://twitter.com/rodrigosansan"><strong>Rodrigo Sánchez. </strong></a>Periodismo visual impreso que narra con la estructura de las páginas la importancia de la fragmentación de los planos de la mítica escena de la ducha de la película.</figcaption></figure><p>… y la manera en la que se <a href="http://www.elmundo.es/papel/cultura/2018/06/10/5b1bb197468aeb45088b4626.html">publicó en la web</a>:</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*4jsyF5miKSyw9XtmHD-Jjg.jpeg" /></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*vG1sVPqUwSxhDk7CRqSSGg.jpeg" /></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/740/1*oWFFeu9d_2D2Z9OmLIT7yA.jpeg" /></figure><p>Nada que ver, ¿verdad? El soporte del papel aprovechando al máximo sus posibilidades en lo relativo al diseño periodístico y en función de los contenidos (que son exactamente los mismos en impreso y en digital), y la web incluyendo aquellos elementos como el vídeo imposibles para el papel, pero muy lejos todavía de las posibilidades de edición y el periodismo visual que posiblemente — con toda seguridad — , se desarrollarán en el entorno digital periodístico.</p><p>Algunos ejemplos más de páginas impresas en las páginas diarias de este periódico, uno de los que más está intentando desarrollar, con valentía, todo el potencial del soporte impreso. Por ejemplo como soporte puro de lectura, aún por delante de las pantallas:</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*cCZ4xTkOwUh3a78dA6FkKA.jpeg" /></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*9M41Y4we1ES9_BjwkSUisg.jpeg" /></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*PcNoZLXuJghNmxb67ALUOQ.jpeg" /></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*HgrOTHopWpACx_Y7TAEXXQ.jpeg" /><figcaption>Publicación del texto íntegro de ‘Inconsolable’, texto reflexivo y profundo del filósofo <strong>Javier Gomá</strong> tras la muerte de su padre, publicado el domingo 24 de julio de 2016. Siete páginas completas, cuatro de ellas únicamente con caracteres de texto, la portada, y una doble final con tres imágenes minúsculas. Muy arriesgado. No se publicó en la web y los suscriptores de Orbyt (plataforma en la que se puede descargar el periódico en formato pdf, pueden tenerlo en una larga tira de texto de una sola columna… al más puro estilo de los sitios digitales).</figcaption></figure><p>O la manera de llevar más allá una entrevista:</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/819/1*fm9MQ0a73mLiHdHCOaobrQ.jpeg" /></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*cYa-CKxHlxesPs5bXwv2jA.jpeg" /><figcaption><a href="http://www.elmundo.es/papel/cultura/2018/04/02/5abfa386468aebc9138b45b4.html">La versión web</a>… efectivamente, como la están imaginando.</figcaption></figure><p>O un amplio reportaje publicado <strong>esta misma semana</strong> sobre la denominada ‘Generación Z’:</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*WirQFQXYLvnY3zi_OeH8vg.jpeg" /></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*jrM1jB46BAB5vWMnoo0vww.jpeg" /></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*lsVq4yNgwQzc6tynQ7fATQ.jpeg" /></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*Zz8wpzB6vlQLkr4kFAvU8g.jpeg" /></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*3ZNmGyGfIuj9Gn92Yz-53w.jpeg" /></figure><p>… que, en esta ocasión, <a href="http://lab.elmundo.es/generacion-z/index.html">sí tiene en su versión web un diseño especial.</a> Aunque, como pueden comprobar fácilmente, nada tiene que ver con su puesta en página en papel (ni en los elementos que se utilizan, porque la web aprovecha muy eficazmente el potencial del vídeo en este gran reportaje, ni en el tratamiento tipográfico, edición de imágenes, color o estructura de la información):</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/714/1*6tG4kxBDPMaX5hfjpzTaRg.jpeg" /></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/681/1*zbq9PV3zMIKKgxhdYbhCNA.jpeg" /></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/678/1*vGtgPYh-wQVowdn71qbklw.jpeg" /></figure><p>Es imposible afirmar, con datos objetivos, que los diarios estén suplantando en su diseño a las páginas webs, aunque es cierto que existen innumerables casos, casi tantos como diarios, como bien apuntó en el mencionado debate en Twitter el profesor de la Universidad de Navarra y director del <a href="http://www.unav.edu/web/digital-studies/">Center for Internet Studies and Digital Life</a> <a href="https://www.unav.edu/web/facultad-de-comunicacion/ramon-salaverria"><strong>Ramón Salaverría,</strong></a> auténtica referencia internacional en lo que al periodismo digital se refiere (<a href="https://twitter.com/rsalaverria">síganle</a> si no lo hacen ya). Pero los ejemplos mostrados son más que elocuentes, y en mi opinión en los casos en los que no se han realizado apuestas por innovar en el papel, que desgraciadamente son los más frecuentes, los periódicos sencillamente siguen haciendo exactamente lo mismo que hacían antes. Ni siquiera suplantan, lo que no dejaría de resultar interesante.</p><p>¿Supone este punto de vista discordante que el libro analizado no tenga validez para mí? En absoluto. Todo lo contrario. Creo que ha quedado claro a lo largo del artículo el enorme interés de las reflexiones de Scolari sobre las interfaces, fruto sin duda de muchos años de estudio, de lecturas y de escritura sobre ello, así como su inteligente forma de abordarlo. No es un manual práctico el libro de Scolari… Ni falta que hace; para “tutoriales” ya tenemos YouTube, sin ningún cariz peyorativo, porque la plataforma de vídeos es excelente para ello. Que levante la mano quien no lo haya utilizado para este fin en alguna ocasión, especialmente quienes nos dedicamos al diseño de cualquier interfaz, líquida o sólida, digital o analógica, o para cualquiera que haya necesitado saber cómo usar un programa, una interfaz, que somos casi todos también.</p><p>Es saber teórico <em>Las leyes de la interfaz,</em> reflexión sobre la tecnología, tan necesario y tan denostado por esa gran — y equivocada — mayoría de alumnos que demandan más “asignaturas prácticas” a las universidades. Se quejan, por ejemplo, de que en las Facultades de Periodismo nadie les haya enseñado a utilizar <a href="https://www.adobe.com/es/products/indesign.html?sdid=8DN85NTQ&amp;mv=search&amp;s_kwcid=AL!3085!3!276498269667!e!!g!!in%20design&amp;ef_id=Wu3DTQAAAH_Oy1dN:20180704163345:s">InDesign</a> (el software de la empresa Adobe para diseño gráfico), sin darse cuenta de que eso da lo mismo (además de que no suele ser cierto). Porque en lo relativo al diseño lo importante no es saber cómo pintar un objeto de un color u otro, o aplicar una tipografía, sino saber por qué utilizar uno u otro, una u otra. Que da igual cómo que se crea una caja para incluir en ella elementos gráficos, o de texto, y cómo se mueve o modifica (eso se aprende en un manual, en el mencionado YouTube o te le cuenta el compañero de al lado en el trabajo, siempre que sea un buen compañero) ya que lo esencial es saber disponer ese elemento en el espacio disponible. Y por qué. Reflexionar sobre ello. Aprender qué hicieron otros y cómo evolucionó esa forma de colocar objetos. Conocer todas las reglas para después romperlas como dijimos, si es preciso. Saber teórico que se (debe) aprender en la Universidad (sin que ello se oponga al “rediseño de la interfaz educativa” de la que habla Scolari), y su aplicación práctica que se (debe) aprender después en el ámbito profesional. Ya saben, aquello de que se aprende a trabajar trabajando. No busquen pues un manual práctico al uso en este libro porque sólo van a encontrar saber acumulado sobre interfaces. ¿Hay algo más práctico?</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/450/1*6cY5AFvdO6aTL_p-RW3hmw.jpeg" /></figure><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=2f020656fde2" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
        </item>
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            <title><![CDATA[Un intento (sincero) por entender a ‘elrubius’]]></title>
            <link>https://medium.com/pixeladas-a/un-intento-sincero-por-entender-a-elrubius-c97d139c633?source=rss-92a4908f89ae------2</link>
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            <category><![CDATA[youtuber]]></category>
            <category><![CDATA[twitter]]></category>
            <category><![CDATA[internet]]></category>
            <category><![CDATA[medios-de-comunicacion]]></category>
            <category><![CDATA[youtube]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Mario F. Benito]]></dc:creator>
            <pubDate>Wed, 19 Jul 2017 10:43:43 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2021-01-19T21:07:31.997Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*CRVauNvvXruOmSueHItQhQ.jpeg" /></figure><p><strong>La primera vez</strong> que vi a <em>elrubius</em> — “junto siempre” — fue en la Feria del Libro de Madrid en junio de 2014. Bueno, no le vi. Había tanta gente congregada en torno a la caseta que resultaba imposible verlo. Mi hijo pequeño, que tenía entonces 12 años y que ahora es un <a href="https://www.youtube.com/channel/UChz-0h2X7Qm6rkp32NCiK9g"><em>youtuber </em>en ciernes,</a> me gritaba emocionado “¡el rubius — en el lenguaje hablado no se distingue entre palabras juntas o separadas, suelen estar todas juntas —, ahí está el rubius”!</p><p>— ¿Quién?</p><p>Lo cierto es que llevo más de 30 años yendo a la Feria del Libro de Madrid, mi ciudad. Voy siempre desde que me acuerdo. Todos los años. He visto, sin formar nunca parte de ninguna, las colas de lectores de los buenos tiempos de <strong>Gala,</strong> de <strong>Pérez-Reverte</strong> —quien ganaba en tamaño de cola edición tras edición de la Feria humillando a sus rivales y que incluso en esta primavera de 2017 ha disfrutado de una especie de tenderete especial parecido a una jaima en el que recibía de pie, apoyado el codo en una mesita alta y luciendo una amable sonrisa, a sus devotos lectores quienes tenían además el privilegio, tras las horas de cola, de poderse hacer una fotografía con el maestro— , he visto las filas de fans de muchos grandes escritores y de bestselleros de turno, decía, incluso de estrellas de la televisión que sacaban libro aprovechando la fama… pero nada parecido a lo que había allí congregado aquella tarde. Cientos, miles de niños, de preadolescentes como mi hijo, guardias de seguridad… No le vi. Lo intenté porque si la curiosidad mató al gato yo estoy en peligro permanente de muerte, pero fue en vano. Esa misma curiosidad hizo el resto y busqué quién era. Vi lo que hacía, ¡y me quedé perplejo! ¡¿Esto es <em>elrubius</em>?! ¡¿Cómo es posible que tenga éxito esto?! ¿Por qué?</p><p><strong>La segunda ocasión</strong> fue aquella famosa entrevista de <strong>Risto Mejide</strong> en televisión donde aquel marciano de los vídeos estrambóticos se mostró por primera vez como cualquier de nosotros. “Soy un chico normal (...) Gente normal como yo.” Como cualquier joven vulnerable que todos somos o hemos sido. Las risotadas de sus clips se tornaron incluso en lágrimas aparentemente sinceras cuando nos contaba “lo mal que lo he pasado”, todas esas cosas “que nadie sabe”. Fue una entrevista a <strong>Rubén Doblas</strong> más que a <em>elrubius </em>y me pareció un tipo interesante, inteligente, y más interesante aún, por lo enigmático, el hecho de que grabara aquellas auténticas paridas en vídeo y lo subiera a internet ¡con un éxito superior al de cualquier medio de comunicación o al de la mayor parte incluso del cine comercial o de la propia televisión! ¿Por qué triunfa esto? ¿Por qué?</p><p>— No me entienden porque yo hago humor de internet.<br> — ¿Humor de internet? ¿Cómo es el humor de internet?<br> — Es estúpido y aleatorio… No sé…</p><iframe src="https://cdn.embedly.com/widgets/media.html?src=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fembed%2FHwm3Fp94QYs%3Ffeature%3Doembed&amp;url=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3DHwm3Fp94QYs&amp;image=https%3A%2F%2Fi.ytimg.com%2Fvi%2FHwm3Fp94QYs%2Fhqdefault.jpg&amp;key=d04bfffea46d4aeda930ec88cc64b87c&amp;type=text%2Fhtml&amp;schema=youtube" width="854" height="480" frameborder="0" scrolling="no"><a href="https://medium.com/media/ab7a4cee218924fc8d25f55cb177cc0f/href">https://medium.com/media/ab7a4cee218924fc8d25f55cb177cc0f/href</a></iframe><p><strong>Mi tercer ‘encuentro’</strong> con <em>elrubius</em> — recuerden “siempre junto” — fue a través de palabras escritas en <a href="http://www.elmundo.es/papel/todologia/2016/02/07/56b48121e2704e97208b456c.html">la entrevista que le hizo el periodista <strong>Pedro Simón</strong> para <em>Papel</em></a><em>,</em> la revista dominical del periódico <em>El Mundo</em>, en el que he trabajado durante ‘algunos’ años. También una gran entrevista que, sin embargo, el entrevistado rechazó después posiblemente porque lo suyo es el lenguaje audiovisual, no el escrito — “no leo demasiado, la verdad” — . El rechazo, el enfado de <em>elrubius</em> con esta última entrevista, hace que todo se vuelva más interesante aún, más enigmático. Tras su publicación, anuncia en Twitter que está “hasta los mismísimos huevos” de los medios de comunicación y que prepara un vídeo para el día siguiente en el que se van a enterar… No entiendo el enfado, la entrevista es simpática, divertida, amable, casi cariñosa con él. Sé que el propio Pedro Simón no llegó a imaginarse que su artículo pudiera provocar ningún enfado.</p><h3>elrubius on Twitter</h3><p>Estoy hasta los mismisimos huevos, en serio.</p><h3>elrubius on Twitter</h3><p>Bueno, pues hoy probablemente haga un video cagandome en la prensa, por que me la han vuelto a liar. Esta vez no me quedare callado.</p><h3>elrubius on Twitter</h3><p>En fin, el video lo subire mañana que no quiero hacerlo en caliente. Me voy al cine con mis amigos 🎷🐛</p><p>El asunto se planteó, o se quiso plantear, como una polémica entre dos mundos que no quieren entenderse: el del antitecnológico Pedro Simón frente al de los jóvenes <em>youtubers</em>. El de los medios de comunicación tradicionales, esos “dinosaurios” que “no entienden internet” frente a la nueva comunicación digital; lo que no deja de ser la recurrente batalla de lo viejo frente a lo nuevo, los mayores frente a los jóvenes, que lleva librándose desde que los dioses inventaron que tuviéramos que pasar por etapas en nuestro desarrollo personal — crecer, cambiar, morir — y como sociedades. Y aunque algo de eso puede haber porque siempre lo hay, lo cierto es que yo entendí aquella polémica entrevista como otro asunto que tampoco es novedoso: como el retrato demasiado ‘real’ que disgustó al retratado, a la manera del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Inocencio_X_(Vel%C3%A1zquez)">“troppo vero” de Inocencio X a Velázquez</a>, salvando las oportunas distancias, claro está.</p><p>Le pusieron un espejo delante y no le gustó lo que veía. ¿Tal vez estaba deformado el espejo? Puede suceder. ¿Tal vez se vio demasiado frívolo? “No me respetan”, “no se toman en serio lo que hago” — ¿follarse a Pikachu?— “porque somos jóvenes”. Lo increíble es que Rubén Doblas no se quejaba de las preguntas o de los comentarios que incluía en el texto a veces Pedro Simón, no. Sino ¡de sus propias respuestas! (que estaban grabadas). Y aquí, por muy moderno que sea el <em>youtuberismo</em> y todo lo que lo rodea, cae en la misma excusa de todos aquellos antiguos dinosaurios que tanto detesta, de tantos y tantos entrevistados a lo largo y ancho de este mundo desde que el periodismo existe: “Yo no dije eso”, “ se ha sacado de contexto…”, “frases que no han salido de mi boca… o que han sido malinterpretadas”.</p><p>¿O es que tal vez — siguiendo una táctica que de moderna tiene todavía menos que las manidas excusas — lo que pretendía <em>elrubius</em> era montarse un vídeo-protesta, anunciado con un día de antelación y creando expectativas del estilo de “estoy hasta los huevos, en serio”, mañana se van a enterar…, mañana, para conseguir nosecuantos millones más de visitas. Porque él vive de eso. De recibir visitas. Y tonto, no es. Y siendo un genio de la comunicación viral tiene que saber que haciendo eso envía innumerables visitas también a la web de <em>El Mundo.</em> Alimenta la polémica para alimentarse alimentando también a ese medio de comunicación que tanto detesta. A “los que manipulan”. No lo sé. ¿Es tal vez algo más sencillo, la influencia de su madre, enfadada con la entrevista y que posiblemente no sepa tanto de comunicación como sí sabe él de manera natural? Vean el vídeo, se llama CANSADO DE LA PRENSA (así, en mayúsculas) y a día de hoy tiene más de 8.600.000 visitas:</p><iframe src="https://cdn.embedly.com/widgets/media.html?src=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fembed%2FIP8W59c6il4%3Ffeature%3Doembed&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3DIP8W59c6il4&amp;image=https%3A%2F%2Fi.ytimg.com%2Fvi%2FIP8W59c6il4%2Fhqdefault.jpg&amp;key=a19fcc184b9711e1b4764040d3dc5c07&amp;type=text%2Fhtml&amp;schema=youtube" width="854" height="480" frameborder="0" scrolling="no"><a href="https://medium.com/media/cbc6ca3c5822097cdb32291ef5220723/href">https://medium.com/media/cbc6ca3c5822097cdb32291ef5220723/href</a></iframe><p>“Posiblemente sea la última entrevista que dé, está claro. Si os quiero contar algo, lo voy a hacer en mi canal, que para eso está. Y ya está, que le den a todo. No necesito a nadie. ¿Para qué?, ¿para qué?” No me pueden decir que no se plantea un tema apasionante. Al menos para quienes estamos interesados en la comunicación, que en mi caso es parte fundamental de mi trabajo. Porque lo más novedoso, tal vez lo único, de la supuesta polémica es esto que destaco: <strong>no me hacen falta los medios de comunicación,</strong> “no me hace falta nadie, yo tengo mi propio canal”.</p><h3>elrubius on Twitter</h3><p>Eso si, no voy a hacer mas entrevistas en mi vida. Total, para que? Si quiero contar algo lo haré en mi canal. Y asi será a partir de hoy.</p><h3>❦ Mario Tascón ❦ on Twitter</h3><p>Una lucha entre @Rubiu5 y @elmundoes está claramente desproporcionada a favor del primero. El es un medio gigante en si mismo.</p><h3>❦ Mario Tascón ❦ on Twitter</h3><p>Millones de seguidores en Twitter ██████████████████████████ 5,4 @Rubiu5 ███████████ 2,2 @elmundoes</p><p>Cierto. Cierto en lo del número (en febrero de 2016, ahora la desproporción es mayor: 8,84 millones de seguidores de <a href="https://twitter.com/Rubiu5"><em>elrubius</em> en Twitter</a> frente a 2,8 de <a href="https://twitter.com/elmundoes"><em>El Mundo</em></a><em>).</em> Porque lo demás, es discutible, pese a que quien lo afirma en los dos tuits anteriores sabe — y mucho — de lo que habla. No hay más que echar un vistazo a los comentarios de esos seguidores del <em>youtuber </em>para poner en duda si a esa masa puede llamársele público — en el sentido de compararlo al de lectores de un medio impreso o de cualquier otro medio de comunicación ‘clásico’, incluidos los digitales— . Un grupo que en su mayor parte actúa como una secta, enfadados no sólo con quien se enfada su líder, sino con la propia ortografía. Es notorio cómo una fan elogia la polémica entrevista, y en especial las magníficas fotografías de <strong>Thomas Canet,</strong> y cuando poco después <em>elrubius </em>publica sus tuits de rechazo con lo que se ha publicado, la misma fan amenaza ahora al medio de comunicación, al periodista… y a quien señale su guía espiritual.</p><p>Mi querido tocayo y ex compañero de fatigas <a href="https://twitter.com/mtascon"><strong>Mario Tascón,</strong></a> a quien quiero, admiro y respeto mucho, tanto en lo personal como en su destacada labor profesional — posiblemente la más importante en lo que se refiere al periodismo digital en nuestro país — , lo plantea en sus inteligentes tuits como una lucha de poder en una guerra que se pierde o se gana más que por las tácticas, la inteligencia o incluso por románticos planteamientos como de parte de quién está la razón, por la fuerza bruta. Por el aplastante número de tropas. Un número que convierte a <em>elrubius</em> “en un medio [de comunicación] gigante en sí mismo”. ¿Seguro?</p><p>Para responder es cuando aparece <strong>mi cuarto y último encuentro,</strong> hasta ahora, con el más famoso de los <em>youtubers</em> españoles. Bueno, en este caso, con él y con todos sus colegas, aquellos que pretenden vivir de la publicidad que generan los millones de visitas de sus divertidos vídeos. En septiembre de 2016, se difunde la noticia de que<a href="http://www.legaltoday.com/blogs/nuevas-tecnologias/blog-ecija-2-0/youtube-restringe-la-publicidad-censura-o-condiciones-de-uso"> Youtube ha cambiado las condiciones de uso de <em>su</em> plataforma</a> de publicación de vídeos, y ahora para poder insertar publicidad en ellos los contenidos deben atenerse a unas normas más estrictas (vídeos <strong>menos ofensivos;</strong> sin <strong>contenido o humor sexual;</strong> violencia; “<strong>lenguaje inapropiado</strong>, incluido el acoso, <strong>las obscenidades y el lenguaje vulgar</strong>”; que no aparezcan o se mencionen <strong>“acontecimientos y asuntos controvertidos o delicados”…).</strong> Al parecer no se cambiaron las condiciones, sino que se empezaron a aplicar de una manera más rigurosa y Youtube envió correos con estas advertencias a varios de sus usuarios, llámelos <em>youtubers,</em> <a href="http://Yo no sé si llamaría a esto tener a mi antojo un medio de comunicación.">que reaccionaron denunciando lo que consideran “censura”</a>. Yo no sé si llamaría a esto tener a mi antojo un medio de comunicación propio.</p><h3>elrubius on Twitter</h3><p>Oh Youtube, nunca cambies &amp;lt;3</p><p>Ni propio, ni ajeno. Y es que resulta complicado considerar a un canal de Youtube un medio de comunicación, esa <strong>visión de la realidad que se ofrece ordenada, jerarquizada y valorada según una línea editorial determinada.</strong> “Información estructurada y clasificada por un intermediario cualificado y profesional”, como define a los medios el periodista <a href="https://twitter.com/vicentelozano"><strong>Vicente Lozano</strong></a> — periodista en ejercicio y doctor en comunicación con una tesis sobre el periodismo digital , síganle si les interesan estos temas— en un más que interesante <a href="http://www.elmundo.es/opinion/2017/07/06/595d1c4c22601d26738b4625.html">artículo sobre el uso que hace <strong>Donald Trump</strong> de Twitter</a>. Un medio de comunicación no es tecnología, o no es sólo tecnología; no es alguien diciendo algo, o no es sólo eso; es un proyecto colectivo intelectual, un producto informativo y cultural. Desde este punto de vista, es incluso bastante discutible considerar que una red social sea un medio de comunicación. Posiblemente sea un <em>canal</em> — como efectivamente se llama a lo que puede hacer un usuario con una cuenta en Youtube — , estudiado ya en la <a href="http://recursos.cnice.mec.es/lengua/profesores/eso1/t1/teoria_1.htm">teoría clásica de la comunicación:</a> el soporte por el que se transmite un mensaje. O millones. Pero un canal, evidentemente, no es un medio de comunicación. <a href="https://twitter.com/DoriToribio"><strong>Dori Toribio,</strong></a> corresponsal en Estados Unidos del diario <em>ABC, Noticias Cuatro</em> o de los <em>Informativos de TeleCinco,</em> afirma en un tuit reciente que “<strong>twitter es un canal,</strong> no un medio. Está en nuestra mano qué periodismo hacemos aquí. Como en todo”. Una afirmación tajante hecha desde la que posiblemente sea la cuenta más interesante en lengua castellana en lo que al uso periodístico se refiere en esa red social. Sigan sus ya famosos ‘hilos’ — tuits encadenados — semanales sobre Donald Trump, rigurosos, exhaustivos, documentados, con enlaces a distintos medios y fuentes, y comprueben de primera mano de lo que les estoy hablando. No obstante, entiendo que, inmersos en un mundo cambiante, nos enfrentamos a un debate abierto y sin conclusiones que susciten un consenso global sobre lo que es un medio en la nueva sociedad de la información digital.</p><h3>Dori Toribio on Twitter</h3><p>Esta es la mía: twitter es un canal, no un medio. Está en nuestra mano qué periodismo hacemos aquí. Como en todo. https://t.co/Qvrxp3L4j8</p><p>Ahora bien, planteado en términos de poder, la discusión es para mí mucho más clara. Un medio de comunicación publicará lo que quiera publicar y sus lectores decidirán después. En Youtube, un usuario de la plataforma publicará lo que quiera publicar, y después Youtube decidirá si aquel contenido se adapta o no a “sus condiciones de uso”. Youtube decide si ese contenido ‘merece’ o no tener publicidad. En Youtube, quien decide es Youtube, no <em>elrubius.</em> Si a alguno podemos llamar medio de comunicación es a Youtube, no a un usuario suyo. Y, desde luego, si hablamos de poder, el poder es de Youtube, que no sólo puede imponer sus condiciones, y cambiarlas, sino que hasta puede inhabilitar cualquiera de sus cuentas. <em>Elrubius</em> tiene millones de seguidores, Youtube miles de millones más. <em>Elrubius</em> gana dinero con la publicidad, pero Youtube gana miles de millones más gracias al contenido que Rubén Doblas sube gratuitamente a su plataforma. Se retroalimentan y ambos se benefician, sí, pero… seamos sinceros, al igual que ningún columnista está por encima del medio en el que publica — y ambos se beneficien — , ningún <em>youtuber </em>está por encima de Youtube. Sin <em>elrubius,</em> Youtube recibiría tal vez menos visitas — o serían sustituidas por otro, más bien — , mientras que <em>elrubius </em>sin Youtube, directamente no existiría. “No me hace falta nadie, yo tengo mi propio canal…” que en realidad no es tuyo. Otra cosa es que a través de sus eventos — con los que también gana mucho dinero sin que en ello intervenga Youtube — , y a la enorme popularidad que ha conseguido pudiera ‘independizarse’ digitalmente de la plataforma con una web propia o algo por el estilo. Pero, de momento, no ha sucedido.</p><p>Dilemas aparte sobre cómo llamar o dejar de llamar a lo que hace, el objetivo del artículo es tratar de entender lo que hace este comunicador de la era digital. ¿Por qué tiene éxito? ¿Por qué? Al parecer, mucho más éxito que los poderosos medios de comunicación que detesta, “que manipulan todo”, de los que “nunca te puedes creer nada de lo que dicen”, los que “nunca te van a informar correctamente sobre un tema. Ya sea en política, en deportes, todo lo hacen para ser llamativos y vender más”. Lo planteé hace unos meses en una conversación tuitera con varios periodistas. “¿Por qué esto tiene más de 16 millones de suscriptores es lo realmente interesante?” (ahora son 24 millones). “¿Por qué?”</p><h3>Mario Benito on Twitter</h3><p>@A_Rigal @Antonio_S_Maeso @m_angelmendez ¿por qué esto tiene más de 16 millones de suscriptores es lo realmente interesante? ¿Por qué?</p><h3>Manuel Ángel Méndez on Twitter</h3><p>@mario_benito @A_Rigal @Antonio_S_Maeso diferentes generaciones, diferentes formas de entretenimiento, de consumir contenido, de entenderlo</p><p><strong>Manuel Ángel Méndez,</strong> periodista de <a href="http://www.elconfidencial.com/"><em>El Confidencial,</em></a> describió el fenómeno en un tuit como respuesta a mi tuit: “diferentes generaciones, diferentes formas de entretenimiento, de consumir contenido, de entenderlo”. Y es una buena descripción pero que en realidad no responde a la pregunta. ¿Por qué? ¿Por qué les gusta esto a esas nuevas generaciones?, ¿por qué es una forma de entretenimiento?, ¿por qué consumen ese contenido (por favor, vean los vídeos si no lo han hecho, alguno de ellos, el que sea, y tal vez entiendan por qué no entiendo)?, ¿por qué esas diferentes generaciones lo entienden?… Como no he encontrado respuestas, pese a que la anterior es una buena aproximación, o nadie me ha hecho mucho caso — que es lo más probable — , como hasta el propio <em>elrubius</em> dice que ni él mismo lo sabe en la mencionada entrevista con Mejide, me aventuro a formular una hipótesis sin más pretensiones que ser eso. Un intento, como digo en el título de este artículo.</p><p>En primer lugar, lo esencial es que Rubén Doblas ha creado <strong>un personaje:</strong> <em>elrubius.</em> Un personaje enormemente atractivo para niños y preadolescentes, casi salido de los dibujos animados, con el que se pueden identificar. Simpático, gamberro, divertido, una especie de humorista naif algo inspirado en los primeros tiempos de <strong>Jim Carrey,</strong> de estética infantil, que comparte intereses con todos ellos, fundamentalmente a través de los videojuegos. <em>Elrubius</em> se mete dentro de los videojuegos y participa en ellos como el personaje protagonista gracias a su desenvoltura con la edición de vídeo y con el lenguaje espontáneo. En el propio vídeo-protesta contra su entrevista de <em>El Mundo</em> no tenemos un primer plano de <em>elrubius</em> lanzando su diatriba contra la prensa, “que manipulan todo”, “de los que nunca te puedes creer nada de lo que dicen”, sino que sus críticas, su voz, “nunca te informan, todo lo hacen para ser llamativos y vender más”, suena de fondo junto a las imágenes del protagonista de un videojuego que entra en territorio hostil.</p><p>Claro que un personaje es una condición necesaria, pero no suficiente. Y aquí es donde entra en juego la segunda característica de por qué lo que hace <em>elrubius </em>tiene éxito: <strong>la transgresión</strong> — “I troll you whit love” — . Esta especie de Peter Pan hace todo aquello que sus millones de fans no tienen posibilidad de hacer en su casa, en el colegio… Su lenguaje está plagado de palabrotas con una soltura natural que no se puede aprender, se pasa el día metido en su habitación, vive allí, jugando a videojuegos, hace bromas pesadísimas a todo y todos los que están a su alrededor, no parece importarle nada, ¡se folla a Pikachu!, un personaje de dibujos animados como él, y levanta seguramente carcajadas con este atrevimiento en millones de habitaciones en las que hay un preadolescente mirando la pantalla de su ordenador, o posiblemente la mayoría la de su teléfono móvil, sin que sus padres sepan qué están haciendo.</p><p>¿Recuerdan el libro del que les hablaba al comienzo? ¿El de las las infinitas colas de seguidores en la Feria del Libro ávidos de que <em>elrubius</em> en persona se lo dedicase?</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*XIEqeLAEAsrNmAtslNv6tw.jpeg" /></figure><p>Pues si me resultaba difícil llamar medio de comunicación a su canal de Youtube, llamar a esto libro… Se trata de una sucesión de ‘gamberradas’ que <em>elrubius</em> propone a sus seguidores para que se conviertan en todo un ‘epic troll’ (y no se queden en ‘llorica’, ‘del montón’, ‘aprendiz’o ‘troll’ a secas). “Este es mi libro! [(sic), tal cual, sin abrir el signo de admiración] Sí, ahora también hago libros LOL (sic). Pero este es distinto al resto. No voy a contar nada de mi vida [recuerden la primera característica: ser un personaje], ni me voy a inventar una historia de la Edad Media llena de ponis y elfos. Esto, más que un libro, es un juego [la transgresión, no una historia] que se me ha ocurrido inspirándome en todo lo que he aprendido estos últimos años en internet [siempre la red, claro].”</p><blockquote>“Apunta cuántas horas seguidas puedes aguantar viendo vídeos de gatitos en Youtube” <em>es el texto, TODO el texto, de una página entera del ¿libro? abierto al azar. El resto de la página son dibujos, que no ha hecho él. </em>“Cómete un puñado de chuches que coloreen tu boca y chupa esta página”,<em> es el texto, TODO el texto, de la página siguiente. El resto, dibujos. Y el resto de páginas, igual. Y Planeta, la editorial que lo publica en su colección ‘Temas de hoy’, ¡clinc!, ¡clinc!, a hacer caja.</em></blockquote><p>Un personaje. Transgresión. Hacer el gamberro de una forma absolutamente libre. Aparentemente, claro.¿Qué más podría pedir un adolescente? <em>Elrubius </em>se mueve en un territorio inaccesible para los padres — recuerden qué sucedió con la red social Tuenti de Telefónica cuando muchos padres entraron en ella para hacerse allí ‘amigos’ de sus hijos — . Un territorio que hace años podría haber sido las calles… pero ahora no hace falta salir de casa. Ahora está en tu habitación. El mismo <em>elrubius </em>confiesa que “no salgo mucho a la calle”, como probablemente no lo hagan la mayor parte de sus fans.</p><p>La tercera y última característica la explica el propio <em>youtuber:</em> <strong>no hay filtros.</strong> Se trata de “comunicación directa”, sin ningún intermediario; de ahí la espontaneidad. “Estoy jugando con ellos en su habitación”, afirma sobre lo que él cree que sienten sus seguidores cuando ven sus vídeos. Al hablar de filtros, <em>elrubius </em>se refiere a “todos esos expertos que tienen los famosos para que les lleven las cuentas en las redes sociales”. Y eso, hace que esas cuentas carezcan de interés para él y sus acólitos, que quieren que sea <em>elrubius </em>quien esté ahí detrás, en persona, con ellos, en su habitación. Y todo esto, <em>elrubius </em>lo sabe.</p><p>Quienes no saben son otros. Lamentablemente, porque algunos están en lugares en los que no deberían estar. Decidiendo el futuro, y el presente, de la mayor parte de los periódicos desde despachos que nunca están en la redacción. A los que escuchamos decir que que hay que esforzarse en entender a los <em>youtubers </em>— estoy de acuerdo — para intentar emularles y conseguir así generar tráfico en las páginas webs — sin comentarios — . Puede que las cosas más difíciles de comprender sean en realidad sencillas y la dificultad radique en la imposibilidad de ponerte en el lugar del otro para verlas desde allí. Y, desde allí, ver a “un chico normal” haciendo el gamberro en un patio de colegio al que pueden acceder millones de chicos desde cada una de sus habitaciones en cualquier lugar del mundo y en cualquier momento del día o de la noche. “Creen que estoy jugando con ellos en su habitación.” Un patio digital de ensueño en el que el más gracioso es el líder.</p><p>No es esto, que dijo el filósofo. Un medio de comunicación es otra cosa.</p><p><strong>ACTUALIZACIÓN:</strong> La revista científica de Comunicación Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, <a href="https://twitter.com/IndexComu"><em>index.comunicación,</em></a> dirigida por el maestro de periodistas — mi maestro — <strong>Pedro Pérez Cuadrado,</strong> publicó recientemente un extenso y documentado artículo, que me envía, sobre ‘El lenguaje de los <em>youtubers</em> españoles’ en el que se estudia, analiza y discute la comunicación verbal de los tres más destacados: <em>elrubius, TheWIllyRex </em>y<em> Vegetta777. </em>Os enlazo el <a href="http://journals.sfu.ca/indexcomunicacion/index.php/indexcomunicacion/article/view/271"><strong>artículo completo</strong></a> por su gran interés.</p><p><strong>ACTUALIZACIÓN 2:</strong> Ruben Doblas, alias <em>elrubius,</em> anuncia con fecha 16 de enero de 2021 en la nueva plataforma <a href="https://www.twitch.tv/rubius"><strong>Twitch,</strong></a> mientras transmite uno de sus apasionantes videojuegos, que <a href="https://www.abc.es/tecnologia/videojuegos/abci-youtuber-rubius-muda-andorra-llevo-literal-10-anos-carrera-pagando-aqui-202101191026_noticia.html">se marcha de España y fija su residencia en Andorra</a> para pagar menos impuestos, <a href="https://www.20minutos.es/noticia/4549884/0/vegetta777-andorra-defiende-rubius-youtubers-moralistas/">siguiendo la estela de otros <em>youtubers</em> de éxito.</a> “Allí están todos mis amigos.” ¿Ven cómo no era tan difícil entenderlos?</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=c97d139c633" width="1" height="1" alt=""><hr><p><a href="https://medium.com/pixeladas-a/un-intento-sincero-por-entender-a-elrubius-c97d139c633">Un intento (sincero) por entender a ‘elrubius’</a> was originally published in <a href="https://medium.com/pixeladas-a">Pixeladas 0.0</a> on Medium, where people are continuing the conversation by highlighting and responding to this story.</p>]]></content:encoded>
        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[¿Por qué lo hacemos?]]></title>
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            <category><![CDATA[internet]]></category>
            <category><![CDATA[dios]]></category>
            <category><![CDATA[redes-sociales]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Mario F. Benito]]></dc:creator>
            <pubDate>Thu, 15 Jun 2017 18:21:34 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2017-07-19T18:13:12.922Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<h4>Sobre Dios y las redes sociales</h4><p>Cuenta Umberto Eco(1) que le contó en una ocasión Javier Marías la razón por la cual se expone la gente sin motivo aparente en los medios de comunicación, en las redes sociales: por la muerte de Dios.</p><p>Así que una de las consecuencias de aquel grandilocuente anuncio que proclamó hace poco más de un siglo el más genial de los poetas filósofos, o uno de los locos más influyentes en el pensamiento occidental — todo depende casi siempre del punto de vista, ya saben — es que ahora fotografiamos lo que comemos, dónde dormimos cuando salimos de viaje, lo que leemos y las películas y series de televisión que vemos, las que nos gustan y las que odiamos, los conciertos de música a los que acudimos para poder contar que acudimos a ellos, y los partidos de fútbol, o de tenis, y los partidos de fútbol o de tenis de nuestros hijos, que fotografiemos fotografías que nos parecen interesantes, nuestra familia nuestra casa y nuestras cosas, que nos fotografiemos a nosotros mismos… y todo eso y cualquier cosa más lo <em>subamos</em> a internet, ese ciberespacio que imaginamos por encima de todos nosotros, como antes estaba el cielo. Es decir, que copiemos esas imágenes en un ordenador al que todo el mundo tiene acceso a través de cables o mediante ondas electromagnéticas.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*1FstbgaagGFmSrdAQ93EKQ.jpeg" /></figure><p>El fin de Dios, ya que hablar de su muerte genera otros problemas — ¿a dónde va Dios cuando muere, si al morir Él damos por hecho que muere también el lugar donde está, el más allá, allí donde precisamente íbamos nosotros al morir? — nos ha supuesto también según cuenta Eco que le contó Marías quien no cuenta a su vez quién se lo contó a él, ¿Dios?, nos ha supuesto ese final divino, decíamos, que además de compartir las imágenes de nuestra vida privada opinemos de cualquier cosa, todos, de todo, sobre todo que nos indignemos con algo, y lo digamos en Twitter, en Facebook, acompañado de su correspondiente hastag. #DiosHaMuerto.</p><p>A estas alturas se estarán ustedes preguntando, y con razón, qué diablos tendrá que ver la muerte de Dios, de ser cierta, de existir o haber existido alguna vez — lo que también es mucho suponer — con la inexplicable conducta de millones de personas anónimas en las redes sociales, en la televisión. Bien, pues según Marías según Eco, la explicación es más o menos así, que no todos tenemos el talento narrativo de ellos dos:</p><p>Cuando existía Dios, teníamos un testigo — “a Dios pongo por…” — de todo lo que sucedía. Él lo veía todo, todo lo sabía, Él conocía la verdad última de cada cosa y de cada ser, nuestra verdad. Lo que sentíamos y pensábamos. Cualquier injusticia, por muy oculta que quedase la verdad, tendría al final, aunque fuese en el otro mundo, su justa reparación. Su merecida recompensa todo aquello que sólo nosotros sabemos y que los demás se empeñan en ignorar. Dios todo lo veía, todo lo escuchaba y de todo ello tomaba nota. Lo grababa en una memoria eterna e infinita.</p><p>Pero desde que el poeta loco alemán logró convencernos de que Dios ha muerto, se produjo un vacío terrible, no sólo para después de nuestra muerte, sino en la propia vida. ¿Quién sería ahora testigo de nuestra existencia, de nuestros actos, de nuestro sentir? Si nadie sabe que existimos, ni conoce lo que hacemos, lo que pensamos y vemos… entonces sencillamente dejamos de existir. Es muy difícil que alguien logre ser sólo para sí mismo. Y, entonces, como un regalo divino, es decir gratis y necesario, aparece un lugar inmaterial, ni público ni privado pero público y privado a la vez que se alimenta con todo eso de nosotros que antes, al parecer, era cosa de Dios. Datos. Dicen.</p><p>Es explicar lo inexplicable, ¿no? “Una absoluta gilipollez”, me resume sobre lo que cuenta Eco que cuenta Marías la mujer más hermosa y con mayor inteligencia intuitiva que los dioses o la evolución, o una milagrosa conjunción de ambos, han creado. Y vuelvo a saber que no sé nada y que no sé por qué subo estas palabras a la red, o sólo es que tal vez me equivoque en querer saber sobre aquello que en realidad apenas importa. “No seas tonto”, me dice mirándome a los ojos. Y nos besamos.</p><p>________</p><p>(1) <em>De la estupidez a la locura. Cómo vivir en un mundo sin rumbo</em> (selección de artículos publicados por Umberto Eco en la prensa entre 2000 y 2015. El artículo en cuestión, se titula <em>Dios es testigo de que soy tonto…</em> y se publicó en 2010.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=e1a4c7043cd4" width="1" height="1" alt=""><hr><p><a href="https://medium.com/pixeladas-a/por-qu%C3%A9-lo-hacemos-e1a4c7043cd4">¿Por qué lo hacemos?</a> was originally published in <a href="https://medium.com/pixeladas-a">Pixeladas 0.0</a> on Medium, where people are continuing the conversation by highlighting and responding to this story.</p>]]></content:encoded>
        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[No me lo cuentes]]></title>
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            <category><![CDATA[sociedad]]></category>
            <category><![CDATA[millenials]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Mario F. Benito]]></dc:creator>
            <pubDate>Tue, 04 Oct 2016 20:18:17 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2016-10-04T20:18:17.572Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*0CnqZWTZB_J3EfAfqZj7zA.jpeg" /></figure><h4>(¡ojo!, espóileres)</h4><p>Te pueden pisar pero que no se les ocurra contarte el final.</p><p>Pueden decirte que tu pensión será una puta mierda, o que directamente no tendrás ninguna y eso si eres capaz de pagar las cuotas de la Seguridad Social o de conseguir que una empresa te contrate y cotice por ti; pero que no te cuenten un espóiler. ¿Se dice así? Es igual, no quiero saber cómo se dice al final.</p><p>Pueden pedirte cientos de euros por un teléfono móvil y los pagas contento aunque suponga casi todo tu sueldo mensual, un 20% de ese dinero para impuestos y el resto para enriquecer a la empresa multinacional más rica del planeta que no los paga, los impuestos; pero un espólier, no. ¡No seas cabrón! Que no me lo cuentes.</p><p>No quieres saber que al final muere en la cruz en el tráiler de la nueva serie de la HBO sobre la muerte de Jesucristo. Ni que <em>Romeo y Julieta</em> mueren al final, ¿sí?, no me jodas… No me cuentes cómo termina la <em>Historia interminable.</em> Ni que Cleopatra se quitó la vida, al final, haciéndose morder por una serpiente venenosa. Madame Bovary ingiriendo arsénico y Anna Karenina lanzándose a las vías del tren. Que en<em> La isla del tesoro</em> encuentran un tesoro y que Ulises regresa a Ítaca después de participar en una famosa batalla en Troya… que ganaron. ¿Sabías que Pinocho, al final, se convierte en un niño de verdad? Que Sherlock Holmes, un detective, resuelve todos sus casos. Que la Biblia termina con la palabra “amén” y que en <em>El Guardián entre el centeno,</em> Holden Caulfield termina diciéndonos “No cuentes nada a nadie”. ¡No!, espólieres, no.</p><p>Pueden decidir que tu dinero no se destine a una mejor educación para tus hijos pero que no te cuenten un espóiler. A fin de cuentas, es casi mejor, porque la cultura está llena de historias en las que te explican con todo detalle y la obligación añadida de tener que aprenderlo la presentación, el nudo y, lo que es peor, lo más indignante, lo que no se puede tolerar de ninguna manera, el desenlace. ¿Se dice espóiler?</p><p>Te pueden robar. Se pueden reír en tu cara de que te pueden robar. Te pueden pedir que, además, les vuelvas a votar para que te vuelvan a robar. Y a reírse. Y lo haces, siempre y cuando no te cuenten cómo va a terminar. Aunque ya lo sepas.</p><p>Porque lo más importante, lo fundamental, es que se controle esta nefasta práctica de reventar finales. De series, de películas, ¿de libros?, no, de libros da igual. Sobre todo de series. ¡Evítenlo!, ¡póngale freno! ¡Hagan algo! Para lo demás ya me movilizo yo en las redes sociales, útiles para casi todo pero peligrosísimas como difusoras de espóileres. Protestaré con cuidado, claro, que ahora la nueva ley encargada de velar por la seguridad de los ciudadanos, y las ciudadanas, hasta puede prohibir manifiestaciones en contra de los espóileres. Pueden hacer cualquier cosa, si da igual. Cualquiera siempre y cuando no me cuentes el final.</p><p>Se dice espóiler.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=c0b25c7fcf39" width="1" height="1" alt=""><hr><p><a href="https://medium.com/pixeladas-a/no-me-lo-cuentes-c0b25c7fcf39">No me lo cuentes</a> was originally published in <a href="https://medium.com/pixeladas-a">Pixeladas 0.0</a> on Medium, where people are continuing the conversation by highlighting and responding to this story.</p>]]></content:encoded>
        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[Cinco clicks interesantes
en páginas web informativas]]></title>
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            <category><![CDATA[periodismo]]></category>
            <category><![CDATA[design]]></category>
            <category><![CDATA[internet]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Mario F. Benito]]></dc:creator>
            <pubDate>Tue, 21 Apr 2015 19:50:35 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2015-04-21T21:24:51.788Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<h2>5 clicks interesantes en páginas web informativas</h2><p>Decía, y decía bien, nuestro querido <strong>Fermín Vílchez</strong> en una interesantísima conferencia sobre el <a href="http://www.encajabaja.com/2012/02/presente-y-futuro-del-diseno.html"><strong>“Presente y futuro del diseño periodístico”,</strong></a> celebrada en la Universidad Rey Juan Carlos del sur de Madrid en 2012, que los medios digitales informativos “son todos iguales y todos siguen con la mentalidad del diseño periodístico en papel (…) todos tienen tres bloques, tres columnas en sus portadas, que pasan a dos columnas cuando pinchas en cada una de las noticias… ¿Por qué? No encuentro demasiados diseñadores que investiguen en nuevos formatos digitales. Falta creatividad, porque todos siguen pensando como se pensaba en el papel, y no hacen más que imitarse unos a otros”. Ponía de manifiesto la falta de valoración y jerarquía, pilares del diseño periodístico y del periodismo en general, con esas “páginas interminables que llenan con demasiados elementos, en las que quieren meter todo, todo, todo… ¡Que no se acaban!” y en las que, por tanto, “no hay valoración”, no hay noticias más importantes que otras, y sólo las últimas que llegan van sustituyendo a las anteriores. <strong>“Las portadas de los digitales deberían hacer una selección”,</strong> en vez de abrumar al lector con cantidad, en vez de con calidad.</p><p>Pasados tres años, parece que al fin el diseño digital empieza a hacer caso al maestro de diseñadores periodísticos o a entender por su propia cuenta que su medio no es un medio impreso y que por tanto hay que diseñarlo de una manera específica y propia y que, aunque en una página web no haya fin y quepa todo, es mejor valorar, seleccionar… diseñar, hacer periodismo en definitiva.</p><p>Claro que <strong>resulta paradójico que ahora que tantos gurús entonan la cantinela de que la “home ha muerto” es cuando mejores páginas home periodísticas se estén haciendo.</strong> Pero parece que lo de llegar siempre tarde o querer correr mucho es una de las características de la Red — hemos llegado incluso, como veremos más adelante, a ‘matar’ al “digital first” para entronizar al “mobile first” — . No obstante, me voy a atrever con una pequeña y personal selección, que no pretende ser otra cosa mas que las páginas que a mí me gustan más, las que más interesantes me parecen:</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*f8QqenT1AmsK0fjoo6k_OA.jpeg" /></figure><h4><a href="http://www.theguardian.com/uk">The Guardian</a></h4><p>Según mi punto de vista es, sin ninguna duda, el mejor medio digital informativo del mundo. Sé que puede parecer un tópico decirlo, todo son elogios de todos tanto para la web como para el periódico, pero es que sencillamente me parece que es así. La estructura es perfecta: racional, ordenada, jerárquica… y a la vez tan sencilla… es magistral.</p><p>Aquí ya no están las típicas tres columnas en una página con scroll infinito llena y llena de cosas, sino bloques estructurados y lógicos que aprovechan mucho mejor una pantalla. Qué bien se lee — que es de lo que se trata — y qué elegancia, la misma que confirió el gran <a href="http://markporterassociates.tumblr.com/"><strong>Mark Porter</strong></a> al diario. Elegancia en la paleta de colores, en la utilización del blanco, en la disposición de todos los elementos. Da la impresión de que no falta ni sobra nada y sin que haya la más mínima sensación de agobio.</p><p>Y me falta lo mejor, lo que no tiene ninguna otra web porque estas características mencionadas se pueden encontrar, no tan eficaces, en otras: la<strong> unificación tipográfica</strong> con el soberbio tipo de letra <a href="http://www.christianschwartz.com/guardian.shtml">Guardian Egyptian</a> que diseñaron <strong>Christian Schwartz</strong> y <strong>Paul Barnes</strong> por encargo del propio Porter para el periódico entre 2004 y 2005. <strong>Todo está compuesto con la misma tipografia: </strong>títulos, textos, encabezados, pies… todo, utilizando sus múltiples variantes. Insuperable. Envidiable.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*6XOmEopU9KGHwFo86FAgsw.jpeg" /></figure><h4><a href="http://www.usatoday.com/">USA Today</a></h4><p>Fue de las primeras — la primera de un gran medio de comunicación no nativo digital que yo recuerde — en estructurar su página web ‘tableteramente’. Coincidiendo con un rediseño total de su ‘marca’ — que según <a href="http://www.erreacomunicacion.com/"><strong>Javier Errea</strong></a> consistió en “un diseño fallido que ha conseguido destruir una marca tradicional muy bien establecida”, refiriéndose sobre todo al periódico, opinión que comparto — apostaron por un diseño web que tiene como <strong>característica fundamental la horizontalidad,</strong> un afán por convertir la pantalla del ordenador en lo que no es, un iPad (observen las grandes flechas laterales ‘invitándonos’ a navegar hacia derecha e izquierda en vez de hacia abajo), pero que resulta interesante y que aprovecha también mejor el espacio de la pantalla sin tener que recurrir al infinito scroll. Hicimos un <a href="http://www.encajabaja.com/2012/10/usa-today-today-2-pantallas-de-papel.html">análisis algo más detallado</a> cuando lo lanzaron a finales de 2012.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*IXizS0eZT0KjJgSnc4kXbQ.jpeg" /></figure><h4><a href="http://www.bloomberg.com/">Bloomberg</a></h4><p>Ahora vemos todas las páginas webs informativas, las bien diseñadas, tal y como se ven las páginas de Bloomberg… hace ya algún tiempo. Bastante.</p><p>La facilidad de lectura y la poderosa manera de abrir los temas parecen haber creado escuela. Claro que la calidad y la cantidad de los contenidos informativos también ayuda. En esta noticia sobre el anuncio de Hillary Clinton como candidada a candidata por el Partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos, publicado momentos después de que se diera a conocer, <strong>hay un interesante panel de navegación superior que lleva ¡hasta a 12 noticias relacionadas!</strong> con una curiosa y eficaz solución de diseño. Los títulos calados sobre imágenes con mucha fuerza, ahora, llaman menos la atención. También están calados sobre la imagen los iconos para enlazar en las redes sociales.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*Bu2wKTbaS18S624rtB-O3A.jpeg" /></figure><p>Cuando hacen algún especial, la palabra espectacular se queda pequeña. Entren en la web y naveguen… Está diseñada precisamente para eso.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*yq4RMLcuQuQdG2LegnPXjw.jpeg" /></figure><h4><a href="http://www.qz.com">Quartz</a></h4><p>Y llegamos a la “home ha muerto”. Y es que su… ¿página de inicio? se convierte en un ‘time line’ a la manera de las redes sociales a las que se supone que se dirige de manera directísima. Incluso su URL (<strong>qz.com</strong>) está pensada así de corta de manera intencionada para que ocupe menos caracteres en los siempre escasos 140 que nos permite Tuiter, tan tacaño. <strong>Redes sociales y dispositivos móviles</strong> es la estrategia de este nuevo medio digital nativo, y para eso está diseñado, tal y <a href="http://blogs.20minutos.es/fuentesycharcos/2015/03/16/las-claves-de-quartz-uno-de-los-medios-mas-innovadores-del-planeta-en-nueve-minutos/">como explicó su editor senior <strong>Gideon Lichfield</strong></a><strong> </strong>en su paso por el reciente Congreso de Periodismo Digital de Huesca. No se dejen engañar por la primera imagen, suelen abrir con un tema destacado y el resto de su… ¿página de inicio? es el siguiente:</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*Ls6aGyMNE-DCPO1EVspn5w.jpeg" /></figure><p>Donde el scroll, curiosamente, vuelve a tomar protagonismo. ¿Posibles ventajas de esta simple concepción de lo que es el periodismo?: pues la navegación en esta página con dispositivos móviles, principalmente con teléfonos. Y es que incluso el “digital first” ¡también ha muerto!, para dar paso al “mobile first”. ¿Posibles desventajas?: pues que para conseguir las ventajas mencionadas limita uno de los principales valores del periodismo: la valoración de las noticias jerarquizando el medio.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*E_aWcfek1YI5U2QTqACeUQ.jpeg" /></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*sZLY6OSPt2NNe-MzpO2EZw.jpeg" /></figure><h4><a href="http://www.elconfidencial.com">El Confidencial</a></h4><p>Termino con un medio de comunicación español. Quería destacar al menos uno y, hoy por hoy, el mejor diseño de una web informativa en nuestro país es, según mi modesto punto de vista, el de El Confidencial. Un rediseño muy reciente, que por lo que vemos ha tomado nota de lo mejor que se estaba haciendo en los medios anglosajones — como los que he mostrado — . <strong>El tamaño de la página a toda pantalla</strong> — todos los anteriores lo tienen también — , la facilidad de lectura, una buena elección tipográfica… Y aunque siguen sin poder quitarse de encima ese mal tan propio de nuestro periodismo de querer “meter todo” en la página, la estructura es muy buena, ordenada, jerarquizada, atractiva visualmente. Sobran elementos, habría que aligerar todavía más la ‘home’, pero bastante han conseguido.</p><p><a href="https://twitter.com/silviacobo"><strong>Silvia Cobo,</strong></a> siempre atenta para contarnos todo lo que merece la pena en <a href="http://silviacobo.com/internet-para-periodistas/">internet sobre el periodismo,</a> ha publicado en su <a href="http://silviacobo.com/">web </a>una interesante <a href="http://silviacobo.com/alejandro-laso-elconfidencial-estamos-preparados-para-alcanzar-el-liderazgo/">entrevista con <strong>Alejandro Laso,</strong></a> responsable de lo que denominan <a href="https://twitter.com/eclaboratorio">ConfidencialLAB</a>, donde nos explican qué hacen en este laboratorio de periodismo digital así como las claves del nuevo rediseño.</p><p>Sobre las páginas webs de los grandes periódicos españoles, creo que necesitan estructurarse de una manera más sencilla; eliminar cosas, columnas, scroll y apostar por temas; unificar la tipografía — si lo hacen con la de sus propios medios impresos sería ya la excelencia — y potenciar su imagen de marca, su identidad visual, porque sí parecen estar aún en esa fase de diseño más propio del papel que del entorno digital. Tienen necesariamente que dar un paso adelante, como por otro lado tenemos constancia de que sucederá.</p><blockquote>[Este artículo <a href="http://www.encajabaja.com/2015/04/cinco-clicks-interesantes-en-paginas.html">se publicó originalmente</a> en el blog sobre diseño periodístico y prensa <a href="http://www.encajabaja.com/"><strong>www.encajabaja.com</strong></a>]</blockquote><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=26e39987f48d" width="1" height="1" alt=""><hr><p><a href="https://medium.com/pixeladas-a/cinco-clicks-interesantes-en-p%C3%A1ginas-web-informativas-26e39987f48d">Cinco clicks interesantes
en páginas web informativas</a> was originally published in <a href="https://medium.com/pixeladas-a">Pixeladas 0.0</a> on Medium, where people are continuing the conversation by highlighting and responding to this story.</p>]]></content:encoded>
        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[Humanismo versus Cibertotalitarismo]]></title>
            <link>https://medium.com/pixeladas-a/humanismo-versus-cibertotalitarismo-9a9c1431eabc?source=rss-92a4908f89ae------2</link>
            <guid isPermaLink="false">https://medium.com/p/9a9c1431eabc</guid>
            <category><![CDATA[internet]]></category>
            <category><![CDATA[literatura]]></category>
            <category><![CDATA[periodismo]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Mario F. Benito]]></dc:creator>
            <pubDate>Mon, 02 Mar 2015 20:10:28 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2015-03-02T20:10:28.304Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<h3>Humanismo versus ‘Cibertotalitarismo’</h3><h4>Un drama en tres actos</h4><p><strong>EL PRIMER ACTO </strong>es Lanier, la lectura de <em>You are not a Gadget,</em> traducido al castellano <em>Contra el rebaño digital. Un manifiesto.</em> “Estamos a principios del siglo XXI, lo que significa que estas palabras serán leídas sobre todo por no personas: autómatas o muchedumbres aturdidas que ya no actúan como individuos. Las palabras serán picadas, atomizadas y convertidas en palabras clave de motores de búsqueda (…) Las palabras serán copiadas millones de veces por algoritmos diseñados para enviar un anuncio a alguien (…) Esas palabras que están escritas para personas, no para ordenadores.”</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/633/1*DP2e9scDxBJw5zfaoMygHQ.jpeg" /><figcaption><strong>Contra el rebaño digital. Un manifiesto.</strong><em> Jaron Lanier, 2010</em></figcaption></figure><p><a href="http://www.jaronlanier.com/"><strong>Jaron Lanier</strong></a> no es ningún tecnófobo. Todo lo contrario. Tampoco yo lo soy. Todo lo contrario, soy un píxel. <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jaron_Lanier">Lanier es</a>, además de músico, artista gráfico y escritor, un informático experto en realidad virtual y el desarrollo de Internet desde sus comienzos. Sabe de lo que habla. De un estado de cosas que se da por hecho cuando no tiene por qué ser así. Denuncia el <strong>‘cibertotalitarismo’,</strong> un pensamiento único que da por sentado que la tecnología y la Red se tienen que desarrollar tal y como se está haciendo y no de ninguna otra forma. ¿Cómo? Pues enriqueciendo a unos pocos a base de destruir la actual economía con un modelo en el que desaparecen los derechos laborales y las clases medias. Cada vez que generamos contenido gratuito para la red — como yo en este caso — alguien gana dinero con ello. Muy pocos, mucho dinero, con el trabajo de muchísimos. Un ‘cibertotalitarismo’ que, además, está desarrollando una Red hecha para las máquinas y para el software y no para las personas. ¿Hay que estar, pues, en contra de la tecnología? No, de ninguna manera. Tal vez haya que estar en contra de la manera en la que se está desarrollando. <strong>¿De verdad que no podemos construir una tecnología, una Red, humanista?</strong> ¿O es tan sólo que eso es menos rentable económicamente a corto plazo para unos pocos?</p><p>Lo peor es haber perdido, seguramente, la batalla de las ideas. O que ni siquiera se haya planteado y por eso la derrota antes de la pelea. Seguramente escribo sobre <a href="http://www.elmundo.es/tecnologia/2014/12/16/548f9448e2704eed688b458d.html">el asunto de Google News</a> condicionado porque mi puesto de trabajo está en el el otro lado, en el lado oscuro, ¿no?, según la corriente única de pensamiento, la escuela ‘cibertotalitaria’ de la que habla Lanier. En el lado de las empresas que con ¿tanta torpeza? se han enfrentado a Google… cuando todos sabemos que al poder absoluto no te puedes — ¿no debes? — enfrentarte nunca. “¡Corred, insensatos!”, que recomendó aquel.</p><p>Y me encuentro casi solo en medio de la nada, porque estando en contra de una ley absurda — ahí sí que hay torpeza, ¿a quién se le ocurre que no puedas renunciar al cobro? — me parece terrible lo contrario, el tener que pasar por el aro, “sí o sí”, de una posición de dominio absoluto en el mercado, un poder absoluto, universal, “contra el que no se puede hacer nada” y que, además, ha ganado la mencionada batalla del pensamiento único inoculando su manera de actuar como sinónimo de libertad, ganando así miles de millones de dólares, euros, yenes, datos y mentes.</p><p>Pues se ponga como se ponga Google y sus miles de millones de defensores a tiempo completo y gratuito, el auténtico periodismo humanista — inclúyanse aquí todas las actividades culturales — , el que merece la pena, no puede ser hecho por máquinas o por robots de software — algoritmos, perdón— , aunque resulte más barato o ese software haya sido ideado y desarrollado por personas; tiene que estar hecho, pensado y escrito directamente por seres humanos, con sensibilidades y sentimientos humanos imposibles de programar o codificar porque sólo se pueden sentir. <strong>Y tiene que estar dirigido a lectores y no a usuarios.</strong> No puedo estar de acuerdo con algún querido ex compañero y siempre amigo — a quien deseo toda la suerte que merece, porque inversión económica tienen, en el nuevo proyecto digital del que forma parte — cuando me contestó en Tuiter con una pregunta retórica “¿cuál es la diferencia?” ante la que considero más que necesaria distinción entre lector y usuario.</p><p>Porque la diferencia, es el <strong>humanismo</strong>.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*HF5FX_6TyPrgesp0sjzY2w.jpeg" /></figure><p><strong>EL SEGUNDO ACTO</strong> es una obra de teatro en tres actos absolutamente genial: <a href="http://cdn.mcu.es/espectaculo/rinoceronte/"><em>Rinoceronte,</em></a> de <strong>Ionesco</strong>, a la que fuimos el primer día de enero, año nuevo, siguiendo una tradición que mantenemos Carmen y yo desde hace tiempo y de la que cada vez disfrutamos más.</p><p>Tal vez por el origen rumano de este autor francés, y por el momento histórico en el que se estrenaron sus obras — 1959 en Düsseldorf, estreno mundial en lengua alemana; 1960 en París, en el francés original; 1961 en el Teatro María Guerrero de Madrid con el gran José Bódalo, en el caso de <em>Rhinocéros — </em>, toda la carga crítica de su ‘teatro del absurdo’ suele asociarse con el totalitarismo político, especialmente con el que sufrió el bloque soviético, sus gentes. Pero, sentado en el patio de butacas del mismo teatro María Guerreo de Madrid en el que se estrenó hace más de 50 años, yo creo que Ionesco me está susurrando al oído que tenga cuidado con el totalitarismo de la mente, de las ideas, cualesquiera que sean. Casi me atrevo a pensar que imaginó a toda una ciudad cuyos habitantes se transforman en rinocerontes sin que nadie se plantee si quieren seguir siendo humanos, <strong>figurándose una sociedad como la que estamos viviendo ahora más que la suya propia de mediados del siglo XX</strong>, en la que las ideas dominantes se intentaron imponer, ingenua pretensión, por la fuerza.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/487/1*TRU4aoL2_C6A3x7IGmyYSw.jpeg" /><figcaption>El genial actor Fernado Cayo, en plena transformación (Teatro María Guerrero, Madrid, enero de 2015)</figcaption></figure><p>En el segundo acto, asistimos a una estremecedora y brutal transformación de Juan, el mejor amigo de Berenguer, protagonista de la obra — tú, yo —, interpretada por el gran actor <strong>Fernando Cayo</strong> con una fuerza que nos dejó conmovidos. Su inicial sentido del humor al comienzo de la representación, su amabilidad, su casi dulzura, han desaparecido. “La moral es antinatural. Hay que reemplazarla por la ley de la selva.” Su cuerpo se contorsiona, se llena de brutalidad y violencia. “¿Por qué no ser un rinoceronte? <strong>Me encantan los cambios.</strong>” Su voz, más ronca a cada momento, llega a atronar en el patio de butacas: <strong>“¡El humanismo está obsoleto!”,</strong> mientras pierde su condición humana para convertirse en un monstruo ante el horror de Berenguer que le suplica en vano que resista, que no deje de ser su amigo. Que no deje de ser un ser humano. Su voluntad puede evitarlo.</p><p>Puede parecer absurdo plantearse si la revolución digital que vivimos, tal cual, así como es y como se está desarrollando, es algo que decidimos o deciden por nosotros. Decidimos, es <strong>evidente,</strong> ¿no? Es absurdo llegar a pensar que el propio software está creando un ‘anclaje’ que determina cómo será el software futuro. Y por tanto la Red. Es absurdo porque nos resulta <strong>evidente</strong> que las cosas son como son, como queremos que sean, como las hacemos nosotros. Y que además, es algo positivo. Es gratis, una mejora para la humanidad. <strong>No hay que plantearse lo que es evidente.</strong> Todos lo creen así. Pero, en realidad, lo absurdo es convertirse en un rinoceronte y formar parte de una manada.</p><p>El techo recreado en el escenario (la soberbia escenografía, luces y sonido merecen una mención aparte), una estructura de metal con un enorme rinoceronte sobre ella, comienza a bajar al final de la obra aplastando a un solitario ser humano que ha perdido incluso a la mujer que amaba, unida a la manada cuyos rugidos se oyen entrar por las ventanas. El techo sigue bajando sobre él, como una prensa, mientras Berenguer nos mira a los ojos y nos dice “no me voy a rendir… aunque me quede solo no me voy a rendir… hasta el final”.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*9r-DNOOb75_42Ui-Q6u62A.jpeg" /></figure><p><strong>TERCER ACTO.</strong> Hemos ido retrocediendo desde lo más actual hasta lo más arcano en el tiempo para intentar explicar un punto de vista tan minoritario sobre lo que creemos que está sucediendo ahora que posiblemente nos quedaremos solos. Y es que si hablamos de totalitarismo — con apellido cibernético, de pensamiento o político, Inonesco nos ha mostrado que da igual el tipo que sea, o que todos son el mismo — no podemos dejar de mencionar a <strong>Orwell.</strong></p><p>Quien tuvo la genial intuición de que el totalitarismo se transmite en <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Neolengua"><strong>neolengua,</strong></a> que es exactamente la manera en la que nos contagian el totalitarismo cibernético además de la forma más extendida de hacer política en estos tiempos, tan democráticos. <a href="http://www.encajabaja.com/2013/03/neolengua.html">Neolengua desde el PPSOE</a> hasta la neolengua de Podemos plagada de arcaísmos y repeticiones porque parece ser que las viejas tácticas de la manipulación política siguen funcionando entre una generación supuestamente mejor preparada que ninguna. Menos para esto.</p><p>Eso sí, lo que no pudo visionar el más grande los visionarios literarios fue que las herramientas del Gran Hermano serían tan<strong> guays y molonas</strong> que aceptaríamos pagarlas muy gustosamente de nuestros propios bolsillos y a unos precios astronómicos en relación a los menguantes sueldos que genera esta nueva economía disruptiva y colaborativa del cibertotalitarismo. Recordemos que al protagonista de su genial <em>1984,</em> Winston Smith, le pagaban un salario y tenía una vivienda gracias a su labor reescribiendo la historia dentro del Ministerio de la Verdad, mientras que <a href="https://sindicatoarquitectos.wordpress.com/2014/09/23/como-se-responde-a-alguien-que-te-ofrece-currar-6-meses-gratis/"><strong>ahora lo que nos ofrecen es trabajar gratis.</strong></a><strong> </strong>En casos aislados que, juntos, forman ya en algunos sectores, como el del periodismo, una práctica tan general que ha recibido la necesaria respuesta de la campaña <strong>#</strong><a href="http://www.apmadrid.es/noticias/generales/declaracion-de-la-asociacion-de-la-prensa-de-madrid-por-un-trabajo-digno-gratisnotrabajo?Itemid=209"><strong>gratisnotrabajo</strong></a><strong>. </strong>La comparación es, no obstante, casi imposible porque aquello era obligado y esto ¿lo elegimos?</p><p>No lo imaginó, tal vez, porque se centró en el fondo y no en la forma. En el diseño, en el aspecto de las cosas. Un error del que alertaba el propio <strong>Unamuno</strong> cuando afirmó que <strong>“el fondo nace de la forma”, </strong>como nos recordaba <a href="https://twitter.com/mtascon/status/551809178273325057"><strong>Mario Tascón</strong> en Tuiter</a>. Mientras la forma, el aspecto ‘soviético’ de <em>1984</em> fracasaba en la propia Unión Soviética, en todo el mundo comunista, la forma es el éxito de un Gran Googlhermano en occidente. Todo es tan atractivo visualmente, y funciona tan bien, que pagamos por ello. Pagamos a quien nos vigila y pagamos los medios técnicos con los que nos vigila. Era imposible imaginar algo así antes de que sucediera, o incluso mientras ¿está sucediendo? Era imposible incluso planearlo así. El engaño de la forma es más sutil, opera en un segundo nivel al que accedemos de forma directa — subliminal en muchos casos — y contra el que el común de los ciudadanos no tiene en alerta ningún filtro crítico. ¿Cómo puede llegar a imaginar nadie que pudieran manipularle unos colores, unas rayitas, la nada de un diseño minimalista…?</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/418/1*QB8hu2xBVG8RMoSebnxZrw.jpeg" /></figure><h4>* * *</h4><p>El humanismo lucha con mucha desventaja en este desigual combate. Por eso tal vez escribo sobre una batalla perdida, de ahí el drama. En tres actos. Pero como es una batalla que parece perdida desde que existen hombres y que sin embargo sigue librándose con las voces de cuatro derrotados que se resisten a callarse, vamos a seguir dándola contra el cibertotalitarismo utilizando su propio campo de batalla: el ciberespacio. No servirá de nada, pero merece la pena.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=9a9c1431eabc" width="1" height="1" alt=""><hr><p><a href="https://medium.com/pixeladas-a/humanismo-versus-cibertotalitarismo-9a9c1431eabc">Humanismo versus Cibertotalitarismo</a> was originally published in <a href="https://medium.com/pixeladas-a">Pixeladas 0.0</a> on Medium, where people are continuing the conversation by highlighting and responding to this story.</p>]]></content:encoded>
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