Recuerdos de una ciudad devastada

“Que se levante el raudo viento azul de otoño, que aquí no pasa nada que puramente todo. Chillán existe como una rosa blanca sobre mi corazón húmedo y sin palabras. Chillán no está vencido, Chillán laurel alzado como el verde campo de los gentiles caballos. Que se levante el trueno vivo de los tambores y el hortelano alegre que se levante entonces. Chillán en cada gancho de lirio vibra como la espada abierta de la noche sombría. Que se levante entonces como una bestia el día que aquí toda una llama que aquí nada ceniza. Que se levante el fuego como un caballo de oro que aquí no pasa nada que puramente todo”. Nicanor Parra

El terremoto del 27F no es el primero en afectar a la región del Biobío. En el año 1939, a las 23:32 horas del 24 de enero se desató un gran sismo que sacudió la ciudad de Chillan. La magnitud del sismo fue de 7,8 en la escala de Richter, dejando más de 30 mil muertos. Fue tanta la intensidad de este que destruyó también parte de las zonas de Concepción, Linares, Ñuble, Talca y Maule. Su epicentro fue cerca de la ciudad de Quirihue, producto de la ruptura de la Placa de Nazca.

La ciudad en ruinas luego de ocurrido el sismo

Chillan a lo largo de la historia ha sido azotado por varios terremotos (1751, 1835, 1939, 1960) pero es el de 1939 el que causo que la ciudad completa quedara bajo ruinas. Calles completas estaban sepultadas bajo los escombros. La catedral, que era una de las edificaciones principales de la zona, quedó totalmente destruida. Las personas no tuvieron tiempo de escapar inmediatamente luego del sismo debido a que era de noche. Para los equipos de rescate esto también les complicó la situación.

“En Chillán, la histórica ciudad, cuna de O’Higgins, no han quedado más de cinco edificios en pie. El resto forma un hacinamiento de ruinas. Las calles presentan un aspecto desolado. Los que las recorren llevan impreso para siempre el sello que les dejó la tragedia. Caminan, sin saber para dónde, como empujados por una mano invisible y por un recuerdo que persiste con características trágicas”

La tragedia dejó a la ciudad con escases de agua, pan y medicamentos. Por la falta de higiene la gente se contagiaba enfermedades que terminaban por dejarlas muertas, para esto se hicieron 454.959 vacunaciones para antitifoidea.

La estación de trenes de Chillan también quedó destruida, pero los vagones que aun seguían en pie sirvieron de vivienda para las personas afectadas, la Plaza de Armas se convirtió en un campamento y el Estadio Municipal de Chillan sirvió como hospital.

Estadio Municipal de Chillan