Enseñanza de la filosofía en la escuela

Esta redacción es inspirada por un café filosófico realizado en la Facultad de Letras y Humanidades de la UNMSM realizada por parte del Lic. Frank Rodriguez, advierto que no he ahondado en el tema específico a profundidad y como principal fin de este escrito es hacer un intento de sintetizar las ideas sueltas expresadas. Estos comentarios están contextualizados para la sociedad peruana.


Cuando pensamos sobre la enseñanza de la filosofía en la escuela, se nos hace difícil no citar a dos importantes filósofos que tenían una percepción distinta sobre lo que esto significaba.

Por un lado tenemos a Immannuel Kant:

“Se puede enseñar filosofía, pero no a filosofar, ya que ésta es una actividad libre de la razón sobre las profundidades del conocimiento del Ser, del ente y de las cosas” -Immanuel Kant

Y por el otro a Wilhelm Hegel:

El estudio de la historia de la filosofía es el estudio de la filosofía misma.

Pero antes de entrar en el tema directamente sobre el priorizar el incentivo y la promoción a filosofar o a aprender la historia de la filosofía, es necesario trabajar la idea con respecto a la utilidad de la filosofía y por ende, de su enseñanza.

¿Es útil estudiar/enseñar filosofía?

Esto surge producto de determinados comentarios que realizan, entre los más destacados, el de un político estadounidense del Partido Republicano, el cual expresó:

“Necesitamos más soldadores que filósofos”. — Marco Rubio.

Cuando hablamos de utilidad, acotando específicamente al estudio de una disciplina, la utilidad es relativa ya que toda carrera profesional, todo estudio, puede ser o no útil dependiendo del uso que el estudiante le de.
En el caso de la filosofía, esta puede evitar que se genere una desactivación del sentido crítico de los miembros de una sociedad, hacer una crítica al proceso cultural que se desarrolle en ella a partir de construir un marco teórico a las problemáticas sociales, y no solo interpretar los procesos históricos de una sociedad, sino que mediante su pensamiento permite dinamizar estos procesos históricos.
Hay muchas más razones que justifiquen la relevancia del estudio de esta disciplina, y que pueden constatarse haciendo un análisis histórico de esta y su relación con los cambios sociales.

Entonces, ¿por qué se cuestiona su utilidad?

Pueden haber muchas causas y a su vez interpretaciones sobre esto, aquí podemos mencionar algunas posibles:

  • Transmitir una imagen aburrida de la filosofía, o enseñarla de forma no amena e interesante.
  • Falta de filósofos en posiciones de poder en el Perú.
  • Sobrevaloración de la educación emprendedora.
  • Supresión del curso de filosofía y lógica en los colegios nacionales del Perú en el gobierno presidencial de Alberto Fujimori.

Pero es necesario también admitir la responsabilidad de parte de los filósofos y sus instituciones por esta situación, la Sociedad Peruana de Filosofía por no poner presión a políticas públicas para que se promueva la adecuada enseñanza de esta disciplina, la forma como se enseña filosofía, al menos en la UNMSM en donde se realiza una educación histórica de la filosofía en vez de una constructiva (lo cual entre otras cosas, predispone a un “dogmatismo filosófico”), y la falta de presentar problemas reales y actuales dentro de la malla curricular de dicha universidad, entre otras.

¿Desde cuando y de qué forma enseñar filosofía?

Retomemos las cuestiones aperturadas con las citas a Kant y Hegel en donde el primero promueve el filosofar, mientras que el último señala que una filosofía sin historia de la filosofía es una filosofía sin contenido, y es necesario por ende enseñarla ya que permite pensar contextualmente.

Se dice muchas veces que un niño es un filósofo por naturaleza porque se cuestiona sobre la realidad que la rodea y busca dar explicación sobre lo que acontece, y por tal motivo se es ya posible enseñarle a filosofar.
Pero se puede cuestionar este hecho al entender que no necesariamente esté filosofando el niño cuando se hace las preguntas porque en algunas ocasiones con una determinada respuesta (ie. — ¿Por qué no puedo ir allá, mamá? — Porque ahí está el coco, y el coco es malo. — Ah ya.) el niño no continúa cuestionándose más sobre la realidad y se conforma con una respuesta o en todo caso, no trata de verificar la respuesta que se le da. Por tal motivo se proponía que primero se le de una enseñanza al infante sobre la cultura, las costumbres y la tradición y luego enseñarle a filosofar y más adelante, filosofía.
La crítica al método viene a ser inmediata, y es la de proponer educar a un niño desde tan pronto que forma su lenguaje a que siempre exija razones y asumir que entiende dichas razones.

A opinión personal, opto por el último postulado, enseñar a medida que va desarrollando el lenguaje y sus capacidades cognitivas, a exigir razones y a cuestionarlas mediante una duda, una duda racional, y que a partir de ello forme su concepción del Universo; admitiendo que esta concepción es cambiante mediante va adquiriendo nuevos conocimientos, conclusiones basadas en sus argumentos y observe nuevos hechos. Y por último enseñarle la historia de la filosofía como Hegel lo sugería, pero sin cometer el error ya previamente descrito de presentarlo como algo irrelevante, aburrido o no trascendental.