La teoría de Foucault para explicar la complejidad de los comportamientos en las sociedades modernas
Ayer tuve uno de esos días en los que no tienes el poder, ni el control para acomodar una situación a tu conveniencia y el resultado, después de luchar con toda tu energía, es un sentimiento de impotencia y frustración.
Después de una exquisita, provechosa y quizás transcendental conversación con mi compañero de vida, sentí que tenía que escribir sobre una teoría que usó para explicar la complejidad de nuestros comportamientos, procesos y emociones. A propósito, este artículo está escrito en español como un acto de rebeldía, libertad, comodidad y bueno debo reconocerlo facilidad. Me cuesta escribir en inglés, así que por esta vez mi ejercicio será un poco más fácil.
Mi interlocutor hizo referencia a Michael Foucault — que de acuerdo con [1] podría ser un filósofo, historiador, teórico político y comentador social dependiendo del libro o el tiempo en que lo refieras. Foucault escribió en algún momento de su vida sobre las estructuras de poder y la relación entre la gente en el poder y el ciudadano promedio.
Después de una disertación, Foucault logró describir un comportamiento emergente de control y obediencia en las sociedades. Dicho de manera original: el ciudadano se sacrifica por el soberano, para que el soberano pueda garantizar los derechos naturales de la población, incluyendo castigar a los ciudadanos que no se comportan de acuerdo al protocolo establecido por la misma sociedad. Es como un contrato donde AMBAS partes tienen roles muy importantes para que la sociedad funcione bajo la estructura y control definidos por ella misma. Estas tácticas altamente efectivas se ha desarrollado a lo largo de los años.
Lo interesante de la disertación es su aplicación a la vida moderna: las personas con poder utilizan los fundamentos de la teoría — consiente o inconsientemente — para controlar a los otros: no los tratan como prisioneros en una cadena de prisioneros que aplastan rocas, sino que se aseguran de que la cadena sea lo suficientemente larga como para que los otros NO SE SIENTAN prisioneros. De la misma manera, las personas en posiciones de poder en el Estado o las corporaciones establecen parámetros bastante estrechos para lo que es ser un “buen ciudadano o empleado” en el que no solo caigan … sino que realmente se controlen a sí mismos para mantenerse así.

Estar inmersos en la cadena nos genera una intensa presión por adherirnos al estándar de conducta normalizado en todo momento. Eso justifica que queramos hablar, actuar y vestirnos de cierta manera, pero eso no lo definimos nosotros, lo define la cadena y la estructura de poder y control en la que estamos sumidos. Queremos asegurarnos de ser buenos jugadores de equipo y si no los somos, buscamos planes de mejora para lograrlo, sin darnos cuenta que hacemos parte de la cadena de prisioneros que aplastan rocas sin saber que son prisioneros. La burocracia, los silos y los cientos de procesos a los que te enfrentas en las sociedades modernas son el reflejo de la estructura establecida por el Estado y las organizaciones para mantener el orden y el control.
De acuerdo con [1] y no voy a manifestar mi posición al respecto: el método es tan efectivo … y tan capaz de aplicarse a cualquier circunstancia imaginable … que en nuestro mundo moderno ha penetrado tanto la forma en que se ejerce el poder, que se extiende más allá de instituciones como cárceles o corporaciones y se ha incorporado al tejido mismo de la sociedad.
Finalmente, podría seguir escribiendo sobre cada uno de los puntos y ejemplos que mi compañero usó para explicarme lo complejo y desgastante de los procesos con el Estado, las organizaciones y las personas, que en un contexto particular tienen el poder; pero me voy a detener aquí con la frase: “mi sentimiento de frustración es un efecto natural por querer salir de la cadena de prisioneros — o visto en este contexto, de procesos, trámites y burocracia — a los que me enfrento cuando estoy inmersa en un círculo social que busca mantener su estructura a través de la teoría de Foucault”.

