
Esta semana Blizzard Entertainment celebró su convención anual, BlizzCon, y anunció varios lanzamientos emocionantes: nuevos juegos como Diablo 4 y Overwatch 2, una nueva expansión de World of Warcraft en su 15° aniversario, y un DLC de Hearthstone. También se llevó adelante la final mundial de Hearthstone Grandmasters.
Pero el evento de la empresa de videojuegos se vio marcado por un enredo de relaciones públicas que involucra varios países, dos empresas, un puñado de legisladores estadounidenses y disfraces de Winnie the Pooh.
Para quienes aún dicen que perder tiempo los videojuegos no tiene ningún efecto en el mundo real, acá va un resumen de lo ocurrido.
Los hechos
Resulta que el 6 de octubre Ng Wai Chung, un joven de Hong Kong conocido como Blitzchung, ganó el campeonato Hearthstone Grandmasters Asia Pacific. Luego de su victoria conversó con los dos taiwaneses que conducían la transmisión del evento. Blitzchung apareció con antiparras y una máscara de gas, y cerró la entrevista declarando “¡Libertad a Hong Kong! ¡Revolución de nuestra era!” mientras los comentadores se ocultaban nerviosos bajo la mesa. La transmisión terminó apresuradamente.
Dos días después, Blizzard decidió descalificar al campeón, anular su premio de 10.000 dólares y suspenderlo por un año. Los dos comentadores, Virtual y Mr. Yee, también fueron despedidos inmediatamente sin más explicaciones.
Luego de meses de protestas masivas en Hong Kong contra el control chino y la brutalidad policíaca, muchos atribuyeron estas sanciones a los lazos de Blizzard Entertainment con el país asiático. El 5% la compañía pertenece al gigante tecnológico Tencent, y China, el segundo mercado de videojuegos más grande del mundo, representa el 12% de sus ingresos.
Después de todo no es inusual que el país utilice su poderío comercial para controlar qué dicen las empresas sobre sus conflictos. Pareciera que a cada rato una marca pide disculpas por reconocer accidentalmente la soberanía de Taiwán, por ejemplo.
Mientras tanto NetEase, el publisher de los juegos de Blizzard en China, se desligó de lo ocurrido en el campeonato mediante un post en la red social Weibo y afirmó: “Siempre respetaremos y defenderemos el orgullo de nuestro país”. El detalle es que lo hizo desde la cuenta oficial de Blizzard, aunque supuestamente sin autorización de la marca.
Gamers de todo el mundo llamaron a boicotear a Blizzard y apoyar a Blitzchung y al pueblo de Hong Kong (y algunos fueron sancionados a su vez). Decenas de empleados de la empresa protestaron contra lo que consideraron una traición a los principios que declara. Un grupo de legisladores estadounidenses expresó en una carta su preocupación por esta violación a la libertad de expresión y sometimiento a un país extranjero.
Ocho días después del torneo Blizzard terminó por devolverle el premio a Blitzchung y reducir su castigo, al igual que el de Virtual y Mr. Yee, a seis meses.
Y ahora, BlizzCon
El 1° de noviembre el evento comenzó con una disculpa del presidente de la empresa, J. Allen Brack (que por cierto es igual al papá de Malfoy convertido en camionero).

“Fuimos demasiado rápidos para tomar decisiones y después, para empeorar las cosas, fuimos lentos para hablar con todos ustedes ‒declaró‒. Lo que peor me pone son dos cosas: la primera es que no estuvimos a la altura de los altos estándares que nos ponemos a nosotros mismos. La segunda es que fallamos en nuestro propósito. Y por eso me disculpo, y acepto la responsabilidad”.
Sin embargo al día siguiente Brack conversó con el medio PC Gamer y sostuvo la decisión de banear a los tres jóvenes. Según él el problema no es lo que dijo Blitzchung sino que hablar de algo que no sea el torneo va contra las reglas. Ratificó que los jugadores y el resto del equipo tienen sus redes sociales personales para expresarse como deseen.
“Si no hacíamos nada, las entrevistas pueden convertirse en un espacio para que la gente se pronuncie sobre lo que quiera, sobre cualquier tema. Ese es un camino que no queremos seguir. Realmente queremos que el contenido de esas transmisiones oficiales esté enfocado en los juegos”, explicó.
Alguien con más paciencia que nosotros se encargará de revisar si efectivamente hasta ahora en un campeonato oficial de Blizzard nadie había hablado nunca sobre nada que no sea los juegos, o si sí importa un poco qué se dijo.
Mientras Brack daba su discurso, fuera del evento decenas de personas protestaban por las acciones de la compañía. Varios estaban disfrazados de Winnie the Pooh, un atuendo que puede parecer extraño para la ocasión pero tiene su sentido: en China el personaje está prohibido desde que en internet la gente empezó a bromear con que se parecía al presidente Xi Jinping.
Una marca en problemas
El mensaje de Blizzard parece ser que la enorme comunidad que habita sus juegos puede sentirse parte de ellos sólo mientras no pretendan hablar de las cosas que realmente les importan.
Blitzchung explicó: “Como saben hay protestas muy serias en mi país en este momento. Mi declaración en la transmisión fue tan sólo otra forma de participar y atraer atención. Le destiné tanto esfuerzo a este movimiento social en los últimos meses que a veces no me podía concentrar en prepararme para el Grandmaster. Sé lo que significa mi acción: podría causarme muchos problemas, y hasta peligra mi seguridad personal. Pero creo que tengo el deber de pronunciarme sobre el tema”.
Se puede decir que después de todo es un juego, y quien no esté de acuerdo con sus reglas no tiene por qué comprarlo. Pero para muchos esto demuestra que la empresa no está cuidando a sus jugadores y colaboradores más comprometidos. Si quiere revertir esa percepción, Blizzard va a tener que recuperar su confianza pronto.
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