El agua: un recurso preciado
Una planta de tratamiento de agua restaurada brinda una nueva esperanza a los residentes de Bentiu
En Sudán del Sur, el conflicto ha dejado las fuentes de agua dañadas o gravemente deterioradas. El agua insalubre aumenta el riesgo de que la gente, sobre todo los niños, contraigan enfermedades derivadas del agua como la diarrea o el cólera. En Bentiu, UNICEF y sus aliados, con la ayuda de USAID, han rehabilitado una planta de tratamiento de agua que ya está canalizando agua segura en la ciudad.

En abril de 2017, en un emplazamiento de protección de civiles, unas niñas recogen agua de un lago artificial para lavar la ropa. Aunque en el emplazamiento se distribuye agua limpia, muchos utilizan el agua no tratada del lago para ese tipo de tareas.

Más de 114.000 personas buscan seguridad en el emplazamiento de protección de civiles, donde, en mayo de 2017, una niña carga con un cubo lleno de agua potable segura. Solo un 41% de los niños de todo el país tienen acceso a agua segura.

La planta de tratamiento de agua, que volvió a estar en funcionamiento en junio de 2017 tras un año de rehabilitación, produce 500.000 litros de agua potable segura al día. Seis kilómetros de tuberías bombean el agua a las fuentes de abastecimiento de Bentiu y mejoran las vidas de los residentes.

En julio de 2017, una mujer se lava utilizando el agua distribuida mediante la planta de tratamiento a una bomba de agua de la escuela primaria Machakos. Las mujeres de la zona acuden cada día a la fuente para recoger agua potable segura para sus familias y para lavar.

Antes de que la planta de tratamiento reanudara las operaciones y bombeara agua a la escuela, Angelina recogía agua no tratada de un río a dos horas de allí. Una vez logró escapar de un cocodrilo, pero terminó con una mordedura de serpiente, que, “aunque está casi curada, todavía se me hincha”.

La bomba de agua rehabilitada de la escuela permite a las familias acceder a agua segura cerca de sus casas. Esto ha significado mucho para Angelina, que se gana la vida vendiendo leña.

“El agua que recogemos de la escuela la uso para hacer comida para mis hijos y para más cosas de la casa; estamos contentos”, dice Angelina mientras llena un bidón.
El acceso a agua potable evitará que ella, sus seis hijos y otros miembros de la comunidad contraigan enfermedades derivadas del agua.

Mary, de 15 años, estudiante de primaria, estaba destrozada cuando su hermana pequeña Nyakuth murió de una enfermedad.
“Estoy muy triste por lo que ocurrió, todo por culpa del agua sucia. Si hubiésemos tenido agua limpia, tal vez mi hermana no habría enfermado ni fallecido”.

Nyahok Yar vive con sus hijos en Kochthey, el campamento para desplazados internos de Bentiu, y solo puede moverse con un triciclo. Antes de la construcción de la tubería que distribuye agua segura desde la planta de tratamiento al campamento, Nyahok dedicaba hasta dos horas al día a recoger agua.

“A veces, durante la temporada de lluvias, había tanto barro que no podía usar mi triciclo para recoger agua y me quedaba encerrada en casa”, dice Nyahok.
Ahora solo necesita cinco minutos para recoger agua con la ayuda de sus hijos, así que puede hacerlo varias veces al día.

En el hospital de Bentiu, un médico da agua potable segura a un paciente. Sudán del Sur sigue presa de un grave y prolongado brote de cólera que ha infectado a miles de personas y ha acabado con cientos de vidas. El agua segura y la higiene son cruciales para evitar la propagación de la enfermedad.

En Sudán del Sur, 5,1 millones de personas carecen de agua segura y sistemas adecuados de saneamiento e higiene. La rehabilitación de la planta de tratamiento de agua y las tuberías han cambiado la vida de los residentes de Bentiu.
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