La carretera que va hasta Europa

Los niños en tránsito están expuestos al peligro de ser capturados por contrabandistas y traficantes.

Cada varios cientos de metros a lo largo de tramos aislados de las carreteras de Sicilia, la isla más grande de Italia, mujeres jóvenes esperan recibir clientes sentadas en sillas, junto al arcén de la carretera. Muchas son migrantes nigerianas objeto de la trata para la explotación sexual, que se realiza mediante peligrosos viajes hacia Europa. Esta serie de fotografías muestra los lugares donde algunas de esas mujeres (y niñas) son víctimas de explotación.


© UNICEF/UN062783/Gilbertson VII Photo

Una silla utilizada por prostitutas en el sur de Catania. Muchas mujeres y niñas viajan engañadas hasta Italia atraídas por falsos pretextos, esperando trabajar en la limpieza o en tareas del hogar. Tras un peligroso viaje hasta Europa, las obligan a ejercer la prostitución para pagar deudas exorbitantes a los traficantes.

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Con el volcán Etna de fondo, una silla y unas ruedas son la prueba de la explotación sexual que tiene lugar a lo largo de esta carretera de cinco kilómetros que serpentea entre naranjos y olivos. Al anochecer, cuando se reduce el ritmo de la jornada, los proxenetas salen de sus escondites y amontonan a las mujeres en coches para llevarlas de vuelta a Catania.

© UNICEF/UN062793/Gilbertson VII Photo

Varios preservativos usados y un sujetador tirados en un espacio utilizado por las prostitutas en una zona de bosque y naranjos, en el distrito del Parco della Favorita, en Palermo.

“Ninguna de nosotras disfruta de este trabajo”, asegura [NOMBRE CAMBIADO] Gloria, de 27 años, una inmigrante de Lagos que trabaja allí.
© UNICEF/UN062782/Gilbertson VII Photo
“Era una carretera del monte y muchas niñas trabajaban allí”, dice Cynthia, de 21, una nigeriana víctima del tráfico sexual a la que obligaron a trabajar en el sur de Catania. “Trabajaba de la mañana a la noche. No recuerdo con cuántos hombres estuve, pero fueron muchos”.
© UNICEF/UN062789/Gilbertson VII Photo

Un colchón utilizado por prostitutas en el sur de Catania. A los traficantes les va bien allá donde las instituciones del estado son más débiles y donde abundan los crímenes organizados. Las redadas policiales son poco comunes en esos lugares, y para las niñas y las mujeres objeto del tráfico, la legislación no es ni disuasoria ni protectora.

© UNICEF/UN062792/Gilbertson VII Photo

Una habitación utilizada por prostitutas nigerianas en el distrito Ballarò, en Palermo. Necesitados, desprotegidos y, a menudo, solos, las niñas y los niños en tránsito pueden ser presa fácil de los traficantes que abusan de ellos y los explotan. Un 72% de las mujeres víctimas del tráfico son explotadas con fines sexuales.

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Una silla utilizada por prostitutas cerca de la estación de tren de Palermo. Las niñas y los niños desarraigados deben estar protegidos de la explotación y la violencia. Castigar la trata, reforzar los sistemas de protección de la infancia y ampliar el acceso a información y asistencia son medidas que pueden ayudar a mantener a los niños a salvo.

© UNICEF/UN062791/Gilbertson VII Photo

Un colchón utilizado por prostitutas en una casa de labranza abandonada de Palermo.

“Echo de menos ser niña”, dice [NOMBRE CAMBIADO] Mary, que recibió la ayuda de un abogado después de ser víctima de una trata en Italia, cuando tenía 17 años.

Los niños en tránsito son ante todo niños, y necesitan protección.


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